El antes y el después en la música. De la tradición oral a la expresión escrita

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en-corto-anecdotaComo es natural en todo lenguaje, los sonidos preceden a la grafía. Cuando la gente percibió lo mucho que perdía una pieza musical mediante la transmisión auditiva surgió la necesidad de establecer un método que recogiera fielmente la composición. Así, la interpretación se sujetaría a parámetros objetivos e independientes del buen o mal oído del ejecutante.
Encontramos algunos intentos en registros griegos que datan del siglo VI a.C. al IV d.C. Sin embargo, la primera notación musical se le atribuye a Boecio, quien designó una letra del alfabeto a cada uno de los grados de la gama diatónica o escala musical. Actualmente en Alemania e Inglaterra los nombres de las notas de la escala diatónica corresponden a las siete primeras letras del alfabeto, empezando por la. El resultado es que A equivale a la, B a si, C a do, D a re, E a mi, F a fa y G a sol.
 
Hacer la memoria a un lado
Durante la Edad Media, el repertorio de las melodías se confiaba a la memoria de los cantores.
En el año 900 las notas musicales se escribían a determinadas distancias por encima o por debajo de una línea roja horizontal, que representaba la nota fa, para indicar a qué altura debía cantarse la nota. Muy pronto se añadieron dos, tres y hasta cuatro líneas de distintos colores, y sobre ellas y entre los espacios se colocaban los puntos. Con estas innovaciones ya no era necesario aprender los sonidos de memoria.
 
EL ORIGEN DIVINO DE LAS NOTAS
Un monje benedictino, Guido d’Arezzo (995-1050), dio a cada sonido el nombre de las siete primeras sílabas que encabezan los versos de una estrofa en latín de un antiguo himno de alabanza a San Juan Bautista (Himno de la fiesta de San Juan Bautista):

UT queant laxis

REsonare fibris

MIra gestorum,

FAmuli tuorum

SOLve polluti

LAbii reatum,

Sancte Joannes

El nombre de si dado al séptimo sonido se formó con las iniciales de «Sancte Joannes»; la letra J en latín sonaba como I.
Guido adoptó como claves las letras C, G y F pero con el tiempo se modificaron a do, sol y fa. Por razones de eufonía, los músicos italianos, y luego el resto de países latinos, sustituyeron la palabra ut por do que viene de Dominus, para dejar a Dios estaría al inicio de la escala musical.
Para ayudar a los cantantes con el nuevo sistema Guido inventó uno en el que cada nudillo y falange de los dedos de la mano representaba una nota diferente de la escala: la mano guidoniana.
Sin la existencia de la notación musical no hubiéramos tenido sinfonías, conciertos y toda obra que implique más de dos voces, pues memorizarlas sería imposible.
Antes las notas tenían forma de cuadrado o rombo; en siglo XVII las notas ya eran redondas y la notación musical tenía un aspecto muy semejante al de hoy. El pentagrama comenzó a utilizarse en el siglo XI, pero su fijación es relativamente reciente.
Mientras la mayoría de las naciones en Europa utiliza el sistema do re mi…, famoso a partir de la película La novicia rebelde, los países anglosajones se familiarizaron con el método de la antigua versión romana de Boecio.
Si buscamos en YouTube «notación musical» aparecen cinco videos que explican muy bien este proceso.
Istmo

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