Pedro Casciaro: Historia de un «pobre cura de ultramar»

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Acaba de salir a la luz la esperada primera biografía de Pedro Casciaro (1915-1995), el hombre que vino a México para hacer realidad en este país la aventura del Opus Dei.1 Antes recorrió toda América, desde Canadá hasta Argentina, y llegó a México en 1949. No se desalentó ni se desvió un ápice; simplemente, lo hizo.
Víctor Cano, médico e historiador, ha recorrido personalmente las huellas de Casciaro y las plasma en seis capítulos que siguen un orden cronológico. Sus rasgos biográficos, que el autor recoge con admirable finura, se entretejen con la atrayente historia de quien después sería san Josemaría.
La vida de Casciaro no conoció fronteras, se extendió por nuestra geografía humana con enorme elegancia. Su empeño fue hacer divinos todos los caminos humanos nobles que cruzan América, centrando después su trabajo en México y Centroamérica
En mayo y junio de 1970 el fundador del Opus Dei vino a México y se postró largamente en oración filial ante la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, entrañablemente arropado por Pedro Casciaro que, si bien había soñado esa posibilidad, tuvo la suerte de contemplarla hecha vida.
¿Qué dice Víctor Cano?, ¿por qué cautiva? Su breve e incisivo libro se agotó en México a las pocas semanas de edición, sin llegar a las ciudades periféricas y a otros países de habla hispana que lo esperan. En cierto momento escribe: «También él partía hacia una fascinante aventura de ultramar, como la de aquellos hombres osados del siglo XVI que, con muy pocos recursos humanos, se enfrentaron a un nuevo mundo, desconocido para ellos».

«ALGUIEN ME DELETREA»

Al leer el libro no pude menos que recordar cómo conocí a Pedro Casciaro. Por el lejano 1942 conversaba periódicamente con él, que entonces era director de la Residencia Universitaria Samaniego, en Valencia, y enseñaba matemáticas superiores en la universidad de esa ciudad. Yo vislumbraba apenas como una cumbre la carrera de ciencias biológicas que cursaría en la Universidad de Madrid.
Aunque era 10 años mayor que yo habíamos alcanzado una recia amistad que justificaba el planteamiento personal que me hizo: seguir su misma aventura, descubierta en las páginas lúcidas y vibrantes de Camino, primera obra escrita por Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei y editada precisamente en Valencia, en 1939.
Pedro Casciaro conoció a Josemaría Escrivá en Madrid al comenzar sus estudios universitarios y de esta historia dejó constancia, años después, en su libro Soñad y os quedaréis cortos.2 Por cierto, yo conocí «Los espacios n-dimensionales de Riemann», tesis doctoral de Casciaro, y le escuché charlas y conferencias muy amenas; pero en su libro plasmó la increíble historia de su aventura personal, cuando se decidió en 1935 a ser coherente sin límites con su fe cristiana ?hasta las últimas consecuencias?, y a vivirla, de modo espontáneo y sin rarezas, entrelazada con su actividad universitaria y la vida familiar y social. Eso era y enseñaba a vivir el entonces naciente Opus Dei.
Una aventura que, al correr impetuoso de los años que llamamos historia, viene siendo como música de canción para infinidad de vidas… Vidas extremadamente felices. ¿La letra?? Eso ya es cosa de Dios. «Alguien me deletrea?», escribió un día Octavio Paz.

FUE SIEMPRE UNA AVENTURA CONTINUA

Cuando terminaban sus funerales, el 23 de marzo de 1995 en la iglesia colonial de la Santa Vera Cruz, en el bello centro de la ciudad de México, los fieles que abarrotaban el templo, sólo pudieron corresponder con un inusual y prolongado aplauso. Mientras los amigos retiraban el féretro en hombros, un joven universitario, que se había planteado la aventura divina que inició Pedro en México, sin llegar todavía a decidirse, reflexionaba, casi musitaba, ante la visible fecundidad de aquella espléndida vida: «Vale la pena gastar así la propia vida?».
«África e Italia» es el título del quinto capítulo del libro. Se refiere a los años en que Pedro regresó temporalmente a Roma (1958-1966), requerido por el fundador del Opus Dei; en ese lapso puso a su aventura el ritornello de una canción italiana y el colorido de la feraz selva africana.
Pedro hizo fascinante la aventura de vivir la fe como le gustaba decir a san Josemaría nel bel mezzo della estrada (en mitad de la calle), viajando aquellos años de Milán a Roma con frecuencia, y volando a Kenya y a Nigeria. En una ocasión le propuso a Silvano Borruso, ingeniero agrónomo italiano: ?¿No te entusiasmaría pasar la vida vistiendo pantalón corto en África? Y en Nairobi, Borruso investiga y da cátedra de bioquímica desde 1960 en Strathmore School. Pedro Casciaro intervino en la gestación y desarrollo de Strathmore y Kianda College, primeras actividades universitarias interraciales en ese país.
A la Villa de Guadalupe acudió Pedro tantas veces y con tanta fe como el más pequeño de los creyentes mexicanos. Dio gracias a la Virgen por la abundancia de vocaciones al Opus Dei y, como los niños, pidió «más». Y rezó, abrumado a veces, por la carga de exigencias económicas insalvables, para hacer realidad las crecientes labores apostólicas.
Al regreso de cierto viaje a Roma, aquejado por una fuerte migraña ocasionada por la tremenda nueva carga que se le avecinaba, acudió de inmediato a rezar a la Villa. Un párroco conocido trató de «pescarlo» ese domingo para que celebrase una misa por la tarde en la lejana parroquia del Santo Cura de Ars. Y aquel Pedro abrumado, accedió sonriendo como pudo. En la casa descansó ligeramente del viaje y nos sorprendió cuando anunció que iba a celebrar otra misa en una iglesia lejana. Durante la misa y la homilía dominical, dirigida a un numeroso pueblo creyente y sencillo, desparecieron los dolores. Era como un presagio.
Al día siguiente temprano emprendía Pedro el trabajo para afrontar las nuevas facetas del reto apostólico que el fundador del Opus Dei había puesto sobre sus hombros. Así fue siempre, una aventura continua. Sus frutos, inextinguibles.
 

1 CANO, VÍCTOR. Don Pedro Casciaro. Minos III Milenio Editores. México, 1ª edición, 2008.

2 CASCIARO, PEDRO. Soñad y os quedaréis cortos. Testimonio sobre el Fundador, de uno de los miembros más antiguos del Opus Dei. Prólogo de Mons. Javier Echevarría. Rialp. Madrid, 1994 y ediciones sucesivas.
*E-mail: epalafox@buzon.com
FOTO: Pedro Casciaro en México, 1970 (Foto Guillermo Magaña).
Pegada al texto original. Mala calidad no creo que sea publicable.
*Doctor en Ciencias Biológicas. Ha publicado numerosos artículos científicos sobre evolución, zoología e histología. Autor de Evolución y darwinismo. Colaborador de istmo desde sus inicios.

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