Responsabilidad social corporativa

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Hace unos días, en una junta de consejo de mi empresa, imaginé cuál sería la agenda para el año 2020 y recordé que, hace dos décadas, en los años setenta, el tema referente al medio ambiente comenzaba a oírse en las salas de consejo en distintos lugares del mundo. Hoy, la idea de desarrollo sostenido empieza a aparecer y, por lo tanto, estoy seguro de que para el año 2020 los conceptos como «econo-eficiencia» y «licencia social para operar» serán temas normales en las agendas del consejo.
Para esas fechas, dos de cada tres ciudadanos vivirán en centros urbanos de más de 10 millones de habitantes, la mitad de ellos serán menores de 20 años, existirán limitantes naturales en la producción de alimento y será difícil reciclar la cantidad de basura proveniente de las ciudades e industrias. Por todo ello, las agendas de los consejos en el mundo de los negocios afectarán las estrategias a seguir y la programación a largo plazo se volverá imprescindible. Hemos de redibujar el mapa mental de las empresas y penetrar más en lo que significa el desarrollo sostenible en los negocios.

Desafíos futuros

El reto es diseñar las tendencias emergentes que enfrentaremos durante el próximo siglo, como el tema del estado que debe guardar el medio ambiente, la dirección del crecimiento económico en las economías en transición y en los países desarrollados, los cambios regulatorios, así como las presiones de mercado en los negocios. La responsabilidad social corporativa será el foco de atención del líder empresarial del futuro, pues será la única manera de lograr la «licencia social para operar».
Como empresarios somos constantemente observados y no podemos permitir que quienes creen en nosotros, empezando por nuestros hijos, nos vean flaquear. El empresario es un sujeto que debe guiar con el ejemplo y marcar, de esta manera, el espíritu empresarial que le haga sobrevivir en una sociedad abierta.
Durante el siglo XXI, una sociedad integral, implicará guiar con el ejemplo. El liderazgo exitoso tendrá lugar en la dirección corporativa, en la financiera y en la administración pública, y de este modo, será necesaria una combinación de habilidades, por ejemplo:
* Encontrar respuestas eficientes o innovadoras a retos clave.
* Beneficiarse de oportunidades emergentes.
Alcanzar el éxito significa formar parte de algo trascendente, como es la historia de un país, en nuestro caso, México. Algo por lo que valga la pena luchar. Es importante aprender, y luego enseñar, una actitud de lucha continua que permita recobrar la confianza en nosotros mismos.

El entorno natural también es un accionista

Mucha gente aún toma decisiones pensando que los avances de la tecnología nos permiten pensar que no hay límites de fuentes de aprovisionamiento; que hay posibilidades de absorber toda la basura que producimos y que no existe interdependencia entre la economía global y el sistema ecológico del mundo. Pero las sustancias que posee la tierra no deben ser extraídas y utilizadas a mayor velocidad que aquella que nos toma redepositarlas en la corteza terrestre.
Es necesario hacer uso adecuado y eficiente de energía y recursos para cubrir las necesidades humanas y evitar que la productividad física de la naturaleza y su diversidad se deterioren. La ecología industrial y la «eco-eficiencia» dan sentido a los negocios; permiten a las empresas una mejor operación cuando se toma en cuenta el ciclo de vida completo de los bienes y servicios, e incrementa el valor a los ojos de los compradores mediante el uso sustentable de los recursos.

Renovar el capital humano

El crecimiento poblacional necesariamente representa un sinnúmero de cambios en la economía global. Las empresas tienen la tarea de investigar sobre la mano de obra y los intercambios necesarios para crear riqueza de acuerdo a las reglas de cada gobierno, por ello, resulta esencial que éstos acudan con su gran reserva de expertos junto a los hombres de negocios para diseñar dichas reglas. Los gobiernos necesitan de una contribución más activa de la iniciativa privada para lograr dicha meta.
Ya que los negocios son la ingeniería de la riqueza, deben participar más vehementemente en el diálogo público, tanto en señalar las prioridades, como en todo aquello que les afecte. Todos tenemos, obviamente, interés en el balance y la estabilidad social y política de nuestros países, pero nos disgusta que nos impongan juicios o autoridades sin ser previamente cuestionados. El futuro del comercio internacional tendrá que ser cada vez más sencillo, transparente y dinámico basado en la subsidiaridad, flexibilidad y en relaciones de respeto y entendimiento mutuo.
Nunca antes nuestro futuro había dependido de modo tan radical de una sola generación; ésta es una oportunidad sin precedente de renovación del capital humano.
Es necesario buscar que, alrededor del globo terráqueo, haya cientos de programas sobresalientes, capaces de desarrollar la confianza, la auto-superación y el saber vivir en una comunidad donde la juventud influya como nunca en la vida del mundo.

Invertir en el hombre de hoy

El gran desafío de nuestros días es expandir el mayor número de programas para construir lo que sí da resultados. Esta tarea hace un llamado a una nueva clase de inversión internacional, una inversión en seres humanos hambrientos de conocimiento, innovación y crecimiento. Contar con conocimientos y sabiduría son la riqueza moderna.
Por lo anterior, requerimos una reforma y un sistema educacional activo en dar respuestas. Más que nunca es importante que, como país, otorguemos la mejor preparación para las generaciones futuras. Sin ella, nuestra capacidad para competir en la aldea global será débil. Es fundamental que aprendamos a lograr un estímulo temprano para permitir a cada niño desarrollar una capacidad positiva en sus estudios, que lo guíe a un éxito superior en la escuela y, finalmente, en su vida.
Creemos que a pesar de que los hechos, la información y los conocimientos se relacionan con igual importancia; no son sinónimos. Cada uno de ellos son la etapa progresiva del anterior. Los hechos que aún no han sido organizados para ser dignos de ser informados tienen poca oportunidad de convertirse en conocimientos. La computadora es sólo un instrumento que ayuda a recoger, almacenar y analizar hechos con conocimiento. Sin embargo, debemos reconocer que sin un profesor, las potencialidades tecnológicas pueden perderse o exagerarse. Einstein observó alguna vez que la inteligencia no es saber de todo, sino más bien, saber investigar y encontrar de todo. Ante esta verdad, debemos luchar por proveer a cada estudiante con las herramientas necesarias que les ayuden día a día en el acceso a mayores conocimientos.
A las herramientas tecnológicas se sumarán la comunicación entre escuelas, bibliotecas, universidades y editoriales para hacer de este mundo una verdadera red de conocimientos. Así, será indispensable elaborar manuales útiles que desarrollen tales herramientas para equipos planificadores, familias y líderes.

Globalización: negocios y capital humano

Existen cientos de millones de personas desempleadas o subempleadas en este mundo, dice Michael Novak. La única forma sostenible de solución a este problema está en la comunidad de las empresas, pues son ellas las que otorgan trabajo y bienestar a los pobres para salir de su miseria y quienes proveen de oportunidades para su mejoría. Los negocios generan riqueza que hace a la gente independiente. Desde esta perspectiva, las empresas son las que ofrecen grandes oportunidades manifestando el bien haber, contribuyendo a la prosperidad. Pero este aspecto no se limita solamente a resultados económicos sino juega un papel que hace trabajar a la democracia, puesto que ayuda a los individuos a no depender de otros para enfocar su destino de autosuficiencia. Sin embargo, para que la empresa pueda desempeñar este rol, se requiere un nuevo modelo de la misma que se vea apremiado por dos instancias: de una parte el hombre que la constituye, de la otra, el mundo en que trabaja. Se necesita un concepto adecuado del ser humano para que se potencien y acentúen sus posibilidades así como una profunda comprensión de los problemas mundiales ante los que las empresas se encuentran en la presente década.
Los problemas económicos no pueden ya resolverse domésticamente. El empresario ha de ser hoy, antes que nada, un hombre de amplio criterio, de visión panorámica.
Este modelo de ser es una implicación directísima del fenómeno económico de la globalización. Ésta se ha dado a raíz de la creciente integración de las economías mundiales a través de las políticas de liberalización del comercio, la desregularización y la privatización. El experimentar un incremento en la dependencia mutua creada por la globalización es un fenómeno complejo pero, obviamente, no significa un destino fatal para el género humano. Es un proceso que nos lleva a través de decisiones en distintos niveles, que no es sencillo controlar ni predecir. Sin embargo, representa el resultado directo de nuestro pasado y presente en sus distintas alternativas.
Debemos asegurarnos que en el siglo XXI el mundo no sólo sea gobernado por imperativos económicos, sino también por el renacimiento de valores que hagan dar a la vida un gran significado: unidad global a través de una cultura diversificada. Los escenarios son historias de cómo el mundo puede encaminarse el día de mañana, son historias que nos permiten reconocer que la sociedad se puede adaptar al medio cambiante de nuestro actual entorno. Los escenarios son sólo las distintas opciones de cómo entender lo que puede suceder. Como mexicanos estamos inmersos en la globalización, nos toca ahora determinar si somos víctimas o podemos ser verdaderos competidores mundiales.
Once estrategias para ingresar al futuro

  1. Manténgase actualizado. Escuche con atención el pulso del cambio.
  2. Conviértase en promotor del cambio. Su perspectiva del cambio impactará profundamente la manera en que lo vivan sus colaboradores.
  3. Contrate, recompense y promueva a los mejores y más brillantes. Sus colaboradores lo impulsarán hacia el futuro.
  4. Capacite, asesore, discipline o desvincule a los lentos y perezosos. No desperdicie tiempo, energía y dinero arrastrando a quienes se resisten.
  5. Piense en forma global, actúe de manera local. ¿De qué manera sus productos y servicios satisfarán las necesidades de clientes en otras latitudes?
  6. Innove o abdique. Lo que haga deberá hacerlo cada vez mejor, más rápido y en forma más económica.
  7. Desarrolle con sus clientes un compromiso a largo plazo. Esté atento a los requerimientos de sus clientes. A medida que éstos cambien, sea el primero en presentarse con nuevas soluciones.
  8. Invierta en tecnología, gente y capacitación. Este dinero no es un gasto, es una inversión.
  9. Haga hincapié en la innovación y adaptación cuando hable con sus colaboradores. Mantenga a sus empleados siempre en acción; no deje que se «duerman en sus laureles».

10.  Combata la complacencia del éxito. El riesgo es que los ejecutivos comiencen a comportarse como burócratas y no como pensadores creativos.
11.  No permita que los costos iniciales lo frenen o limiten. Deje de preocuparse por lo que ha gastado en el pasado. Invierta en el futuro.

Claves para ejecutivos en acción

Sam Deep y Lyle Sussman. Ed. Atlántida

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