¿Queremos un país de privilegios o de méritos?

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¿Cuáles son las causas del estancamiento económico en México? ¿Qué impide o impulsa su avance? El autor de esta obra analiza las estrategias políticas y económicas de cada gobierno mexicano.
«México no ha logrado la tasa de crecimiento económico que sería deseable y posible para un país con las características del nuestro», afirma Carlos Elizondo Mayer-Serra (México, 1962) en su libro Por eso estamos como estamos. La economía política de un crecimiento mediocre; «…el problema central se encuentra en la capacidad de ciertos grupos para evitar la formulación y puesta en práctica de políticas públicas favorables al interés general».
Elizondo realiza un detallado y crítico análisis comparativo de la economía mexicana desde los albores en el movimiento independentista del siglo XIX a la actualidad.
«Este libro parte de un hecho bien sabido: la ineficiencia de las instituciones en México para promover el crecimiento de la inversión, de la productividad y, por tanto, del bienestar». La mediocridad es una de las principales causas de los diversos problemas que enfrentan los mexicanos, sumándose a la inequitativa distribución del poder y a una sociedad poco participativa en la construcción de acuerdos para el desarrollo sostenido del país.
Las políticas proteccionistas de los gobiernos surgidos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) propiciaron un sistema económico poco eficiente. En medio de un auge de la producción petrolera, la supeditación de la economía mexicana a los precios internacionales del hidrocarburo en la década de 1970 derivó en una de las crisis más severas en la historia nacional.
De igual manera, la alternancia partidista en 2000 generó importantes expectativas de cambio en el rumbo político y económico del país. Sin embargo, los hechos demostraron que dicha alternancia no fue suficiente para transformar las estructuras en que se ha basado la economía mexicana.
Reformas, democratización, competitividad, educación, productividad, burocracia, sindicatos, instituciones son otros temas que el académico del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) aborda en los capítulos del minucioso estudio, calificado por Ben Ross Schneider (profesor del Massachusetts Institute of Technology –MIT–)  como «una lectura esencial para comprender cómo fue que México llegó a la situación actual y cómo se puede salir de ella». Para Elizondo existe una enorme brecha entre la sociedad y el gobierno. «La democracia en México no ha podido disciplinar a los actores que se benefician del arreglo institucional y de la distribución del poder heredado, ni tampoco abrir oportunidades a otros sectores». Al mismo tiempo, «la sociedad civil no está suficientemente organizada ni parece estar interesada en hacerlo como para constituirse en contrapeso efectivo» ante los diferentes grupos de poder político y económico.
Después de la Revolución, los gobiernos emanados del PRI crearon y consolidaron un sistema político de pesos y contrapesos que permitían su funcionamiento. Políticas clientelares y de complicidad marcaban las decisiones de gobierno en una red de intereses compartidos en aras de la subsistencia del propio sistema.
Sin embargo, las crisis económicas generadas durante los gobiernos del PRI, consecuencia tanto de factores internos como externos, aunadas a una creciente democratización de la sociedad, derivaron en un desgaste del partido gobernante que se tradujo en el triunfo del PAN. Lamentablemente, tras «décadas de autoritarismo, los ganadores de la democracia no han sido fundamentalmente los ciudadanos [pues] los intereses [de los grupos de poder] son los que, en la práctica, suelen determinar cuánto y cómo se puede gobernar». A manera de preguntas, los capítulos de Por eso estamos como estamos… desmenuzan la realidad de la economía mexicana abordada también desde su historia democrática contemporánea, planteando los más importantes problemas que aquejan al país vinculados al quehacer político. Preguntando «cómo» y «por qué», el autor invita a identificar las causas del statu quo mexicano y las impostergables alternativas para transformarlo.
Uno de los principales problemas es el educativo: en México «el mérito no importa mucho, y los [mexicanos] más desprotegidos se quedan sin educación, y si la tienen, es de mala calidad», afirma Elizondo. Aún más, la situación de este rubro prioritario es un fiel reflejo de lo que sucede en otros ámbitos de la vida nacional: «La falta de mérito y competencia no es sólo un problema en la educación, sino en la forma como operan los mercados de muchos de nuestros bienes y servicios».
Desmenuzando la trama de intereses de los grupos de poder en México, en el último capítulo de la obra, el autor aborda el tema de los «Derechos y las obligaciones» que debemos asumir todos los mexicanos; también define «Los temas de la agenda» para enfrentar y solucionar los graves problemas del país; y «De nuevo las instituciones» constituye el cierre de su análisis y su propuesta.
Elizondo plantea que «en una democracia [como la mexicana] sí tenemos el gobierno que nos merecemos: [ya que] nosotros lo elegimos», y resume que «nuestra clase política no está a la altura de las circunstancias». Pero, en contrapartida, destaca que «los mexicanos comunes tampoco estamos a la altura de los retos que enfrentamos». El investigador reconoce en los mexicanos a «ciudadanos quejosos, pero poco exigentes y muy tolerantes con todo tipo de abuso», y que apenas cumplen con sus obligaciones constitucionales.
Al proponer una agenda para quien asumirá el Poder Ejecutivo en 2012, el libro plantea «diez terrenos [que] se antojan fundamentales»: 1) Cabildeo con el Poder Legislativo; 2) Reelección, candidaturas independientes y medios de comunicación; 3) Amparo y procuración de justicia; 4) Reforma laboral; 5) Protección del consumidor; 6) Regulación del mercado y promoción de la competencia; 7) Apertura del mercado energético; 8) Calidad en la educación; 9) Protección de la salud; y 10) Reforma del régimen fiscal.
Por eso estamos como estamos… plantea que «el reto central [para México] es construir una relación más productiva entre ciudadanos y gobierno [lo que implica] fortalecer al Estado para que el gobierno pueda imponer el interés general frente a los [intereses] sindicales, empresariales o de cualquiera de los grupos que hasta ahora han frenado el cambio». Se trata de construir «un Estado más fuerte, pero con pesos y contrapesos que le impidan abusar del poder del gobierno por razones políticas o personales».
En su diagnóstico, el doctor en ciencia política por la Oxford University afirma que el ciudadano «ve a la autoridad, con razón, como fuente de abusos y distribución de privilegios. Por ello, lo que busca de su relación con la autoridad es [obtener] algún provecho». Como contraparte, desde el gobierno se asume que «el ciudadano es fuente ocasional de votos: los gobernantes no se perciben a sí mismos como representantes del ciudadano ni [entienden] que el dinero a su cargo le pertenece justamente a él».
Finalmente Carlos Elizondo se pregunta: «¿Queremos continuar con un país basado en privilegios o transformarlo en uno basado en derechos universales, competencia y mérito?». Y transformar al país «requiere reformas complicadas, operación y voluntad política […] una sociedad más involucrada en asuntos de interés general». Se trata, sin duda, de «la ruta más difícil», pero la única para hacer de México un mejor país.
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Por eso estamos como estamos. La economía política de un crecimiento mediocre
Carlos Elizondo Mayer-Serra
Debate. México, 2011. 368 págs.
 

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