La cucaracha no muere

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El pueblo la resucita

«La Cucaracha», canción tradicional cómica-satírica, es tan antigua como la conquista española. Francisco Rodríguez Marín, en su libro Cantos populares españoles (1883), recopila algunos versos sobre las guerras españolas contra los moros, que concluyen en 1492.
El corrido mexicano se origina en el antiguo roman-
cero español, que narra con canciones acontecimientos reales y les da una visión épica a los personajes. Era y es, instrumento de propaganda para captar la simpatía hacia ciertos grupos o ideas y provocar rechazo hacia el enemigo.
El escritor mexicano José Joaquín Fernández de
Lizardi en su libro La Quijotita y su prima habla de «La Cucaracha» y recoge los versos de un capitán de marineros que, según Lizardi, trajo la canción a México.
Durante las guerras carlistas en España, cambiaba la tonada mientras que en México, el corrido evolucionaba al son de la política. La producción en verso empezó a sonar entre 1910 y 1920 en plena Revolución Mexicana. Los grupos partidistas añadieron tantas estrofas en ese período que hoy, a pesar de su origen español, se asocia más con nuestro país.
Desde el rincón de una cantina
El delegado del INAH en Nuevo León, Héctor Treviño Villarreal, asegura que la versión más popular surgió de una cantina del centro de Monterrey. Las tropas del general Pablo González invitaron al periodista y pianista Rafael Sánchez a amenizar un festejo por la ocupación de la ciudad en 1914. Él recordó esta canción que escuchó de niño en Campeche, la adaptó al piano y le agregó estrofas «picantes»; tuvo tal éxito que se extendió por todo el norte del país.
Un investigador de corridos señala que los primeros versos de «La Cucaracha» criticaban al ejército huertista. Sus enemigos describían al presidente Victoriano Huerta como un viejo malandrín, borracho y adicto a la mariguana. Su grotesco caminar y malos hábitos de higiene le valieron el apodo de «La Cucaracha».
Como la Revolución Mexicana seguía diferentes líneas, surgieron diversas variantes de la canción: hubo cucarachas villistas, zapatistas y carrancistas. Les siguen decenas de estrofas protestando contra la pobreza, la carestía de la vida, la especulación de los comerciantes y los privilegios de los grupos poderosos.

Vámonos con «Pancho Villa»
Otra historia cuenta que cuando ancho Villa viajaba con sus guardias en un Ford T, como sus brazos y piernas sobresalían por todas direcciones, decían que el vehículo parecía una cucaracha. El auto está expuesto en el museo Pancho Villa en la ciudad de Chihuahua. Antonio López de Santa Ana fue otro personaje cojo de la política mexicana, que no se escapó de que lo incluyeran en el tradicional corrido.
Aunque son muchas las versiones y leyendas sobre esa canción tradicional, no hay registros escritos ni fonográficos que validen las diferentes historias. «La Cucaracha» es la canción del pueblo; se adapta y adecua a las experiencias y vivencias de cada individuo y de cada época.

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