Cerebro: ¿Sólo neuronas?

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Pocas áreas de la ciencia han fascinado tanto a los investigadores como el estudio del sistema nervioso. Parece mentira que en apenas un kilogramo y medio que pesa el cerebro, quepa todo un universo de información e interacciones.
Resumir en tan poco espacio todo el conocimiento actual sobre el sistema nervioso y su relación con la mente, es tarea imposible. Expondré brevemente algunas características, así como la relación cerebro-mente a nivel biológico.

ALGUNAS CARACTERÍSTICAS RELEVANTES

El sistema nervioso humano lo forman cien mil millones de neuronas. Cada una puede tener, en promedio, mil sinapsis o contactos con otras neuronas, lo que habla de un total aproximado de cien billones de sinapsis; algo así como el número de estrellas en la vía láctea.
Las mentes con alto coeficiente intelectual, poseen un mayor número de neuronas y sinapsis; esto es, un aumento de materia gris en el cerebro.
Por arriba de las características biológicas, destacan dos funciones principales: razón y voluntad, o «funciones intelectuales superiores».

DOS TEORÍAS

Dos teorías explican cómo funciona el intelecto: la biológica, afirma que las capacidades de la mente provienen del cerebro, y sus funciones son resultado de la interacción de grupos neuronales.
Amar y pensar se reducirían a simples reflejos como respuesta a estímulos externos. Llevada al extremo, esta teoría desemboca en posturas conductistas como la de Pavlov o la pansexualista de Freud.
La teoría dualista, en cambio, se sostiene por dos principios. El material o biológico: el cerebro; y el espiritual o, al menos, inmaterial, que trascendería lo fisiológico, y correspondería al alma.
Básicamente, esta teoría fue propuesta por Platón. Descartes afirmaba que la mente la formaban dos esencias: res extensa (cerebro) y res cogitans (parte pensante o alma;sugería que ambas se unían a nivel de la glándula pineal.
Ya en este siglo, Charles Scott Sherrington, fisiólogo inglés (premio Nobel, 1932) y Penfield (premio Nobel en los cincuenta), neurocirujano y amigo de Sherrington, aceptan la existencia de estos dos principios. Al igual que Sir John Eccles (también premio Nobel) y Oliver Sacks.
Este último, famoso porque en los sesenta trató a un grupo de pacientes que padecían encefalitis letárgica, con un medicamento llamado L-Dopa; muchos pacientes «despertaron» por algunas semanas después de casi 40 años de estupor profundo. El mismo relata el hecho en su libro Awakenings, llevado también a la pantalla con el mismo nombre: Despertares.
Utiliza el fenómeno del «despertar» para apoyar la teoría dualista: cuando los pacientes «regresaron», recuperaron su misma conciencia. Con esto concluye que hubo algo que permaneció inmune en ellos a pesar del daño cerebral y el tiempo pasado.

ESTRUCTURA DE LA MENTE HUMANA

En la figura 2 se muestra la estructura de nuestra mente según un esquema clásico de Santo Tomás de Aquino; con él revisaremos en qué nivel se encuentran actualmente los estudios de la fisiología del sistema nervioso.
El avance vertiginoso de las ciencias biomédicas ha dado lugar a un conocimiento más profundo del cerebro. En especial, el conocimiento de la neurobiología a nivel molecular, ha permitido grandes avances en el terreno de neurotransmisores, organización y estructura interna de las neuronas, y las sustancias o factores que regulan su crecimiento, diferenciación, etcétera.
Sin embargo, al comparar los conocimientos actuales de la fisiología del sistema nervioso con la figura 2, nos percatamos que se dan principalmente a nivel de sentidos externos: mecanismos fisiológicos de la visión, audición, etcétera.
A nivel de sentidos internos, comienzan a conocerse las bases fisiológicas de la memoria, lenguaje y aprendizaje, pero todavía falta mucho por hacer. Por ejemplo, se desconocen los mecanismos fisiológicos de memoria a nivel molecular: ¿Cómo codifican la información las neuronas para memorizar? ¿Sintetizan alguna proteína o DNA? ¿O es un grupo de neuronas con alguna modificación en la transmisión de impulsos? A ciencia cierta, no se sabe.
De las funciones mentales superiores, se desconoce aún más a nivel fisiológico. Se sabe mucho de neuronas, regiones cerebrales, sueño, desarrollo cerebral, etcétera. Pero, ¿cómo se razona?, ¿en qué parte del cerebro se localiza la voluntad?
Para mostrar el nivel de investigación de los actuales estudios sobre la mente, basta un ejemplo: en las más importantes revistas de divulgación científica, investigadores de renombre, abordan la relación mente-cerebro, a nivel biológico.
El principal ensayo sobre la conciencia, escrito por el doctor Francis Crick, afirma: «La mayoría de los neurocientíficos actuales creen que todos los aspectos de la mente (incluidas las funciones intelectuales superiores), se explican como una simple interacción de grupos neuronales». Pero el escrito no aporta ninguna prueba a favor de esta hipótesis y se limita a abordar algunos aspectos de la fisiología de la visión. Sucede lo mismo en otras publicaciones.
No pretendo criticar estos trabajos sino mostrar que, actualmente, no existen evidencias experimentales que descarten ni lejanamente la teoría dualista de la mente.
El conocimiento de la fisiología cerebral se acelerará en los próximos años. Pronto se conocerá, detalladamente, la fisiología de los sentidos externos; habrá que esperar décadas para contar con una idea real y completa de los sentidos internos. Del estudio de las funciones superiores, los filósofos tendrán mucho más que decir. Sería fructífero que ellos se incorporaran al estudio de las neurociencias.

Radiografía de una neurona

Los tres elementos claves del sistema nervioso son: neuronas, sinapsis y neurotransmisores.
La neurona o célula nerviosa, está formada por el cuerpo de la neurona y sus prolongaciones, llamadas axón y dendritas. algunas prolongaciones llegan a medir en el hombre hasta cerca de un metro de longitud. Su principal función es transmitir impulsos hacia el cuerpo neuronal y de éste al exterior con el fin de comunicarse con tras células nerviosas.
La comunicación entre dos neuronas, o para ser más precisos, la unión entre las prolongaciones de dos neuronas se lleva a cabo por un extremo de éstas llamado sinapsis.
Para enviar una señal entre una y otra neurona, hace falta que la primera libere una sustancia que estimule a la otra, esta sustancia se llama neurotransmisor.

Mental inquietud

«Cuando pasó el peligro, el médico le dijo: “Cuando entró usted aquí, clínicamente estaba muerto”. O sea, que había dos clases de muerte, la clínica que, por lo visto, no era suficiente, y la verdadera». José Luis Olaizola. El señor del huerto.
«Un hombre es un miembro de la sociedad, pero si se le anatomiza, ¿lo será de la cabeza, el corazón, el estómago, las venas, cada vena, cada porción de vena, la sangre, cada humor de la sangre?». Blaise Pascal. Pensamientos.
«En algunos casos, el corazón había vuelto a latir, y el cuerpo, sin recobrar el alma, había vivido todavía tres o cuatro días más. Pero el cerebro había quedado inerte. La resurrección había sido sólo parcial». Maxence Van Der Meersch. Cuerpos y almas.

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