Siglo de «capital humano y ciudadanía»

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En un discurso que recoge esta edición de istmo, Dipak Jain, experto en marketing quien fue por diez años director de una de las escuelas de negocios más destacadas del mundo, cuenta lo siguiente: «Muchos de mis estudiantes me preguntan: “Doctor Jain, el mundo es muy grande, ¿cómo puedo hacer la diferencia?” Siempre comparto con ellos esta frase: Para el mundo tú eres sólo una persona. Para una persona tú eres el mundo».
El profesor Jain se refiere a la responsabilidad personal. «Hablamos de responsabilidad social en las empresas, pero en la actualidad, pienso que debemos concentrarnos en la responsabilidad social de forma personal, en que cada uno de nosotros tiene la obligación moral de hacer algo por su comunidad, por su sociedad, por su país y por el mundo. Porque si queremos pensar en paz y armonía mundial, debemos hacer algo que cambie al mundo».
Ciertamente todo lo que yo haga no servirá para paliar el hambre, la ignorancia o la falta de vivienda que aqueja a millones de personas en el mundo, pero si me esfuerzo seriamente, sí puedo resolver un problema en una persona, en una familia, y para esa persona o familia, mi acción puede realmente «marcar la diferencia en su vida».
Da gusto abordar temas positivos y comprobar cómo en medio de toda esa maraña de gélida tecnocracia y mercantilismo desalmado crece también el buen trigo, y las conciencias adoptan poco a poco una visión menos individualista, abiertas a un mundo, que desde luego espera respuestas estructuradas, profesionales, internacionales para los males que nos aquejan, pero también esas acciones personales, pequeñas, concretas pueden abrir brecha.
Sigue narrando el doctor Dipak cómo hace años definió su misión como ir del éxito al sentido. «Porque realmente creo que si todos nos concentramos en nuestro propio éxito, no seremos capaces de crear paz o armonía mundial. Porque la vida se trata de dar».
Afirma que este nuevo siglo es de capital humano y ciudadanía. «Realmente creo que en los negocios lo que importa es la gente, pero más que la gente, la clave que nos debe mover son los valores humanos (…). Las personas lo llaman religión, yo lo llamo fe, otros lo llaman cultura, ustedes pueden llamarlo valores».
Las buenas iniciativas cunden. Hace pocos años no se hablaba de responsabilidad empresarial, ahora muchas iniciativas son un resorte moral que sacude la modorra. Todo el contenido de esta edición propone valores, se interroga, expone reflexiones y recuerda personas que han aportado lo suyo y han hecho la diferencia.

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