Bravissimo

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Sabiendo de mi melomanía, me preguntó un amigo por qué algunas personas se apasionan tanto con la música clásica y la ópera. No supe qué contestar, nunca me lo había preguntado.
Intrigado, repetí la pregunta a otros apasionados y me identifiqué con sus aportaciones. Resumo en siete notas las consideraciones que explican la pasión por el excelso arte de los sonidos. Se refieren sobre todo a la música clásica y a la ópera, pero se podrían aplicar a cualquier expresión musical.
Do La «razón» de mayor peso es simple: el enorme placer que provoca escuchar y sentir la música. De hecho, fue la única respuesta que pude ofrecer a mi amigo y creo que la más contundente. Filósofos y pensadores, han reflexionado sobre el tema y aportado ideas válidas, pero sus razones y argumentos son insuficientes para explicar la conmoción que provoca la Segunda Sinfonía de Brahms, el llanto con el final de la ópera La Bohemia de Puccini, la experiencia casi mística a que nos lleva La Pasión según San Mateo de Bach y los diferentes estados de ánimo que provoca la Quinta Sinfonía de Mahler, por dar algunos ejemplos.
Re La música habla al alma y a la subjetividad para hacer del disfrute musical una experiencia infinita. Llama la atención observar los diversos estados emocionales y mentales que provoca, y cómo varían las reacciones de las personas ante la misma obra. Muchos «encuestados» expresaron que los momentos más significativos de su vida están marcados por una obra. En lo personal, mientras nacía mi hijo, escuchaba en el cuarto del hospital el Concierto para violín de Brahms.
Mi Un argumento más racional es que, al penetrar el sentido de la música, se revela su interioridad, es decir, sus valores tonales y dinámicos, las texturas, combinación de instrumentos Este ejercicio permite analizar los cimientos y estructura de una obra musical. Es obra humana compleja, un todo formado por partes analizables por separado, pero que encuentran su sentido en la armonía del conjunto. Implica mayor formación, pero no es necesario saber teoría musical para disfrutar.
Fa La música amplía nuestra cultura histórica. Paralelo al disfrute musical adquirimos conocimientos históricos. Toda composición surge en circunstancias sociales, políticas y culturales concretas, los compositores y su música las reflejan. Algunos compusieron por encargo de reyes y señores sujetándose a los criterios de su época; otros, para protestar contra los cánones establecidos y otros, simplemente para vivir. Es famoso el caso de Beethoven, que en principio dedicó su Tercera Sinfonía a Napoleón, pero cuando se proclamó emperador, en un arranque de indignación borró la dedicatoria. Shostakovich criticó al régimen de Stalin con sus sinfonías. El organista de la iglesia de Santo Tomás de Leipzig, componía una cantata semanal para los servicios dominicales. Así fue como Johann Sebastian Bach nos legó casi doscientas cantatas.
Sol A medida que nos adentramos en la vida de cada compositor, sus obras adquieren nuevos significados con los que nos identificamos. Su música resuena en nuestra propia historia y ser. Conmueve y apasiona acercarse a sus ideales, frustraciones y enfermedades, y comprobar cómo lograron trascender sus propias condiciones y dejar su impronta. Beethoven supo asumir su sordera y seguir componiendo. Cuando creó la Novena Sinfonía estaba completamente sordo. Y al enterarnos que sufrió constantes y terribles maltratos en su niñez, nos sobrecoge su capacidad de componer páginas de tal dulzura e intimidad. O Giuseppe Verdi, quien casi octogenario compuso Otello y Falstaff, óperas de notoria fuerza, jovialidad y frescura. Otro es Gustav Mahler, cuya música duele y refleja las vicisitudes que padeció en su infancia y la muerte de sus hijas.
La También fascina ver a un músico llevar su arte a los difíciles terrenos de la perfección. Contemplar y admirar a quienes han sabido desarrollar sus potenciales y habilidades. Intérpretes y ejecutantes, que a fuerza de talento, constancia y disciplina dominan un instrumento, los secretos del canto o de la dirección orquestal.
Si Finalmente, cuando se desarrolla la afición musical, son especialmente sabrosos los encuentros entre aficionados para discutir, escuchar y compartir un concierto. La música favorece la convivencia. No se diga la costumbre de coleccionar discos o videos. Es estimulante adquirirlos, comparar versiones de una misma obra con diferentes intérpretes o buscar aquélla que una vez escuchamos o nos recomendaron.
Advertencia: cuando uno se inicia en esto y apasiona, es casi imposible dar marcha atrás.

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* Filósofo y contador. Labora en la coordinación administrativa del departamento de Filosofía y Humanidades del ITESO.

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