Si usted lo dice

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* istmo «EN LA CALLE»
Conozco su publicación desde hace varios años, sin embargo, hace tiempo que dejé de leerla. Semanas atrás cuando caminaba sobre Insurgentes a la altura del Parque Hundido encontré un anuncio de istmo y, como iba a comer a Sanborns, la compré. Fue muy grato reencontrarme con ustedes. Quiero felicitarles por seguir publicando a autores de alto nivel intelectual como Carlos Llano, a quien admiro mucho, su artículo sobre globalización es muy sensato. También me agradan sus recomendaciones de libros. La revista es muy especial por ser única en su género.

Joaquín Bernal

* DOBLE SORPRESA
Estimados doctor Llano, Agustín Llamas y Paty Montelongo:
Acabo de recibir el número 300 de istmo en su versión digital. La sorpresa ha sido doble: primero por la constancia y perseverancia ?por 300 ocasiones? en productos «necesarios, aunque no demandados», como ha sostenido el doctor Llano. Tan sólo por eso, vale la pena el esfuerzo implicado.
En segundo lugar, el acopio y proliferación del recurso digital al servicio de las ideas. Un motivo más de sorpresa para hacer de los medios auténticas plataformas para el pensamiento.
Reciban mi más cordial y efusiva felicitación.

Ernesto Uranga

* EL MEJOR VINO PARA EL FINAL
No soy alguien que se case con un único medio de comunicación. Por lo general, me gusta leer distintas publicaciones y poseer la mayor cantidad de versiones posibles sobre un tema. No es la primera vez que leo istmo, de hecho, es una de las revistas que me gusta consultar una y otra vez después de cierto tiempo. En esta ocasión llamó mi atención la portada con tres cifras que anunciaba un nuevo tope de ediciones impresas.
En especial disfruté el artículo del doctor Jiménez Cataño sobre el arte, me recordó que la vida fluye y olvidamos contemplar, actividad que permite romper la fina capa de la primera impresión para internarse en los misterios del mundo.
Por último una felicitación a Zagal y su análisis del 300, sin duda dejaron el mejor vino para el final.

Aline Garza

* DESACUERDOS IDEOLÓGICOS
Soy lector de su revista desde hace algunos años. Dirijo mi propia empresa de consultoría y coaching, lo que me ha llevado a prepararme en distintos campos de la psicología y el desarrollo humano y los valores, a la par de mi carrera como administrador. Con respecto al artículo de la señora Helen Alvaré, «Familia: escuela de valores» quiero comentar que es una lástima que desvirtúe conceptos básicos de nuestros temas comunes a pesar de la preparación que ostenta. El título no es congruente con los contenidos en donde el amor aparece reiteradamente como sacrificio, casi como martirio, cuando todo mundo sabe que nadie puede dar lo que no tiene y quien primero no se quiere a sí mismo no puede querer a los otros. Creo que el tono de juicio y sin fundamentos sobre otros modos de vivir no acerca a las personas a nuestros valores sino que las ahuyenta haciéndonos pasar como instalados en una mentalidad estéril.
Me parece además que los términos que emplea son confusos. Para que los valores cristianos tengan en el mundo el lugar que se merecen, se tienen que expresar en un tono amoroso y comprensivo.

Atte.
Ariel Robinson

 

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