Hipnosis e hipnotismo

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¿Qué es la hipnosis?

Es importante distinguir entre hipnosis e hipnotismo, porque se habla de ellos indistintamente y no son, de ninguna manera, iguales.
En la hipnosis, la voluntad de la persona no queda en manos de quien realiza la hipnosis. De hecho, éste no se llama hipnólogo sino facilitador, porque instruye, facilita el camino para que sea el mismo paciente quien logre esos grados de conciencia más disminuidos.
La hipnosis es un estado de conciencia parecido al que existe entre el sueño y el despertar: una semi-conciencia.
En el hipnotismo, este estado se logra mediante una indicación del hipnotizador; en la hipnosis médica el paciente logra ese estado y el facilitador sólo indica los pasos a seguir.
En la hipnosis no se debilita la conciencia, en el hipnotismo sí.
En la hipnosis médica, el facilitador tiene que ganarse la confianza del otro.
Existen estados de hipnosis más o menos profundos, que se miden en «grados alfa»; en ellos, baja la presión, el ritmo cardíaco, y si el facilitador no cuenta con conocimientos médicos básicos, el paciente puede sufrir un shock; del estado hipnótico debe salirse poco a poco, para que se vayan normalizando los signos vitales. Es como el buceo: no se emerge rápidamente de grandes profundidades, pues sobrevendría una descompensación.
Hay algo que es muy interesante. El subconsciente no trabaja con órdenes sino con sugerencias. Por ejemplo, si utilizara hipnosis médica para tratar la timidez de alguien, no le diría: «no serás tímido» o «cuando despiertes no volverás a sentir timidez». Más bien, le mandaría imágenes: «ahora te imaginas en una reunión, estás a gusto, todos te estiman y te desenvuelves bien. Empiezas a disfrutarlo». Esta información entra directamente al subconsciente, y en situaciones similares, saldrá al consciente.
El subconsciente no recibe órdenes. Si el facilitador ordena, el paciente detiene el mensaje e impide su paso al subconsciente. Son medidas de autoconservación que posee el ser humano.
En la hipnosis médica el paciente adquiere mayor seguridad, porque va logrando más dominio en ámbitos en lo que, conscientemente, no se desarrolla con suficiencia.

¿Qué es entonces el hipnotismo?

Se usa en los espectáculos, circos, shows de televisión… Consiste en que una persona (el hipnotizador) indica al hipnotizado que realice ciertas acciones y éste las acata, quedando a merced de la voluntad del hipnotizador. El hipnotismo es un estado de semiconciencia muy superficial.

¿Se necesita ser débil de carácter, o pasivo, para ser hipnotizado?

Si es hipnotismo, sí. En cambio, en la hipnosis médica, mientras más inteligente y fuerte sea la persona, más fácil resulta, ya que el facilitador sólo da instrucciones y el propio paciente es quien tiene el control.
En el caso del hipnotismo, mientras más débil es el individuo se resiste menos; la persona inteligente, inmediatamente se cuestiona las cosas y eso es un impedimento para entregar la voluntad.

La persona hipnotizada, ¿puede hacer algo que considere objetable o reprobable?

Ni en el hipnotismo, ni en la hipnosis, la persona en estado hipnótico hará algo que vaya contra sus principios morales, por menos voluntad que tenga o por débiles que resulten sus convicciones. Es algo que radica en su ley natural.
Si te indico, en estado hipnótico, que mates, no lo harás; porque en el momento de tomar conciencia de una orden que va contra tus principios, sales del estado hipnótico automáticamente y despiertas.
En los espectáculos de hipnotismo, cuando se me indica que grite como gallina, lo hago porque no va contra mis valores. Y, aunque conscientemente, no lo haría, no resulta una acción que toque mis fibras íntimas como persona, algo que sea consustancial a mí. La gente puede hacer el ridículo pero nunca algo contra sí o contra otra persona. Es como un cierto instinto de conservación.

¿La hipnosis permite que otra persona controle mi mente?

No se controla la mente, se controla la voluntad. Nadie puede meterse en tu mente.
Existen publicaciones, dirigidas a gente sin ninguna preparación, donde se anuncian cursos para controlar la mente de los demás. Anuncian cosas como éstas:
«usted puede ir en el Metro y tener mentalmente relaciones sexuales con quien usted elija».
Eso se llama sugestión. Uno mismo puede sugestionarse. Este tipo de historias sólo buscan sacar dinero. Lo que sí se puede hacer es mandar mensajes mentales: que alguien voltee a determinado lado; por ejemplo, te concentras en alguien y piensas: «tienes grandes deseos de voltear a la derecha, quieres voltear a la derecha…» y lo logras. Mucha gente cree, que al hacerlo, posee grandes poderes mentales, pero es algo sencillo. Además, si conozco al otro, la sugestión es más fácil: «¿no estarás engordando?». Y el otro se va sintiendo gordo.
Se manipula mucho a la gente con sugestiones. Toda la cuestión espiritista y el mal de ojo, no es más que esto. La gente lo cree. Y alguien que se lo apropia sí puede influir para que otro cambie, porque le cree. Si son individuos de poca voluntad, pueden debilitarse y quedar bajo la influencia de la otra persona.
La hipnosis es un paso más profundo que la sugestión. En ésta última estás consciente; en la hipnosis, no totalmente. Es como el sueño: oyes todo, sientes todo, pero la diferencia radical es el concepto del tiempo. Parece que ha pasado mucho pero has estado en hipnosis sólo media hora.

¿Puede alguien ser hipnotizado contra su voluntad?

No. Se tiene que contar con su disposición. La gente que va a todos esos lugares shows, circos…, va con disposición. Por eso en los espectáculos piden siempre voluntarios, porque ahí está lo principal, lo básico: que se quiera.
Cuando dice «sí», pone su voluntad a merced del otro. Pero nadie puede hipnotizarte si no lo permites.

Una persona hipnotizada, ¿puede revelar sus secretos?

Si no quiere, no. Tampoco en hipnosis médica. No se puede ir contra su voluntad. Si conscientemente la persona desea recordarlo, inconscientemente lo querrá también. Pero si no, el facilitador o el hipnotizador pueden intentarlo por horas y no sacar nada.
Si trato de forzar al paciente, saldrá del estado hipnótico, pues le producirá angustia y ansiedad.

¿Es la hipnosis un «curalotodo» rápido y fácil?

La hipnosis facilita las cosas, pero no es un «curalotodo». Efectivamente, es más rápida que otras técnicas, pero la facilidad depende de la relación que se establezca con el paciente. Esto es importante y se puede avanzar mucho en su proceso de sanación.
Para quien se encuentra en estado de hipnosis no es cansado, pero para quien guía, el facilitador, sí lo es. Se agota mentalmente, porque induce, cuida, está pendiente de los signos vitales del paciente, de sus reacciones, de lo que dice. Es agotador.
Hay muchas personas que graban cassettes para inducir a sus pacientes a un estado hipnótico. A mí, personalmente, no me gusta porque creo que cada persona y cada momento son únicos. De hecho, aunque conozca desde hace años a la persona con sus problemas y debilidades, no puedo catalogarla. Tal vez, la disposición en la que viene ahora o su estado de ánimo no es igual al de ayer. Por eso tengo que seguirla de una manera especial en cada momento.

¿Puede la persona quedarse en estado hipnótico para siempre?

No. Ese es uno de los mayores miedos de los pacientes. Lo más malo que puede pasar es que se quede dormido y después despierte como de un sueño natural.
Cuando en hipnosis médica se recuerda algo desagradable, que causa angustia, el paciente sale del estado hipnótico.
Por eso, al mismo tiempo, el facilitador tiene que mandar mensajes de apoyo y confianza; lo tranquiliza y le pregunta si quiere seguir o no. En otra sesión se puede volver a insistir, preguntando si el paciente lo desea. El proceso tiene que darse poco a poco. Esta es otra manifestación del instinto de conservación: el paciente sabe que no puede con eso, y aunque esté bajo hipnosis, se sale.

¿Qué tan efectivos son los cassettes subliminales y de autohipnosis?

Sí funcionan cuando están elaborados por empresas serias. Generalmente lo que se escucha son olas de mar o un suave acompañamiento de guitarra, por ejemplo.
En casi todos ellos se informa, en algún texto o del otro lado del cassette, lo que se escucha subliminalmente.
Como están grabados en cierta frecuencia que no se puede escuchar normalmente, pues sólo el subconsciente la percibe, no el consciente, es fácil que gente deshonesta engañe a otros y que los cassettes, además del sonido del mar, no contengan nada. También cuando se graban, de un cassette a otro, esa frecuencia se pierde, por lo que no hay peligro de piratearlos: un aparato normal no registra el mensaje subliminal, sólo las olas.
Como existen muchas personas que se sugestionan con tanta facilidad, podrían, por ejemplo, oir el cassette para adelgazar y bajar de peso aunque sólo esté grabada la guitarra, o volverse más positivas, o lo que el cassette prometa.
Vemos lo que queremos ver y oímos lo que queremos oír.

¿Estas técnicas pueden utilizarse indebidamente, por ejemplo, con temas que resulten nocivos para la persona?

Sí, por eso existe un control riguroso para otorgar licencia a quienes desean grabar estos cassettes o para seleccionar a quienes quieren estudiar hipnosis.
Se hace justamente para evitar, en lo posible, este tipo de aberraciones.

¿Se pueden inducir accidentalmente o a propósito «recuerdos» en los pacientes, provocados por los mismos terapeutas?

Lo que puede existir es una mal interpretación, con o sin dolo. En la hipnosis no se inventa nada. En el hipnotismo sí puedo poner en el otro mis palabras: puedo hacerte decir lo que quiero que digas. Como tu voluntad está a mi merced, puedo decirte: «ahora sentirás tal cosa» o «¿recuerdas que cuando eras niña hiciste tal cosa?». Pero, al despertar, te creará confusión. No sabes si te pasó o no. Si quien te hipnotiza te da instrucciones de que no recuerdes nada, no lo recordarás.
Esto puede prestarse para manipular. Por eso es importante ponerse en manos de alguien con estudios serios, reconocido como persona íntegra para poder practicar la hipnosis.

¿Quién puede convertirse en facilitador? ¿Qué se requiere?

Se empieza aprendiendo con animales. Yo tenía un conejo y con él practicaba para adquirir seguridad. Es como una cadena: para confiar en lo que aprendía, tenía que experimentarlo antes.
Todos empiezan el curso con su conejo… como los magos. En los animales, la hipnosis se llama fascinación. Practicaba en la casa y hacía show con el conejo a mis amigos. De esta forma veía sus reacciones físicas: cómo bajaba su ritmo cardíaco, su temperatura, cómo se iba durmiendo…
Después, en el curso de autohipnosis, nos inducíamos a diferentes estados.
Tiempo después, con toda esa práctica empieza el aprendizaje de hipnosis médica: cómo inducir la hipnosis a otras personas y en qué grado de conciencia hay que trabajar diferentes padecimientos. Por ejemplo, asistían muchos dentistas que atendían a niños pequeños a los que no era conveniente aplicar anestesia.
Como los niños tienen una imaginación fantástica, les hacían imaginar que se colocaban un guante de hielo y lo pasaban en el lugar de la molestia; después les preguntaban si ya no les dolía esa zona y si estaba fría. Más tarde, les hacían «quitarse» el guante. Para mantener su concentración, los entretenían con la sugestión de un globo amarrado a sus manos. Al creer la sugestión, se anestesiaban ellos mismos y no sentían dolor.
Estos estudios se imparten en instituciones privadas o cursos particulares. Las instituciones serias realizan una selección cuidadosa; exámenes y entrevistas para averiguar el uso que se dará a la hipnosis, y qué interés hay por aprenderla. Por lo general, la estudian psicólogos, dentistas, médicos, ginecólogos… casi nunca se imparten cursos de hipnosis médica a otro tipo de personas, ya que el propósito es sanar, procurar la salud, mental o física.
Los cursos duran alrededor de seis meses cada uno: fascinación, autohipnosis e hipnosis. Todos bajo supervisión médica estricta.

¿Cuándo se considera necesario utilizar la hipnosis en terapia?

En casos de una depresión extrema, en los que se debe trabajar aprisa por diversas causas.
Recuerdo una muchacha que vino de vacaciones a México. Había sido violada por su padre desde pequeña y yo contaba sólo con dos meses para trabajar con ella.
Lo hice utilizando hipnosis.
Es el caso, también, de pacientes con una depresión grave que pueden realizar intentos suicidas; con la hipnosis se avanza mucho más rápido, porque se mandan mensajes positivos directamente al subconsciente. Esto contrarresta su depresión, y su propia información, sustituyéndola por mensajes de amor a la vida.
Hipnosis
Hipnotismo
1. Fines terapéuticos.
1. Se utiliza como espectáculo.
2. Es el paciente quien realiza la hipnosis
2. El estado hipnótico es inducido por otra persona
3. Dependiendo de la dolencia o recuerdos del paciente, será la profundidad de la conciencia
3. El estado hipnótico es superficial (casi entre la sugestión y un primer grado de conciencia).
4. Se manifiestan cambios fisiológicos (ritmo cardíaco, presión sanguínea…).
4. No existen cambios fisiológicos (se modifica sólo la percepción del tiempo.
RECUADRO:
– Para tener una idea del cerebro
– Forma ovoidea.
– Dimensiones aproximadas:
– Hombre adulto…….. 18 cms. largo
– 14 cms. ancho
– 12 cms. altura
En la mujer suele ser un centímetro menor en todas sus medidas.
– Peso global:
– Mujer……………. 1.150 gr.
– Hombre…………… 1.300 gr.
– Su peso se relaciona con la talla y desarrollo intelectual del individuo.
– En las personas diestras, suele ser ligeramente mayor el hemisferio izquierdo; en las zurdas, el derecho.
– La representación de las diferentes partes motoras del organismo en el cerebro, no guarda relación al tamaño de los músculos, sino a los movimientos finos, ordenados y delicados que desarrollen. Por ejemplo, el muslo tiene poca representación en la corteza (2 a 3 mm.), mientras que los dedos de la mano, ocupan varios centímetros.

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