Etiología del error

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Carlos Llano. EUNSA. Madrid, 2004
Junto al error, estudia el acierto. Frente a lo histórico, revisa lo actual. Al lado de las causas, apunta los remedios. A cada respuesta, acompaña una propuesta.

¿QUÉ ES EL ERROR?
El mismo título del libro resulta sugestivo desde la primera palabra. El término etiología puede entenderse como el estudio de las causas que propician los errores.
«Consideramos que la problemática del error debe tratarse desde sus razones últimas, lo cual se consigue analizando el sujeto que se equivoca, ya que, como se verá, el entendimiento de suyo no comete errores. El error es humano».
En dos apartados, con estilo crítico, filosófico y pedagógico, analiza una realidad universal e intemporal: el error. Los seres humanos cometemos errores tanto en la vida práctica como en el ejercicio especulativo. Llano analiza el error desde su radical complejidad y lo trae a dimensiones más pragmáticas.
Del análisis de «las trampas o falacias motivadoras de algunos de los errores de la razón práctica» extrae interesantes conclusiones antropológicas y éticas. Junto al error, estudia el acierto; frente a lo histórico, revisa lo actual; al lado de las causas, apunta los remedios; a cada respuesta, acompaña una propuesta.
El texto es una respuesta a la teoría del conocimiento moderno que permea la cultura del siglo XXI. Esta escuela de la sospecha se inaugura con una primera pesadilla: la duda sobre la efectiva realidad del mundo y la aptitud de la mente humana para conocer con certeza.
Si no se puede confiar en los sentidos, la realidad no es más que es una alucinación. La modernidad surgió por un intento de evitar toda posibilidad de errar al juzgar. El ansia de certeza obligó a la filosofía a convertirse en mera reflexión sobre sí misma, lo que propició una larga cadena de contradicciones.
UN MODO DE ENTENDER AL MUNDO
Llano analiza con recursos clásicos y críticos los elementos del error. Se refiere a un sujeto que no está sólo ante una realidad que puede conocer y en la que puede actuar, sino que forma parte de un todo real múltiple y diverso.
«Si no fuéramos capaces de juzgar sobre la realidad, no seríamos capaces de verdad ni de falsedad. A diversidad de objetos corresponde diversidad de métodos. Es el objeto quien lleva la iniciativa; quien indica la forma en que ‘quiere’, en que ‘debe’, en que ‘permite’ ser estudiado. Así, la reflexión sobre el objeto se constituye en el pastor del método».
La inevitabilidad de los errores humanos, indica que el error posee cierta necesidad y una determinada función en la vida del hombre «nada es a tal punto contingente que no tenga en sí nada de necesario».
Quizá la primera función del error sea hacer sentir al hombre la tensión constante en la que se encuentra, entre su inexorable tendencia natural a conocer la verdad y su natural proclividad al error.
Esta obra procura enseñar a «juzgar la realidad», de modo que se comprenda su complejidad. La vida intelectual, más que un simple adiestramiento o acumulación de conocimientos, consiste en enriquecer el espíritu para comprender la finalidad de la vida y descubrir los medios para alcanzarla.
La experiencia de leer Etiología del error, además de aleccionadora, deja con ánimo optimista. Llano apunta que el error es una desgracia de la que podemos obtener múltiples provechos. Recuerda las consoladoras palabras de Séneca cuando señala que: «la naturaleza nos ha hecho débiles, falibles, y nos ha dado una razón imperfecta. Pero también nos dio la inteligencia, fuerza y docilidad suficientes, para perfeccionarla».

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