Director con propósito, el artista de la empresa

La labor del CEO –como la del director de orquesta– es compleja, exige liderazgo, comunicación y un objetivo claro para producir una empresa (o una pieza) excelente.   La orquesta Filarmónica de Berlín es famosa por su calidad artística, pero también porque son los músicos, y no un funcionario, quienes deciden quién será su director y responsable artístico. ¿Qué toman en cuenta los instrumentistas para elegir a su guía? En cada candidato valoran los conocimientos, las virtudes de liderazgo y el buen trato a los músicos. La elección siempre causa revuelo y atrae los ojos cultos de Alemania. Pero, ¿por qué tanto alboroto? ¿Para qué se necesita un director de orquesta en el escenario? Los músicos cuentan con una partitura en la que el compositor ha marcado la estructura, el ritmo y los matices de cómo desea que suene una sinfonía, una cantata, una sonata, un madrigal, etcétera. Objetivamente ¿hace falta un director de orquesta? La disertación puede tomar dos rumbos: 1) Una perspectiva simple sería decir que hace falta un director que indique a los instrumentistas cuándo empezar y mantenga el ritmo de la pieza, sirviendo únicamente como referencia a los músicos, quienes se encargarían de la calidad de la interpretación. 2) Una visión más compleja le otorga al director un papel más digno, en el que no sólo mantiene el tiempo, sino que, gracias a su personalidad, estilo de liderazgo y comunicación con los músicos, le imprime a la obra una emoción especial, que cambia con la batuta de cada director. Esta perspectiva le concede al director la capacidad de comprender una obra, imaginar cómo podría potenciarse la creación del compositor, transmitir a los músicos la idea que ha maquinado en su mente, impulsando a los instrumentistas hasta conseguir la excelencia en cada sección de la orquesta y producir así una obra magnánima.   MIGREMOS A LA EMPRESA La posición de director general de una empresa es anhelada, reconocida y bien recompensada. En apariencia su labor –al igual que la del director de orquesta– es sencilla y controlable; sin embargo el trabajo directivo, y en especial el trabajo del CEO, requiere esfuerzo, enfoque, recuperación, equilibrio emocional y sencillez para conseguir un crecimiento sostenido. Demanda poner a prueba los propios límites y debilidades pues, antes que su cargo, el director es persona, y como tal supera las adversidades y da unidad a los diferentes enfoques, voces e intereses. En pocas palabras, la tarea del CEO –como la del director de orquesta– es compleja, exige liderazgo, comunicación y un objetivo claro para producir una empresa (o una pieza) excelente. La labor del director general es hoy un arte, un ejercicio de pensamiento, síntesis y acción por el bien del presente y el futuro de la empresa. El empresario –como artista– detecta, visualiza, integra, negocia, ejecuta, motiva; el empresario con sus habilidades naturales hace que una oportunidad sea realidad. ¿Cómo son hoy los artistas de la empresa? ¿Qué tienen en común directores como Jeff Bezos, Paul Polman, Jack Ma o Elon Musk, que son portada de ciertos medios de comunicación? Todos han hecho de su labor, un arte, al desarrollar organizaciones con, al menos, tres características: innovación, magnanimidad y sentido de universalidad. Empresas que anteriormente eran obra de la ficción; lo inimaginable hoy es real. Han roto los principales paradigmas y son referentes de la empresa moderna.   DIRECTOR CON PROPÓSITO El empresario actual es polifacético, enfrenta diversas realidades, sin embargo mantiene un enfoque de propósito, sabe cómo debe «sonar» la obra que dirige. Por ejemplo, Bezos tiene como meta que todo producto pueda ser comprado a través de Amazon (inclusive con Amazon Fresh, los víveres del mundo). Elon Musk trabaja para que el mundo sustituya a los hidrocarburos con una manera absolutamente distinta de movilidad. Trazar el enfoque o la trayectoria requiere espacios de reflexión, de pensamiento, de estudio de los problemas y de serena conclusión, requiere hacer «bocetos», imaginar el «sonido» final. Esto parece imposible en un mundo de interconexión en tiempo real. Darse el tiempo –verdaderamente tiempo– para pensar exige la serena habilidad de la abstracción y del silencio. No es evasión, es dar frescura y fondo a nuestras ideas. La muerte lenta de una empresa está, por un lado, en la pasividad que anquilosa la competitividad, y por otro, en el activismo que dispersa y confunde. Ser empresario exige polifacetismo, adaptabilidad, versatilidad y flexibilidad para enfrentar situaciones tan diversas en un mundo que demanda actuación inmediata, agilidad y carácter responsivo. El empresario polifacético enfrenta diversas realidades; todos los días atiende aspectos críticos de mercado, entorno, competitividad, relaciones y, de forma muy especial, de gestión de personas. Ser polifacético es un mandato, es condición de los liderazgos modernos, ser polifacético enriquece, inspira y apasiona; pero a la vez, si está mal encauzado, puede destruir y aniquilar a una organización. Como nunca nadie ha dicho que ser empresario y director general sea tarea sencilla, ser un empresario polifacético es uno de los retos más profundos que nos ha tocado vivir.   PERSONALIDAD DEL LÍDER Así como el director de orquesta necesita en su agrupación a los mejores violinistas, flautistas, pianistas, etcétera. De igual forma el director de empresa necesita un equipo formado por los colaboradores más competentes. Ambos directores, para llegar a materializar su propósito, tienen el deber de crear un entorno para el desarrollo de cada miembro, en el que se potencien sus capacidades, pues el trabajo más relevante de la Alta Dirección es liderar personas. Se lideran personas para el logro del proyecto, del propósito y de los resultados empresariales o «musicales». Bien decía Peter Drucker, que el trabajo directivo consiste, especialmente, en prepare people to perform. El liderazgo es el efecto de la persona que lidera. Es un reconocimiento que brinda un mercado, un cliente, un usuario o un «espectador». No es propiamente un regalo, es consecuencia de actuar bien y de tu capacidad de incidir positivamente. El liderazgo no es una afirmación vacía o inespecífica. La Real Academia Española lo define como un «ejercicio … Sigue leyendo Director con propósito, el artista de la empresa