RESEÑAS

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De la lucha de clases a la lucha de frases
Eulalio Ferrer Rodríguez
El País/ Aguilar, Madrid

  1. 1992.    295 págs.

 
¿Puede un candidato político ser manejado como un producto comercial?  ¿Hasta qué punto  se identifican la propaganda que sirve a ideologías y la publicidad que sirve al mercado? ¿Domina alguna a la otra?
Muchas preguntas como éstas responde el pequeño libro de Eulalio Ferrer que acaba de lanzar ediciones El País/Aguilar.
Ferrer, español radicado en México desde 1940, fundador y director de un conocido grupo publicitario, se ha retirado del oficio de publicista y con perspectiva y empeño aprovecha sus amplios conocimientos para profundiza en cómo funcionan estas técnicas de mercadotecnia que se han mostrado capaces de elevar o tumbar gobiernos e ideologías.
El libro hace un ameno recorrido por los orígenes de la propaganda y después por los de la publicidad encontrando siempre frases claves de cada suceso.  Hay que decir que cae en el mismo bache que muchos politólogos: considera a la Iglesia, al Papa, a San Pablo, como simples figuras políticas, sin aceptar la realidad espiritual es distinta y requiere trato diferente.
«¿Por qué me he atrevido a escribir un libro en el que la frase es un personaje principal cargado de vivencias y vivacidades? Aparte de la seducción que ésta ejerce, en lo general, mencionaré en concreto dos razones profesionales de tesis.  La primera, es la de comprobar cómo la propaganda antecede a la publicidad.  La segunda, consecuente, es mostrar cómo el elogio del hombre ─por sí o por los demás─ precede al de las cosas»
Eulalio Ferrer afirmó en una entrevista  (El Financiero, 28.VIII.92) que por lo menos hasta 1982 en que publicó su libro Comunicación y Comunicología, rechazaba la idea de que un candidato político pudiera ser manejado  como un producto comercial, pero al asistir en 1986 a una reunión clave en Ginebra en la que participaron sólo publicistas con experiencia en campañas políticas, se convenció, ante tantos testimonios irrecusables, de que la mercadotecnia  y la publicidad se usaban fundamentalmente para lanzar a un candidato político y hacerlo triunfar.
Así, esta vieja polémica sobre las diferencias entre propaganda y publicidad que ha interesado siempre a los estudiosos de la comunicación, queda superada desde el punto de vista de este autor que afirmó en la entrevista  citada que la publicidad se ha apoderado de la propaganda  y que,  al apoderarse de la propaganda ha convertido las campañas electorales en un mercado de valores materiales, en un posicionamiento mercadotécnico.
Sin embargo, dice en su libro «Queda al juicio final del lector  si la lucha de clases ha sido dominada o esclavizada por la lucha de frases; si la explotación del hombre por las frases iguala o supera la explotación del hombre por el hombre; si los partidos de clase han sido reducidos a simple clase de partido» (p.14)
Patricia Montelongo
 
Mientras no tengamos rostro
C.S. Lewis
Rialp. Madrid.

  1. 1995.              295 pgs.

Aun siendo conocido como ensayista, el filólogo inglés Clive Staples Lewis (1898-1963) también escribió notables novelas fantásticas ─la trilogía de  Ransom.  Cartas del diablo a su sobrino…─ y una espléndida serie de relatos infantiles ─Crónicas de Narnia…─ Pero la obra de ficción de la que Lewis estaba más satisfecho es Mientras no tengamos rostro, una vigorosa reinterpretación del mito clásico de Eros y Psique.
La novela se divide en dos partes bien diferenciadas. En la primera, Lewis desarrolla su particular recreación de la historia de Psique pero centrándose en el personaje de su hermana mayor ─Orual en la novela─.qie marra su propio drama en primera persona.  Orual, una de las tres hijas de monarca de Gloma, un pequeño reino bárbaro cercano a Gracia, vive atormentada por su  extrema fealdad, que la lleva a ocultar su rostro con un velo.  Su posesivo afecto por su bella hermana menor, Psique, provocará que ésta rompa su entregado amor hacia Cupido y sufra así la ira de los dioses.  Este hecho marcará  trágicamente la vida de Orual, cuando llega a ser reina.
Toda esta parte de la novela tiene la estructura y el tono de las grandes narraciones míticas en que se inspira.  El autor describe magníficamente la primitiva sociedad de Gloma,  la admiración de sus gobernantes hacia Grecia, la s guerras con sus vecinos y la relación ─más supersticiosa que personal─ de sus habitantes con los dioses.  Aunque  donde realmente destaca Lewis es en la definición de los personajes que van delimitando el drama interior de la narradora Orual.  A través de ellos, Lewis encarna las principales virtudes y debilidades de la naturaleza humana: Psique, la belleza y el amor; Bardía , la fortaleza ciega y la lealtad… En este sentido, tiene especial interés la figura del esclavo griego, el Zorro, símbolo del racionalismo materialista.
Queda al final de esta parte la duda sobre el verdadero sentido del relato contado por Orual, presentado como una dura demanda  contra la crueldad de los dioses hacia los mortales.  El velo que cubre su rostro oculta también los entresijos más íntimos de su alma y, por tanto, sus auténticas intenciones.
Estos velos caerán en la segunda parte: ahora serán los dioses quienes juzguen  a Orual, y le hagan ver con dolorosa claridad, cuál ha sido el verdadero sentido  de sus actos.  Orueal descubrirá así que su vida ha estado llena de un tremendo egoísmo, que ha llegado a destrozar incluso las vidas de las personas que más amaba.
En cierto modo, Mientras no tengamos rostro viene a ser como una encarnación literaria de las tesis expuestas por Lewis en su magnífico ensayo Los cuatro amores.  Los desordenados amores de Orual ─de carácter  erótico  hacia el guerrero Bardía, de afecto hacia Psique, de amistad hacia el Zorro…─le  llevan a enfrentarse dramáticamente con el amor de Psique hacia Cupido, símbolo del amor recíproco entre las criaturas y Dios.  Se trata de un Amor radical, que exige una entrega sacrificada, imprescindible para poder vencer las tentaciones que salen en su camino: la gloria temporal, la fugaz pero fuerte llamada de los amores humanos, la soberbia intelectual de la razón que se rebela ante la oscuridad de la fe…
Desde la mente pagana de Orual, Dios roba cruelmente a las criaturas sus amores.  No comprenderá hasta el final que ese Amor radical es el único que puede dar sentido pleno al resto de los amores humanos.
Para llegar a esta conclusión, Orual ─el ser humano en general─.deber+a renunciar a ser dueña absoluta de su destino y aceptar sin condiciones todas esas insinuaciones y susurros divinos que ha podido ir ocultando culpablemente en los rincones más profundos del  alma.  Deberá quitarse, en fin, el velo, la máscara patética que esconde la gozosa plenitud de su propio ser humano.  Mientras no tengamos rostro verdaderamente humano ─concluye Lewis─, ni nuestra vida ni nuestros amores tendrán sentido, pues no estarán vivificados por el auténtico amor.
Jerónimo José Martín
 
Viaje al fondo de la esperanza
José Luis Olaizola
Rialp. Madrid,
1992. 253 págs.
 
José Luis Olaizola, en compañía de su asesor literario, partió de viaje en pos de una idea irresistible: perseguir la huella de Monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer en el continente  de la esperanza.
El autor, uno de los más importantes escritores del panorama narrativo español.  Premio Planeta  y Ateneo de Sevilla, y colaborador en numerosos medios de comunicación, presenta una obra situada en el doble marco de los 500 años de evangelización y la beatificación de Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer.
Mas que dar cuenta de miles de maravillas en lenguaje de enciclopedia, Olaizola logra transmitir  una experiencia de amor y confiada devoción a través de amenas conversaciones.
México, Guatemala, Colombia, Perú y Santo Domingo son el escenario de su libreta  de apuntes, con gente tan diversa como un cantante de rock, un obispo basquetbolista o una numerosa familia dedicada a la venta de pollos.  Todo a partir de la pregunta, de la insistencia, de un editor que se empeña en saber qué ha sucedido en América gracias a las enseñanzas de este nuevo beato.
José Luis Olaizola ha escrito una crónica bienhumorada , llena de emoción y transparencia, un elato entre autobiográfico y testimonia, que nos descubre la devoción de las gentes  de esta tierra, los favores conseguidos por intercesión de Monseñor Escrivá de Balaguer, y los encuentros, emociones  y vivencias que se han sucedido en este viaje.
Viaje al fondo de la esperanza es una obra escrita con un aire original y muy interesante; como una fiesta en torno al continente que Juan Pablo II llamó la esperanza pensando en quienes lo habitan.
Jorge Mlanden
El jardín secreto
Frances Hodgson Burnett
Siruela. Madrid.
1992. 304 págs.
 
Publicada originalmente en 1910, esta novela completa y trilogía que la británica  Frances Hodgson Burnett (1849-1924) escribió para jóvenes, a la que pertenece también el  Pequeño Lord (1885) y A Little Princesa (1905).
Frances Hodgson Burnett nació en Manchester en 1849. Tras la muerte de su padre  y una precipitada ruina, la familia emigra a los Estados Unidos en 1865.  Fue ahí donde su habilidad para escribir le permitió ganarse la vida a través de sus poemas y relatos.  Se casó con el Doctor S. Burnett de quien tuvo dos hijos.  En 1877 apareció su primera novela  That Lass O’Lowrie’s pero el éxito no llegó hasta la publicación de El pequeño Lord
En El jardín Secreto la acción se desarrolla  en Yorkshire (Inglaterra) donde la inmensa mansión de los Craven guarda secretos y desgracias.  La vida aislada y enfermiza del hijo de diez años se ve benéficamente influida por la presencia de una prima de la misma edad, que había vivido en la India hasta que quedó huérfana.  Los dos han carecido del cariño des sus padres, pero al conocerse y entablar amistad con el hijo de una familia numerosa de campesinos, descubren nuevos horizontes para sus vidas.
La ingenua fantasía que llena la novela presenta acertadamente a los personajes, con rasgos destacados en pocos trazos.  El estilo es sencillo y cuidado y, aunque intercala giros del habla popular de Yorkshire, el ritmo de la narración no decae en ningún momento.
El jardín secreto es una novela para espíritus jóvenes ─no importa la edad─ que no se cansan de sentir el frescor de la literatura siempre nueva, y en la edición de Siruela, el libro resulta todo un deleite.
Felipe Casas Martínez
 
La pradera sangrienta
Francisco Cuevas Cancino
Seix Barral. México
1991.  395 págs.
 
En esta novela se entrelazan todos los elementos que merecieron para la Edad Media el engañoso sobrenombre de «oscura».
En dos extensas cartas, el sacristán benedictino narra a su Obispo los horrores de una batalla, que tiene lugar en las inmediaciones de la Abadía de Tewkesbury, en Inglaterra.  Una Inglaterra todavía católica que se rasga entre dos Eduardos York y Lancaster. Enemigos que se enfrentan a la cabeza de seis mil hombres.  Solamente uno de los caudillos vivirá al final de ese cuatro de mayo.
Dentro y fuera de la Abadía se mueven los personajes del drama, producto de la imaginación combinada con la historia:  un Abad demasiado amante de la arquitectura y el oro de una reina supersticiosa, un astrólogo que profetiza, muerte, una princesa consumida por el odio, los soldados…, y el sacristán,  cronista asombrado que recibe como herencia una pradera sangrienta.
En repetidas ocasiones parece  que no sucede nada, porque todos piensan en pelear: en ese momento, la imaginación  y sentimientos del narrador se visten de miedo, y los personajes aparecen sin romanticismo, descarnados y extraños.  La acción de la batalla pasa a segundo plano, y la razón de Estado se mezcla con la avaricia.
La novela bien construida y con una cadencia aceptable, cae por momentos en el juicio ─tajante o irónico─ de los participantes; algunas veces pesa demasiado en tono  subjetivo de las cartas, y la historia se diluye en ficción: la libertad de elegir se doblega  ante el destino en conjunto.  La pradera sangrienta no rebasa los límites de la novela histórica, aunque con una carga pesimista que puede hacer perder de vista la dimensión auténtica  del poder y la diferencia real   que existe entre la ambición y la justicia.
Iván Bogdan L.
Toda pasión apagada
Vita Sackvelle-West
Alfaguara. Madrid,
1990. 212 págs.
 
Nacida en Knole (Inglaterra), en 1892 ─época de limitadas opciones para la mujer─ Vita Sackville-West, esposa del diplomático Harold Nicolson y amiga de Virginia  Woolf, busca reflejar en esta novela las inquietudes femeninas de su tiempo.
La protagonista, Lady Slane, también esposa de un diplomático, recuerda su pasado y cómo Deborha Holland, una hermosa joven de grandes aspiraciones artísticas, se convirtió  en Lady Slane; esposa de un eminente  hombre de mundo y virrey de la India, con quien tuvo seis hijos.  Su vida transcurrió  exenta tanto de problemas como de auténticas ilusiones.  Tenía todo aquello que la haría una mujer envidiable a los ojos del mundo.
Pero ¿quién es Lady Slane en realidad? Su figura se desdibuja en el perfil que la sociedad decidió asignarle, mientras que los trazos originales parecen haber quedado muy atrás con Deborah Holland, la atractiva joven que quería ser pintora.
Al final de sus años, una vez viuda, recorre el colorido y solemne paisaje de su vida en busca de una respuesta.
La obra comienza con la muerte de su esposo, y con ella renace la tensión entre la mujer, satisfecha de haber formado una familia y la frustración  de la artista: todo ello en retrospectiva, con gran riqueza psicológica y de imágenes.
Sus hijos, todos adultos y con una vida hecha, ofrecen hacerse cargo de ella por turnos, lo que Lady Slane rechaza firme,  pero amablemente.  Decide tomar, por fin, el mando de su vida y acariciar el lujo de la reflexión,  el arte y la soledad, ajena a las leyes vacías del mundo.  Se retira a Hampstead a vivir sola con su fiel y afrancesada dama de compañía: Genoux.
En Hampsted conocerá excéntricos hombres, artistas, pensadores; espíritus inquietos que se burlan de las conversaciones sociales y desprecian las riquezas y fama, prefiriendo gozar de su talento en la soledad.  Con ellos establecerá una peculiar relación, que apreciará más profunda que aquélla de su familia, a la que entregó su vida, y tal ves su verdadera vocación.
Un hombre que se enamoró de ella cincuenta años atrás, ahora, convertido en un artista millonario, la enfrentará a sus propias convicciones.
El choque entre  dos mundos ─cad a uno con sus leyes─, aunado a la lucha de sentimientos y razones entre mujer y artista configuran  la tensión narrativa de la obra, no exenta de tintes feministas.
Aunque la crítica social es atinada, la solución a un mundo vacío y a una vida inauténtica, parece encontrarla Lady Slane  en el talento, la soledad, la comprensión exclusiva entre espíritus afinas, aquéllos  capaces de despreciar el absurdo vaivén de la sociedad.
La respuesta en una subjetividad reflexiva que se mantiene apartada, una escala de valores propia, sin trascendencia, y la exclusión del sacrificio que, para la autora, anula la personalidad.
La agilidad de la narración, la descripción  psicológica de los personajes y la aguda crítica, dan riqueza a la obra, que sin embargo, no sustituye los esquemas que en parte lícitamente derrumbada.
Cristina Sousa

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