La lógica no se estira tanto

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Democracia, tolerancia y consenso son valores al alza en esta época. La evolución histórica y la globalización han llevado a las sociedades actuales a coincidir en algunas convicciones fundamentales que redundan en actitudes comunes. Todo lo que vaya en esa línea se considera correcto y se sospecha de cualquier actitud que difiera; tal parece que lo ético y lo bueno se identifican ahora con lo más popular, lo políticamente correcto, lo que casi nadie rechaza.
Esto desemboca en una serie de discursos o hechos penetrados por algún tipo de contradicción. De cada realidad, de cada época brotan ciertas paradojas y cuando un autor toma perspectiva y muestra con aguda visión los absurdos que las atraviesan, resulta como un chispazo que ilumina y ayuda a entender situaciones ordinarias que nos envuelven.
En este ejemplar de ISTMO, tres autores hacen gala de esa agudeza y muestran las contradicciones que entrañan ciertas realidades actuales. La inmensa mayoría de los humanos valoramos la realidad familiar. Nos enorgullece contar con un núcleo de personas cercanas con las que nuestra intimidad se desenvuelva libre y con quienes podamos compartir felicidad y dolor. Admiramos a quienes han forjado familias con cualidades y recelamos de aquellos incapaces de convivir con sus consanguíneos. Y sin embargo, esa cultura general que se está difundiendo en el orbe globalizado apunta hacia otra dirección.

  • Con la intención de satisfacer el legítimo deseo de las parejas infértiles de tener hijos, se aplican técnicas que matan a muchos otros seres, tan hijos y tan valiosos como los que alcanzan a vivir. Además esas técnicas suscitan traumas incluso en los mismos padres e hijos que se pretendía ayudar.
  • Desconocemos aún muchos posibles efectos de la anunciada clonación humana, pero lo que sí queda claro es que, desde el inicio lleva implícita una teoría eugenésica: el dominio de los fuertes sobre lo débiles.
  • Y por último, las grietas ineludibles de la democracia: ¿cómo atender las demandas de cada minoría cuando sus intereses se contraponen con los de otras minorías o incluso, de las mayorías? ¿Cómo ampliar la lógica jurídica para legalizar las uniones homosexuales sin discriminar otra enorme variedad de uniones que se dan en la sociedad?

Por más que se quiera estirar la lógica para que la democracia y la tolerancia cubran de bondad estos temas, su flexibilidad no da para tanto, se rompe y da origen al absurdo.

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