El libro vacío

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La condena y salvación del escritor

Josefina Vicens
FCE. México, 2007.
219 págs.
Disfrazada de escritor frustrado, Josefina Vicens (1915-1988) discurre sobre el complejo arte de escribir en su obra más famosa. Para ello relata la angustia que genera enfrentarse a un papel en blanco, las terribles dudas que aquejan durante todo el proceso y lo complicado que es hacerle un hueco al intento de escribir en medio de la familia y el trabajo.
El libro es un constante estira y afloja que deja claro el talento que requiere vestir de palabras cualquier vivencia. Quienes han escuchado el canto de las sirenas incitándolos a crear, reconocerán la zozobra y soledad a la que conmina la vocación de escritor, y verán la insufrible condena en la que sólo algunos encuentran salvación y reconocimiento de los lectores.
El mérito del libro reside en el tratamiento más que en el tema, puesto que detrás de la torpe pluma del personaje se perfila la soltura de Vicens para probar que muchas veces ante el libro vacío, aquel que nos gustaría publicar con bombo y platillo, está el que escribimos a diario sin descanso ni adornos, movidos por la inercia cotidiana y el ansia de trascender.
Si lo anterior es reflejo de lo que Josefina experimentó al pergeñar su primer libro… parece que estamos ante un hoyo en uno, ya que recibió en 1958 la tercera emisión del premio Xavier Villaurrutia, después de Juan Rulfo y Octavio Paz, a la mejor obra literaria publicada en el país; traducida a su vez al inglés y francés.
Otrora cronista de toros, editorialista política y guionista de cine, la tabasqueña se caracterizó por promover la incursión de las mujeres al mundo de las letras; paradójicamente sus personajes fueron siempre masculinos y sus pseudónimos Pepe Faroles y Diógenes García. Independientemente de su arrojo, hablar de Vicens es elogiar su estilo envolvente y austero, carente de oropel pero certero para asomarse a la intimidad más secreta de los personajes, allí donde se les va la vida en fantasías con tal de construir espacios mayores para ser y sentir.

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