México hacia 2050

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Cambió la percepción externa de nuestro país y, con ella, mejoraron sus posibilidades para alcanzar la estabilidad y fortaleza económica. Es tiempo de entusiasmar a los jóvenes de México, porque hoy es su momento y sólo contamos con algunos años para convertirnos en un país con capacidad de ahorro, que nos permita sortear la inversión de la pirámide.
Con frecuencia escuchamos a personas maduras decir: «es el momento de los jóvenes», y en paralelo, dicen los jóvenes: «no existen oportunidades para nosotros».
México ha experimentado una importante emigración de personas que persiguen oportunidades en otros países, sobre todo en Estados Unidos. Algunos buscan empleos sencillos, pero también hay otros, talentosos, que no encontraron la oportunidad de innovar en México.
La realidad es que los jóvenes se ilusionan cada vez menos, pero ahora sí es su momento y, eso es casi sinónimo de afirmar que es el momento de México.
 
EXPECTATIVAS MÁS POSITIVAS
La percepción mundial acerca de nuestro país es cada vez más sólida y prometedora. Basta recordar el artículo «The rise of Mexico» de The Economist (24-11-12), donde se estima que para 2018 Estados Unidos importaría más de nuestro país que de cualquier otro, y que la leyenda «Made in China» sería desplazada por la de «Hecho en México».
O las alentadoras notas de Forbes, en las que se vislumbra la posibilidad de que México alcance un PIB mayor al de Brasil en aproximadamente 10 años. La publicación afirma que Brasil es un gran país con enorme diversidad económica, pero dejó de ser la historia favorita de crecimiento porque su fortuna estaba vinculada a China, y México ahora es más barato que el país oriental.
Y qué decir de las afirmaciones del New York Times a principios de este año, que hablan de que producir en China significa tiempo y grandes unidades de pedido para reducir costos; en cambio, en México representa producir «localmente» y sólo lo necesario. O los destacados 44 tratados de libre comercio que firmó nuestro país, y que son más de la mitad de los que ha firmado China y cuatro veces más que los de Brasil.
Finalmente, otro reciente artículo del Financial Times («Mexico: Aztec tiger», 30-01-13) que destaca cómo los inversionistas ven en el presidente Enrique Peña Nieto la mejor oportunidad para liberar el estancamiento del Congreso y desbloquear las reformas estructurales que podrían transformar la economía, a menudo lenta de México, en un «Tigre azteca».
Hemos construido un México completamente nuevo. Y aunque siempre existirá la duda de una experiencia similar a la que vivimos en el sexenio salinista –se nos percibía como un águila que emergía de la mano del expresidente Salinas (en palabras del expresidente Bush)– hoy parece que el entorno y sobre todo nuestras fortalezas son más sólidas que nunca.
No olvidamos que lo que ahora es México y la percepción que ha generado, es la combinación entre las promisorias expectativas que el nuevo gobierno comunica eficazmente; el trabajo que comienza a realizar y a rendir frutos; la solidez económica; y la transición política que data desde el sexenio del expresidente Zedillo y que continuaron los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón. El resultado se tradujo en un récord de reservas internacionales, entre los muchos indicadores macroeconómicos que develan una estabilidad y fortaleza, favorables para lograr un futuro distinto del pasado.
No sólo tenemos de nuestro lado el blindaje económico conseguido en los últimos años, sino macrovariables difíciles de cambiar, que afectarán drásticamente el orden económico, político y social del mundo. Analicemos algunas.
 
México y el bono demográfico
En el mundo actual existen, demográficamente hablando, tres tipos de países:
1.         Aquellos que han envejecido y no han podido aumentar su expectativa de crecimiento poblacional, como es el caso de la mayoría de los países de la Unión Europea y Japón.
2.         Los que están alcanzando su bono demográfico, es decir, la mayor cantidad de población económicamente activa en su historia, como China y México.
3.         Los que tienen una gran población joven, pero que no ha llegado a una etapa productiva. En un futuro, algunos de ellos se convertirán en las nuevas potencias globales, como la India.
 
Así se explica, cómo un país como China, que alcanzó su bono demográfico hace algunos años, ha logrado un crecimiento explosivo que podrá mantener una o máximo dos décadas más, antes de comenzar el proceso de estabilización y de inversión de su pirámide poblacional. Del mismo modo, se explica cómo México comenzará un crecimiento acelerado y la India tendrá que esperar unos años, aunque, cuando llegue su momento, incluso podrá superar a China.
En 2020 llegaremos al pico de la población económicamente activa en nuestro país (gráfica 1), sumando más de 67% de población entre 15 y 64 años. En ese momento, la base de nuestra pirámide será aún suficientemente amplia para alimentar a la parte económicamente activa los siguientes 30 años, y la población mayor de 65 años aún no significará una proporción de riesgo. De hecho, los años de oro para México comenzaron a partir de 2010 y durarán hasta 2030, sin menospreciar que al menos hasta 2050 podremos contar con una notable población productiva.
En paralelo, los países desarrollados, entre los que destacan Japón y los europeos, comenzarán a experimentar las llamadas «pirámides invertidas» cuya consecuencia es que se adelgaza la población económicamente activa y viene el envejecimiento general, con el costo fiscal y productivo que ello supone.
Los países que hoy conocemos como industrializados tuvieron su bono demográfico antes que las economías emergentes como China, Brasil, India o México y uno de los factores fundamentales de su desarrollo fue la población económicamente activa, que les permitió posicionarse entre los países líderes. Ahora la inversión de la pirámide pronostica su descenso y el ascenso de economías emergentes que comenzarán a vivir su bono demográfico.

Por supuesto, aunque las macrotendencias –como el factor demográfico– muestran un futuro promisorio, el éxito no será gratuito. Deberán converger las condiciones que promuevan el desarrollo de fuentes de empleo con la capacitación y voluntad de aquellos que hoy ingresan al mercado laboral.
Con cada elección presidencial se suman aproximadamente 10 millones de posibles votantes a la lista nominal mexicana, (gráfica 2) una muestra del número de jóvenes que van ingresando al mercado laboral. En pocos años, ellos definirán las elecciones, pero también nuestra capacidad productiva y el sueño de convertirnos en un país líder del mundo.
Hubo un tiempo en el que había que desilusionar a los jóvenes para que el golpe de la vida real no fuera tan duro, ahora hay que entusiasmarlos, porque a diferencia de otras épocas hoy sí es su momento. Y debemos hacerlo, porque tenemos alrededor de 30 años para convertirnos en un país desarrollado con una población de clase media y capacidad de ahorro, que nos permita sortear la inversión de la pirámide que experimentaremos en 50 años.
Al igual que en los países europeos, aunque en menor medida, en México ha disminuido de forma drástica la tasa de natalidad a 2.3 hijos por mujer (aunque algunas fuentes aseguran que ya es de 2.1), con tendencia a seguir descendiendo. Aunado a esto nuestro país envejecerá, de hecho el índice de envejecimiento que representa la proporción de personas que envejecen por cada 100 jóvenes (gráfica 3), marca que para 2050 tendremos una relación de 129.4 personas envejecidas por cada 100 jóvenes, cuando en 2000 era de apenas 8 personas por cada 100 jóvenes.
Es tiempo de dar marcha atrás a la nueva tendencia de plenitud en pareja, más allá de plenitud familiar, en la que más de dos hijos es impensable y tener un solo hijo, o no tenerlo, se convierte en la mejor opción. Un país debe mantener al menos una tasa de 2.1 hijos por mujer para que la pirámide poblacional permanezca sana; ojalá logremos revertir la tendencia, pero dado que el alto grado de complejidad para cambiarla, debemos prepararnos, en caso de que se cumpla el pronóstico.
Países como Alemania están envejeciendo, pero acumularon riqueza y educación y, por supuesto, hay diferencias importantes entre envejecer ricos y pobres. La decisión estará en nuestras manos, pero especialmente en manos de los jóvenes, por lo que si envejecemos, mejor que sea como una potencia global.
 
La tecnología y los recursos naturales
Algunas economías emergentes como la nuestra darán el brinco tecnológico en la década actual, y prácticamente alcanzarán a países industrializados como Estados Unidos. Hoy existen en México más de 95 millones de líneas celulares, pero apenas cuenta con 40% de usuarios de internet frente a un promedio de 80% en los países líderes. Este gap se reducirá drásticamente en los próximos años, en buena medida por la masificación de los celulares con tecnología de transferencia de datos.
Y si sumamos los medios tecnológicos, cada vez más accesibles e intuitivos, a una población joven, afín a estas herramientas, que entra a edad laboral, las posibilidades de desarrollo en México serán prometedoras.
El mundo, pasó de 394 millones de usuarios de internet en 2000, a 2 mil millones de usuarios en 2010, y llegará a 5 mil millones en 2020. Del mismo modo transitará de 9 mil millones de conexiones a internet en 2010, a 50 mil millones en 2020: la clase media tendrá en promedio 10 dispositivos conectados a internet.
Podemos ver que el acceso a la tecnología llegará a los países emergentes; surgirá una base competitiva similar entre los países desarrollados y aquellos que pronto estarán al mismo nivel. Las posibilidades de comunicación y generación de negocios ya no serán privilegio solamente de algunos sectores, sino que se generalizarán a la mayor parte de México.
Por otra parte, se prevé que hacia 2020, 52% de la población mundial será clase media, lo que representaría un incremento de más de mil 400 millones de personas. Este crecimiento generará una nueva dinámica de consumo global que requerirá de recursos naturales nunca antes exigidos.
No olvidamos que la población mundial se duplicó de mil millones de personas a 2 mil millones de 1800 a 1930, y a partir de 1940 la población creció casi mil millones de personas por década, hasta alcanzar más de 7 mil millones en la época actual. Sin embargo, esa población que se sumó gracias a la mejora de la medicina y la agricultura, era en su mayoría pobre. Vivimos la explosión demográfica global y el mundo lo resiente, pero el reto mayor viene en los próximos años: la explosión del consumo y de una economía que cambiará el mundo.
En la década de 2000 a 2010, 70% del consumo global se concentró en Estados Unidos, Europa y Japón. La proyección es que para la década de 2040 a 2050 ese mismo 70% se ubique en China, India y el resto de Asia (gráfica 4). No significa que disminuirá el consumo de los países antes dominantes, sino que el incremento de las regiones emergentes será tal que, en proporción, el consumo de los países dominantes será inevitablemente superado.
El nuevo escenario presentará otros retos de energía y recursos naturales, y dará ventaja a los países que logren hacer eficiente el uso de sus recursos y capitalicen sus fortalezas naturales, como es el caso de México.
 

México: Potencia Global
De acuerdo a la OCDE, para 2060 el referente en ingreso per cápita (PPC) en el mundo seguirán siendo Estados Unidos y los países europeos, que hoy se colocan en 80% promedio del PPC de referencia, promediarán sólo 50%. En tanto que economías emergentes como China, Turquía o México que hoy se posicionan entre 20% y 30% del PPC norteamericano, alcanzarán entre 60% y 70%.
Las macrotendencias del siglo reordenarán los poderes económicos y políticos. Habrá ganadores y perdedores, pero al final, el mundo será más igualitario. De acuerdo al estudio «Global Trends 2030», uno de los preferidos para pronosticar el nuevo orden mundial, ocurrirán los siguientes cuatro grandes cambios:
 
1.         El empoderamiento individual. Se acelerará debido a la reducción de la pobreza, el crecimiento mundial de la clase media, un mayor nivel de estudios, el uso generalizado de las nuevas comunicaciones y tecnologías de fabricación, y los avances de salud.
 
2.         Difusión del poder. No habrá poder hegemónico. Se desplazará a las redes y coaliciones en un mundo multipolar.
 
3.         Patrones demográficos. El arco de inestabilidad demográfica se estrecha. El crecimiento económico podría disminuir en los países «viejos». 60% de la población mundial vivirá en zonas urbanas, la migración aumentará.
 
4.         Alimentos, agua, energía. La demanda de estos recursos crecerá sustancialmente debido al aumento de población y su nivel socioeconómico. Hacer frente a los problemas relativos a una mercancía estará vinculado a la oferta y la demanda de los otros.
 
Como podemos ver, en al menos tres de esos cambios tendremos una gran ventaja competitiva. Es tiempo de aprovechar nuestras fortalezas, trabajar y creer en nosotros mismos.
Como dijo hace poco Andrés Oppenheimer (2013): «México está de moda, salvo en México, pero México no es una ‘Nueva China’ ni un ‘tigre’ de la economía, no todavía. Hay elementos y factores positivos que no se habían visto en décadas, pero para que el ascenso se convierta en realidad, los mexicanos tendrán que creerlo también. El Presidente ha hecho un buen trabajo de convencer a los extranjeros del ascenso mexicano, deberá suceder lo mismo en casa».
Desafortunadamente, en muchas ocasiones los mexicanos nos distinguimos por criticarnos, preferir a los extranjeros, dudar de nuestro futuro y decaer en el intento de construir liderazgos y participación ciudadana. Éste es el momento en que nuestra mentalidad tiene que cambiar. Cada vez tenemos mayor acceso a la educación, a la información y a la participación. Es tiempo de ser críticos, pero también de tener fe, creer en lo que lo que somos y en lo que podemos ser.
De acuerdo a las proyecciones de PWC para 2050 (gráfica 5), seremos la octava economía del mundo, pero la diferencia con la cuarta posición en esa perspectiva es prácticamente nula, de modo que podríamos llegar a ser la cuarta potencia global sin problemas.
 
Nuestro país se puede convertir en uno de clase media, en el que incluso los pobres puedan tener una vida digna, pero ése será trabajo de todos y, la mayoría de nosotros, seremos suficientemente jóvenes para lograrlo: hoy es el momento de México.
 
REFERENCIAS
(s/a). «The Rise of Mexico» en  The Economist. 24/XI/2012. Electrónico.  http://www.economist.com/news/leaders/21567081-america-needs-look-again-its-increasingly-important-neighbour-rise-mexico
Anderson, Chris. «México: The New China» en The New York Times. 26 de enero de 2013. Electrónico. http://www.nytimes.com/2013/01/27/opinion/sunday/the-tijuana-connection-a-template-for-growth.html
Barreira, Víctor y Ferrer Morini, Thiago. «México busca vender su momento» en El País. 3 de febrero de 2013. Electrónico.  http://economia.elpais.com/economia/2013/02/01/actualidad/1359747729_282590.html
L. Friedman, Thomas. «How Mexico got back in the Game» en The New York Times. 23 de febrero de 2013. Electrónico. http://www.nytimes.com/2013/02/24/opinion/sunday/friedman-how-mexico-got-back-in-the-game.html?_r=2&
Oppenheimer, Andrés. «México está de moda, salvo en México» en El Nuevo Herald. 3 de febrero de 2013. Electrónico.  http://www.elnuevoherald.com/2013/03/02/1421122/mexico-esta-de-moda-salvo-en-mexico.html#storylink=cpy
PWC. «The BRICs and beyond: prospects, challenges and opportunities» Enero 2013. Electrónico. http://www.pwc.com/en_GX/gx/world-2050/the-brics-and-beyond-prospects-challenges-and-opportunities.jhtml
Rapoza, Kenneth. «Can Mexico Overtake Brazil by 2022?» en Forbes. 8/XI/2012. Electrónico. http://www.forbes.com/sites/kenrapoza/2012/08/11/can-mexico-overtake-brazil-by-2022/
Thomson, Adam. «Mexico: Aztec tiger» en Financial Times. 30/I/2013. Electrónico.  http://www.ft.com/intl/cms/s/2/dc545d0a-696a-11e2-8d07-00144feab49a.html#axzz2KnPj0Jte
Voigt, Kevin. «World’s top economies in 2050 will be…» en CNN. 12/I/2012. Electrónico. http://business.blogs.cnn.com/2012/01/12/worlds-top-economies-in-2050-will-be/
 
US Census Bureau’s International Database, June 2011. The median ages of Arab Gulf states (Bahrain, Kuwait, Oman, Qatar, Saudi Arabia, and UAE).
 

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