¿Alguien sabe a dónde nos lleva esta crisis?

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Aunque cada día aparecen datos nuevos, no tengo todavía los suficientes para explicar las causas de la crisis actual y, mucho menos, la magnitud del problema.
 
Hace meses, la prensa financiera empezó a mencionar que el mercado de créditos hipotecarios en Estados Unidos estaba creciendo a ritmo acelerado. Y los lectores no especialistas en Finanzas preguntaban ¿por qué? Las hipotecas suelen ser créditos a 20 o 30 años, garantizados, por lo menos, en el monto del principal del crédito, por el valor del inmueble hipotecado. No está garantizado, en cambio, el cobro de intereses, por un flujo de ingresos del deudor que sea suficiente para pagar lo que llaman el «servicio de la deuda» (porción del principal que se amortiza + intereses). Y muchos se cuestionaban si existía realmente tanta demanda creciente de casas en Estados Unidos.
 
En septiembre, Lehman Brothers, una de las más prestigiadas casas de bolsa anunció que se refugiaba en un instrumento técnico legal previo a la quiebra. Sorpresa desagradable que actuó como detonador y puso en crisis a una serie de empresas que pasaban por problemas semejantes. En pocos días el fenómeno se extendió a otros países. Ha sido asombroso cómo una quiebra siguió a otra, y de un país pasó a otro. Nadie sabía con certeza el monto total afectado. Entonces, los «enterados», empezaron a declarar que la raíz del problema estaba en los mercados globalizados de productos derivados.
 
¿Quién le debe, Cuánto y a Quién?
 
Explica Newsweek (28/X/2008), que una hipoteca cualquiera se puede desmenuzar en porciones diminutas que se venden a fondos de inversión, a los que se las ofrecen dentro de un paquete de inversión diversificada que asegura un atractivo rendimiento al cliente.El último afectado es, como siempre, el cliente, el cual navega, sin saberlo, en el mundo de los productos financieros llamados derivados, llevado de la mano por alguien que opera en el mercado de derivados, alguien a quien no conoce ni conocerá. Alan Greenspan, anterior director del Federal Reserve System, declaró que uno de los factores más importantes en el desarrollo increíble del mercado de dinero global ha sido internet.
 
En la misma fecha, también informa Newsweek que en 2007 Brady Dougan se convirtió en el primer operador de derivados en alcanzar el puesto máximo ?CEO? de uno de los mayores bancos del mundo, Credit Suisse. En esas fechas, la compañía efectuaba 8 operaciones de derivados cada 4 segundos. ¿Alguno de ustedes sabe quién es Brady Dougan?
 
 
 
En otro momento, agrega la publicación: «Quizá 1 trillón en swaps electrónicos están indocumentados, invisibles, como si fueran post-it notes virtuales».
 
¿Cuánto se mueve en el mundo de los derivados? $600,000,000,000,000 o 600 trillones de dólares diarios?, dice Newsweek, para, después añadir: el mercado de los derivados, ha duplicado su tamaño, cada dos años, en la última década.
 
¿Quién le debe a quién? ¿Cuánto? ¿Quién le pagará a quién? No son personas físicas ni empresas reales. Además, es imposible que alguien pague físicamente esos trillones. ¿Qué puede pasar?, nadie sabe. Por eso, es asombroso que el poder legislativo de EUA aprobara apoyar al sector financiero con 700 mil millones de dólares, para evitar que la falta de liquidez colapsara el mercado. Lehman Brothers ya no fue incluido en los bancos por rescatar. Y el fenómeno se extendió a empresas más grandes, como General Motors, que ha acumulado pérdidas año tras año.
 
En México, la crisis de Comercial Mexicana, Cemex, IUSA, VITRO? se produjo debido al inmenso monto de créditos que deben: ¿créditos? ¿por qué?, ¿para qué?
 
Poco a poco se ha sabido que los CEO o principales accionistas de esas firmas consiguieron montos de deuda gigantescos, para especular en el mundo de los derivados y perdieron. Porque mucho se ha dicho que un mercado de dinero opera como un auténtico casino.
 
Y los gobiernos de países como Francia y China, se han visto obligados a intervenir, para evitar que la crisis se convierta en depresión. El gobierno de México ha subastado fuertes montos de sus reservas en dólares para apoyar al peso. Y la caída del precio del petróleo no es un buen augurio para los presupuestos nacionales.
 
Ahora todos están muy preocupados para no caer en recesión. Incluso la prensa habla de crisis con solución más rápida que la de una recesión. China ya declaró que va a volver la vista a sus necesidades internas y usará sus inmensas riquezas para desarrollar lo más rápido posible su propio mercado. La India, carece de las riquezas que tiene China y lo que hace es clamar para que los inversionistas extranjeros no se salgan de la India.
 
¿Son malos éticamente los derivados? No, pero son «instrumentos financieros» nuevos, que están en manos de «expertos» dominados por la codicia y con escasa o nula moral personal. Pueden convencer a empresarios o a fondos de inversión, de volver a confiar en ellos e invertir en derivados que nadie entiende, pero que prometen rendimientos crecientes. No hay duda de que el hombre es el único animal que cae dos veces en el mismo agujero.
 
 

LA VACA LECHERA

 
Los mexicanos hemos vivido crisis tras crisis desde 1982 y no aprendemos lo necesario para sortear bien la situación actual. Para empezar, hay que tener en cuenta que nuestra economía es cada vez más dependiente de las exportaciones.Nadie pone en duda que el petróleo es nuestra mayor fuente de divisas. Y es triste constatar que PEMEX ha sido, no sólo mal manejada, sino que depredada por los políticos en turno. No culpo a nadie en especial, pero muchos culpables deberían ser juzgados por jueces que no sean presa de los mismos depredadores.
 
Exportamos petróleo crudo e importamos gasolinas y otros muchos productos por no tener refinerías (más y más modernas). Sólo los mexicanos no nos damos cuenta, o no queremos darnos cuenta, de que PEMEX es y ha sido hasta hoy la vaca lechera de los gobiernos.
 
Nuestra segunda fuente legal de divisas es «exportar pobres», para que envíen sus remesas a sus familias pobres en México y ellos vivan «bien» en EUA. Es un problema tan vergonzoso, que debíamos hacernos conscientes, ¡ya!, de que acarrea enormes problemas morales a las familias de los «ilegales». Además de que somos el único país que tiene un muro de vergüenza en su frontera, que mide 3 mil km.La tercera fuente de divisas «legal», es el turismo y recibimos a los turistas en este ambiente de violencia e inseguridad que campea en todo el territorio, provocado por nuestra gran fuente «ilegal» de divisas: el narcotráfico.Por cierto, lo más desconcertante del narco es que, por lo menos en mi caso, nunca he oído mencionar a ningún «capo» de la droga de Estados Unidos. Los cárteles sólo actúan y se exterminan entre sí hasta la margen derecha del Río Bravo. ¿De dónde sale, dónde se guarda el dinero que pagan los consumidores estadounidenses?
 
Lo que México necesita es menos cinismo o desinterés y más seriedad para reconocer que no podemos dejar la solución en las manos del gobierno. Los ciudadanos necesitamos que nos expliquen la crisis actual. Si no logramos entenderla del todo, no hay problema. La solución de todas las crisis es trabajar.
 

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