Labor de Titanes México y la integración norteamericana

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En la última década los Estados Unidos de Norteamérica – la potencia política y económica del siglo XX- ha visto minada su hegemonía al sufrir los estragos comerciales del exterior en su propio mercado, en el que logran avances impresionantes países como Japón, en la Cuencua del Pacífico y naciones de la Comunidad económica europea encabezadas por Alemania Los adelantos en telecomunicaciones y las tendencias económicas y políticas de los pueblos han posibilitado la consideración de mercados en forma global. Como condición previa a esta economía universal, se inició la agrupación de países afines culturalmente y con cercanía geográfica o conexión próxima.
El largo proceso histórico de integración europea cobra vigencia a mediados del siglo XX, en 1957, con la integración de la Comunidad económica Europea: primer bloque de este tipo en el mundo. Los países asiáticos – reactivados económicamente después de la segunda guerra mundial por la inversión de capitales, principalmente norteamericanos y británicos integran, de hecho, un segundo bloque identificado como Cuenca del Pacífico.
Una vez iniciado este proceso (el europeo virtualmente terminado y el asiático en proceso creciente), sólo quedaba pendiente, como consecuencia lógica, la integración de un bloque en el nuevo mundo. Esta iniciativa correspondía por necesidad vital a los Estados Unidos de América que, al verse afectados por el proceso mundial de globalización, decidieron iniciar su, propia agrupación con Canadá debido a la cercanía geográfica y afinidad cultural. Sin embargo, tenían presente que a mediano y largo plazo esta asociación no sería suficiente para equilibrar fuerzas con los países asiáticos y europeos; por ello decidieron integrar también a México, toda vez que éste es considerado como llave cultural para continuar la acción de integración en bloque, con el resto de los países de Latinoamérica.
La ventaja de los vecinos
La respuesta del gobierno mexicano no, se hizo esperar. Por primera vez la historia sería posible aprovechar las ventajas que significa estar al otro lado del mercado más grande del mundo.
A principios de 1990 los Estados Unidos decidieron, con el consentimiento del Canadá, revisar el Acuerdo de Libre Comercio que habían firmado e iniciar de inmediato las negociaciones para 1a firma de, un Tratado Trilateral de Libre Comercio entre Canadá, Estados Unidos y México, el NAFTA: North America Free Trade Agreement.
Desde el punto de vista del comercio internacional, las economías mexicana y canadiense, son similares las dos dependen en un 70% del comercio exterior con Estados Unidos y poseen alrededor de 17 millones de consumidores efectivos (aunque en este aspecto, México cuenta con un potencial muy superior).
Por otro lado se vio que, a largo plazo y mediante este proceso, existiría mayor posibilidad de solucionar el grave problema de migración masiva de mexicanos a los Estados Unidos, actualmente incontrolado.
La integración del bloque norteamericano supone la asociación económica en igualdad de condiciones, de los países integrantes. Para ello será necesario un largo proceso que cuenta desde enero de 1994 y que tendrá como objetivo la interacción económica en un régimen de libertad relativa, con tendencia a la libertad absoluta (dentro de los cauces normales regulatorios de sus respectivos Estados) al potenciar la capacidad de los tres países en función de recursos y ventajas relativas.
Imaginemos la plataforma de un porta-aviones. Para que los aviones despeguen y regresen, es decir, para que opere, todos los niveles de la plataforma superior deberán quedar a un mismo rango para integrar la pista necesaria así, también para que un bloque económico opere y se consolide en forma óptima, todos los países que lo integran deberán alcanzar el mismo nivel económico.
Si tomamos en consideración el ingreso real de la población de los tres países y su actual potencial económico, y damos a los Estados Unidos un valor de 10, Canadá estaría en 8.5 y México en 1.5.
Casi está lista la plataforma del porta-aviones europeo. El esfuerzo ha sido grande para nivelar a todos los países, las dificultades para ratificar el proceso europeo, a corto y largo plazo, incrementarán considerablemente el Potencial de este bloque. El nivel de referencia hacia el que se han orientado estas economías ha sido el de Alemania. Los casos de España, Portugal y Grecia, que ingresaron en 1986 son espectaculares tanto por el gran nivel de disparidad económica con relación al líder, como por el poco tiempo en el que se les pidió elevar su nivel.
Esto mismo es parte de lo que tendrá que suceder en México, para salir del estado de atraso y subdesarrollo existente.
¿Cuál es el plazo para lograr el término de la integración del bloque de Norteamérica? Pensando en función de México (que es quien tiene que hacer más esfuerzo y subir hasta alcanzar a los demás) veinte años es un período factible si se recibe el apoyo suficiente y se lucha lo necesario.

Las reglas del juego

Casi se tiene que construir otro México en materia de infraestructura y planta productiva; nuevas ciudades productivas surgirán, pues las existentes deberán reconvertirse y reordenarse urbanísticamente para habilitarlas en forma adecuada.
Se requiere: nueva disciplina y cultura de trabajo que tenga como meta la excelencia y calidad total; capacitación masiva de recursos humanos; elevación del nivel de vida hasta lograr el nivel de productividad y de ingreso de los países desarrollados; mayor participación de la comunidad en la cosa pública y vigencia de los procesos democráticos: cambio total de mentalidad negativa a positiva a reforzar la confianza en nosotros mismos, nuestras costumbres y la identidad cultural que nos caracteriza, sustenta y da el potencial de agrupamiento con Latinoamérica. Una vez definidas las reglas del juego, en términos generales, con el inicio del proceso en 94, es de esperarse un incremento considerable de inversión en la planta productiva mexicana tanto de capitales domésticos como de inversión extranjera.
En este sentido se instalarán, también, no pocas industrias asiáticas y europeas, principalmente interesadas en el mercado estadounidense. En estas condiciones, es de suponer que la frontera norte será la principal destinataria de esta demanda, esto significará o deberá significar necesariamente, el desarrollo integral de una porción del territorio nacional equivalente a las cuartas partes del Japón: la franja fronteriza con los Estados Unidos, y la parte norte de la península de Yucatán.

Del sueño a la realidad

En todo el territorio nacional (pero” hacemos énfasis principalmente en la frontera norte) será necesario invertir en grandes obras de infraestructura – mayoritariamente de comunicaciones- y en regeneración urbana y saneamiento ambiental.
La inversión se orientará también al desarrollo de nuevas ciudades industriales en los actuales asentamientos cercanos a la frontera pero retirados convenientemente de ésta. Será necesaria la regeneración y reconversión de las actuales ciudades frontera a ciudades de servicio, principalmente comerciales y turísticas; con el nuevo concepto de puntos fronterizos especializados en comercio internacional.
Paralelamente, las ciudades consideradas de apoyo al desarrollo integral fronterizo, deberán mejorar las actuales condiciones de vida (en creciente deterioro), al utilizar las medidas efectivas para descentralizar su actividad económica y estimular y apoyar, de manera efectiva, el desarrollo de nuevos centro urbanos.
Se requerirá, a sí mismo, la incorporación a la producción intensa agropecuaria, de grandes extensiones de tierra, mediante la creación de la infraestructura necesaria.
En las grandes obras de desarrollo habitacional y equipamiento urbano que habrán de realizarse, se aplicará la más avanzada tecnología para hacer compatible la expansión de la industria no contaminante con el desarrollo habitacional, en un medio ambiente propicio para mantener el equilibrio ecológico y, así cimentar bases para la calidad de vida necesaria.
La reconversión total de la planta productiva, actualmente obsoleta, deberá finalizar durante los primeros cinco años a fin de estar preparada, junto con la nueva industria, para imprimir a la economía un crecimiento sostenido superior al 6% en los años que dure el proceso de integración.
Lo que habremos de comprender próximamente es una labor de titanes. Significará el mayor reto al que se haya enfrentado México en toda su historia pero supone, también, la más grande oportunidad para superarnos en lo económico y brillar en el escenario mundial como figura de primer nivel, no por el brillo mismo sino por el beneficio que esto significará en las condiciones de vida de los mexicanos.

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