La enseñanza de la dirección y el método del caso

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La enseñanza de la dirección y el método del caso
Carlos LlanoIPADE. México, 1996

 

Es un método para que el participante descubra por sí mismo, estimule su creatividad y se plantee decidir ante varias alternativas.Ayuda a descubrir, identificar y plantearse problemas de la realidad con un enfoque más estructurado.

El método del caso es una herramienta muy adecuada para la enseñanza de los negocios. Según el autor, «los aspectos de la vida de la empresa y las dimensiones de su manejo deben ser enseñados y practicados mediante la discusión o diálogo de casos reales».
La idea del autor con relación al método del caso parte de que junto con el análisis y la discusión del caso hay que utilizar el diálogo prudencial con enfoque en la formación del carácter. Es decir, se basa en una concepción poliforme y heterogénea del management que exige medios adecuados y proporcionados.
Desde la introducción señala las dos vertientes: por un lado, la naturaleza de la dirección y la metodología para enseñarla, y por otro, un concepto del ser humano, una antropología filosófica.
Quienes hemos sido discípulos de Carlos Llano, yo desde 1969, somos testigos de una congruencia, dentro y fuera del aula, entre su planteamiento téorico –la dirección es más arte que ciencia- y su enseñanza práctica –la transmisión vivencial de su concepto del hombre.
Con relación al primer aspecto escribe que «el perfeccionamiento de la dirección de empresa es la experiencia, no la enseñanza, y que hay dos requisitos para que se pueda llevar a cabo este perfeccionamiento: la apertura de mente y firmeza de criterio». Con «apertura de mente» se refiere a «tener la capacidad de observar a nuestro alrededor la actuación y el pensamiento del otro». Aquí Llano, sin explicitarlo, se refiere a la virtud de la prudencia en sus dimensiones de captar información y a la circunspección, así como al respeto por la persona, con lo que salta a la vista parte de su concepción antropológica.
En cuanto a la firmeza de carácter, vuelve a tocar el tema de la prudencia en su dinámica evaluatoria (juicio) y deja ver otro aspecto de su concepto antropológico: el predominio de la razón sobre el sentimiento.
Apertura de mente y firmeza de juicio conducen a la experiencia y no a la rutina. Dos cualidades que pueden adquirirse y mejorarse precisamente a través del método del caso, mediante una especie de gimnasia en donde una y otra vez se ejercitan la inteligencia y la voluntad.
Con respecto a la enseñanza, señala el concepto limitado en el que se la tenía, y nos abre un horizonte nuevo: el método permite que surjan nuevas ideas que el empresario puede poner en práctica y segundo que puede desarrollarse una forma sistemática de análisis de los problemas con un enfoque más estructurado (aquí entra el aspecto científico de la dirección de empresas).
REVIVIENDO A LOS GRIEGOS
Esta metodología, que se remonta a la tradición griega del método mayéutico, se había conservado como un concepto muy limitado. Sin embargo, resulta una herramienta sumamente adecuada para enseñar negocios, «los aspectos de la vida de la empresa y las dimensiones de su manejo deben ser enseñados y practicados mediante la discusión o diálogo de casos reales». Este análisis y discusión abre nuevos horizontes: facilita el surgimiento de ideas diferentes que el empresario puede poner en práctica y, además, permite desarrollar una forma sistemática de analizar los problemas con un enfoque más estructurado (donde entra el aspecto científico de la dirección de empresas).
El método ofrece dos consecuencias positivas más: invita a quienes trabajan con él a la formación permanente en un mundo cambiante y les permite llegar a «ser capaces de hacer más y mejores cosas» más que saber más (concepto restringido de enseñanza) y «que no se necesita saber mucho, sino saberlo hacer realidad». Así, queda de manifiesto el énfasis que pone en la importancia de la acción, justamente uno de los puntos que pretende el método del caso. Se trata de un cambio de actitud más que de personalidad.
Desarrolla también el concepto de dirección, «definida por su función, no por su puesto. Depende de los problemas reales sobre los que tiene que pensar y cómo tiene que resolverlos». Para Llano, «el director es el que realiza la función de síntesis en los procesos de toma de decisiones y en el mando de hombres».
Apunta que «el director nace no se hace» pero que el aprendizaje para él es sobre todo perfeccionamiento de lo que ya tiene o, dicho de otro modo, «un cambio de actitud ante los problemas de la empresa y un desarrollo real de la capacidad de dirección».
VENTAJAS, PERO NO PARA TODOS
En un capítulo describe las ventajas del método del caso:
 

  • Es un método de descubrimiento que el profesor provoca poniendo las condiciones y circunstancias para que el participante descubra por sí mismo.
  • Estimula la creatividad, ya que hay una re-estructura de lo dado en la que emerge algo diferente.
  • Posee también un contenido social en el sentido de que las opiniones o argumentos de quien lo ejercita pueden ser aceptados o rechazados por otros, mostrando si esos conocimientos son socialmente válidos o no.
  • Es adecuado desde el punto de vista del proceso de la decisión, ya que nos plantea el decidir ante varias alternativas.
  • Ayuda a descubrir, identificar y plantearse problemas de la realidad.

 
También señala Llano que para este método está de alguna manera vedado a las personas cuya disposición prudencial es escasa, por ejemplo: el teórico despegado de la práctica, el superficial (carente de método), el de poca memoria, (no retiene datos), el de cabeza cuadrada (rigidez y juicios previos), el exhibicionista (le importa mucho el lucimiento personal).
Es un diálogo metódico sobre situaciones reales, en las cuales faltan datos ?como suele suceder en la realidad?– que se analizan desde distintos puntos de vista. Ese diálogo que se lleva a cabo en el aula presenta algunas condiciones: el profesor debe «conocer al participante, dirigir el diálogo con el objeto de que surjan los hechos relevantes, los problemas, las soluciones más adecuadas y los principios más válidos para dominar y llevar las riendas de esa situación concreta y real que se está estudiando».
Será su función interrumpir al participante si ya no tiene qué aportar o alentar su participación si teniendo qué decir no lo hace por timidez.
Como método científico no enseña, por sí, temas, sino que enseña a pensar de acuerdo a una metodología. El proceso consta de: análisis de los hechos, síntesis del diagnóstico del o de los problemas, análisis de las soluciones posibles, sopesar ventajas y desventajas de cada solución y propuesta y síntesis de la decisión.
En todos estos elementos destaca el ejercicio de la prudencia. El método trae consigo una serie de frutos que el autor expone con amplitud: desarrolla el equilibrio de juicio, fortalece la capacidad de discernir detalles, ayuda al desarrollo de la inteligencia, amplía la capacidad de tomar decisiones y enseña a trabajar en equipo.
Los aspectos que el profesor debe tener son: «coincidencia en los conceptos generales del programa y sus objetivos, no ser dogmático, preparar bien los casos».
El método del caso «es fuerte en todo aquello cuyo aprendizaje deba centrarse en la asimilación, la creatividad, en la atingencia, en el carácter social de los conocimientos y en su valor diagnóstico y de decisión, y lo halla débil cuando los conocimientos que deben aprenderse exigen recepción rápida, conexión lógica, individualidad, y se refieran a sistemas «terapéuticos» o a soluciones generalmente válidas y confirmadas.
FORMACIÓN FILOSÓFICA
Y EXPERIENCIA PRÁCTICA

Carlos Llano resume el libro diciendo: «el notable provecho que puede acarrear el método del caso no sólo en el orden de la personalización y encarnación propia del saber abstracto, sino especialmente en el orden de: la experiencia, que sirva para situaciones futuras; la inteligencia, poseedora de principios de acción válidos para muchas circunstancias; la objetividad, que nos hace conocer cómo están las cosas antes de actuar; la sagacidad, que nos habilita para descubrir rápidamente lo que hay que hacer; la circunspección, que nos hace ver la peculiaridad de cada suceso; la precaución, que nos anticipa los peligros que habrán de presentarse; la previsión, que nos desvela los medios que vamos a necesitar; y finalmente, el consejo, que nos inclina a pedirlo ante la insuficiencia de nuestra mente». En esta última parte es evidente la referencia a la virtud de la prudencia que el método del caso permite ejercitar.
Es interesante resaltar que el doctor Llano, al hacer esta disertación sobre el método del caso «bebe» de dos fuentes: su formación filosófica y su experiencia práctica dentro de la empresa. En alguna ocasión me comentaba que él era más empresario entre los filósofos y más filósofo entre los empresarios.
Podríamos afirmar, quienes lo conocemos desde hace muchos años, que esto es una constante en su vida y en su obra y que provoca el gran atractivo que ejerce sobre muchos, ya que no es un teórico sino también un hombre de acción, pero con una gran profundidad en lo que dice y en lo que hace.

 

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