Compro, luego existo

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Compro, luego existo
Guadalupe Loaeza
Alianza Editorial. México. 1993, 196 págs.

El atractivo título de este libro ha apuntalado sin duda las ventas que rebasan con mucho las cifras usuales. Guadalupe Loaeza despliega con gracia y lujo de detalles el afán consumista de la «clase alta mexicana». Con lenguaje casero y ágil ofrece seis narraciones independientes entre sí y cuyos diversos protagonistas están unidos sólo por pertenecer al «grupo» de seres privilegiados nacidos de cuna rica –que no es lo mismo que de buena cuna– o que han podido introducirse –a fuerza de billetes– a esta élite.
Inicialmente editó el libro el Instituto Nacional del Consumidor, lo que hace pensar que su objetivo era caricaturizar a tal grado el consumismo que sirviera como una vacuna para dicha epidemia. Sin embargo, a partir de la segunda edición, lo tomó Alianza Editorial y la obra ha corrido con suerte.
Algunos lectores podrán reír con los excesos de Sofía, Ana Paula o Daniel y lo tomarán efectivamente como antídoto; otros se aburrirán al tener que «soplarse» todos los lemas o textos con que se anuncia cada uno de los miles de objetos que adquieren los protagonistas y, muchos otros, sentirán odio y desprecio a las clases «altas» que derrochan con tan alegre y estúpida irresponsabilidad.
A lo largo del texto hay unas cuantas notas a pie de página tomadas de diversas publicaciones que, aunque son un mero añadido con un asterisco, dan peso a la narración que de otra forma cae un tanto en la misma superficialidad que critica.
El fallo de la obra es presentar el consumismo como una enfermedad que aqueja a los muy ricos y de la que estamos exentos el resto de los mortales, cuando precisamente lo más pernicioso de este mal es que se cuela en todas las clases sociales; la única diferencia es que unos derrochan miles y otros cientos (de nuevos pesos, claro), pero el efecto devastador sobre la persona es el mismo.
Si la intención de la obra era «ponerse el saco», resultará difícil para los no «privilegiados» que un saco de Armani o Loewe nos quede a la medida.

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