Cuando la pobreza se globaliza

0
2937

Gobiernos y organismos internacionales destinan importantes sumas a combatir la pobreza sin obtener logros significativos. Distinguen sus causas y sintomatología sin entender su génesis. El crecimiento económico es condición necesaria pero no suficiente para eliminar la pobreza, que en épocas de crisis se incrementa rápidamente y en las de expansión no retrocede con facilidad (cuadro 1).

Pobreza y globalización son dos realidades que asustan. No hemos sabido enfrentarlas, sobrepasan nuestra capacidad de entendimiento y comprensión sobre sus causas y efectos.
La globalización genera nuevas oportunidades para el crecimiento económico y la disminución de la pobreza, pero también grandes riesgos. En América Latina la pobreza no da marcha atrás a pesar de los logros en crecimiento económico: en números absolutos se ha incrementado y en términos porcentuales se ha mantenido (cuadro 2). En México, como en muchos otros países, los logros económicos no reducen los índices de pobreza y marginación.
Gobiernos y organismos internacionales destinan importantes sumas a combatir la pobreza sin obtener logros significativos. Distinguen sus causas y sintomatología sin entender su génesis. El crecimiento económico es condición necesaria pero no suficiente para eliminar la pobreza, que en épocas de crisis se incrementa rápidamente y en las de expansión no retrocede con facilidad (cuadro 1).
Pobreza y globalización son dos realidades que asustan. No hemos sabido enfrentarlas, sobrepasan nuestra capacidad de entendimiento y comprensión sobre sus causas y efectos.
La globalización genera nuevas oportunidades para el crecimiento económico y la disminución de la pobreza, pero también grandes riesgos. En América Latina la pobreza no da marcha atrás a pesar de los logros en crecimiento económico: en números absolutos se ha incrementado y en términos porcentuales se ha mantenido (cuadro 2). En México, como en muchos otros países, los logros económicos no reducen los índices de pobreza y marginación.
Un estudio aplicado en 66 países ¾ en desarrollo y desarrollados¾ establece que, en la década de los noventa, la desigualdad social se incrementó en 37 de ellos, se mantuvo igual en 15 y disminuyó en 14.

LA POBREZA TIENDE A AUTOPERPETUARSE

Para el Banco Mundial, pobreza significa hambre, insuficiencia de servicios básicos, inexistencia de un salario remunerador, desempleo, enfermedad y muerte por desnutrición. La miden comúnmente por los niveles de ingreso y consumo, aunque también hay indicadores sociales, de vulnerabilidad al riesgo y de acceso sociopolítico. Una persona es pobre si sus ingresos no cubren sus necesidades básicas de alimentación. Este nivel mínimo, «línea de pobreza», varía en tiempo y lugar según las necesidades.
El Banco Mundial considera pobres a las personas que ganan entre 1 y 2 dólares diarios y estima que en 1998 el nivel de consumo de 1,200 millones de personas era inferior a 1 dólar diario (24% del total de la población del mundo en desarrollo) y 2,800 millones de personas vivían con menos de 2 dólares diarios.
La pobreza, desde mi punto de vista, es un proceso de exclusión social, política, económica y cultural, que no sólo ejerce el mercado, en su sentido económico, sino también la sociedad en general y los encargados de la administración pública.
Desde tiempos inmemoriales, los pobres han sido los excluidos de los beneficios que el trabajo de la sociedad en conjunto ofrece. No son pobres de manera individual: de alguna forma quedan marginados del bien común.
La pobreza es un proceso de exclusión que la sociedad, por su forma de organizar la producción y satisfacción de necesidades, impone a ciertos grupos con una dinámica de marginación impulsada tanto externa como internamente al grupo y que tiende a autoperpetuarse bajo un contexto que la induce y retroalimenta.
En el origen y evolución de la pobreza, el libre mercado ocupa un papel importante. Algunas investigaciones muestran que cuando el Estado intervenía más en la actividad económica con políticas proteccionistas y subsidios a amplios sectores de la población, la pobreza se redujo. Sin embargo, es un hecho que el problema no se resuelve así; no es individual ni personal, su solución recae sobre la sociedad en conjunto; tampoco es resultado exclusivo del libérrimo operar del mercado. Cuando la población tiene medios para competir en el mercado y acceder a la educación, información y procesos de decisión política, la pobreza puede reducirse, siempre y cuando también se reduzca la concentración del ingreso y los medios.
Si esto es así, ¿cómo puede el mercado profundizar este problema y solucionarlo?
«SOBREVIVE EL MÁS FUERTE»
Si el libre mercado no origina la pobreza, tampoco su dinámica por sí sola podrá solucionarla, como suelen sostener el liberalismo y neoliberalismo económicos. En cambio, sí es un elemento importante en su retroalimentación.
El mercado se constituye de las relaciones entre compradores y vendedores; representa un intercambio de bienes entre personas físicas o morales, basado en la libertad humana y limitado por los derechos de propiedad privada y las garantías legales que instituye el hombre.
Es un fenómeno social cuya operación debemos entender. «El mercado no es autosostenible, autónomo y autocontenido», no opera solo ni automáticamente, como se nos ha hecho creer, es resultado de las relaciones sociales de intercambio y sus fuerzas básicas son la oferta y la demanda.
El libre mercado conduce a la eficiencia. Ante problemas de escasez el mecanismo de las fuerzas de oferta y demanda hará subir los precios hasta llegar a coincidir en un precio las necesidades de productores y consumidores. Pero sólo las de aquellos que pueden adquirir el bien a dicho precio o que al mismo precio pueden ofrecer el bien y obtener algún tipo de ventaja. Productores y consumidores que no logran afrontar esa situación quedarán excluidos de inmediato. Es un mecanismo natural, cuya dinámica es muy semejante a la selección natural: «sobrevive el más fuerte o apto».
El recurso alternativo es buscar, una y otra vez, otro segmento de mercado donde se compensen las respectivas ineficiencias, hasta quedar parcial o completamente excluidos de la mayoría.
En el caso contrario, cuando la cantidad ofrecida sea mayor a la demandada, el libre ajuste del mercado hará disminuir los precios beneficiando a mayor cantidad de consumidores con bajos ingresos, pero perjudicando a aquellos productores incapaces de enfrentar dichos precios, obligados a ser más eficientes o a cerrar. En el primer caso, necesitarán recursos para tecnificarse, actualizarse, aplicar nuevos procesos que buscarán en el mercado correspondiente sujetos a su mermado poder de compra. En el segundo caso, serán excluidos junto con sus trabajadores, cerrarán la empresa, venderán sus activos en desventaja y buscarán un nuevo mercado donde participar de alguna forma.
Con mayor acceso a los bienes del mercado y poder de compra, los consumidores tarde o temprano estimularán la producción de quienes puedan enfrentar dichos costos, pero no significa que todos podrán hacerlo ni que el proceso es instantáneo.
PIRÁMIDE DE MERCADOS
Los agentes económicos transitan entre mercados concatenados de alguna forma; bienes, servicios y agentes económicos cambian de un mercado a otro buscando una mejor opción o respuesta positiva a sus necesidades.
Los mercados se estrechan hacia arriba, pues cada vez menos productores y consumidores pueden participar y cumplir la condición de mayor eficiencia, competitividad y poder adquisitivo. Hacia abajo el mercado está hipertrofiado: un amplio sector de consumidores sin condiciones de compraventa ante un cada vez más reducido sector de productores cuyas condiciones no les han permitido ser competitivos en calidad ni en precio. Resultado: insatisfacción de necesidades, incluso de las más elementales.
La población sin recursos se amplía, en tanto se estrecha el grupo de productores dirigido a satisfacer tan enorme y famélico mercado, o bien, numerosos microempresarios se ven imposibilitados para ofrecer, en precio y calidad, los productos que demandan las clases marginadas, porque a su vez están excluidos de recursos monetarios y de sectores mejor remunerados.
Los diversos mercados se concatenan e hipertrofian en una vorágine por la competitividad; los productos se vuelven obsoletos rápidamente, su ciclo de vida se reduce y las empresas gastan cada vez más en investigación y desarrollo de nuevos productos, técnicas de producción más baratas, innovación continua, mercadotecnia, publicidad, estudios de mercado, etcétera.
La concentración del ingreso se acentúa, el poder se redistribuye y con él la influencia social y política, los intercambios económicos no son entre iguales y «…los actores económicos más poderosos usarán su capacidad de persuasión sobre la esfera política para que la legislación les favorezca. Es un hecho que los procesos económicos están profundamente influenciados por grandes corporaciones, sindicatos y grupos de presión y que no siguen los dictados del mercado linealmente…», los mercados operan bajo su influjo, las distorsiones se retroalimentan.
Los beneficios se reducen y surge la necesidad de las alianzas estratégicas, joint ventures, formas de cooperación y organización interempresarial, convenios, pactos, programas conjuntos de investigación y desarrollo. La sociedad se reorganiza en función de criterios de rentabilidad y en este proceso los débiles van quedando al margen: carecen de voz y voto porque no tienen poder de mercado.
Por su parte, la técnica se impone y acelera el proceso de globalización que retroalimenta la lucha por la competitividad. Los mercados se dislocan cuando predomina el comportamiento irracional de imitación ante la incertidumbre, desconfianza o afán de lucro.
GLOBALIZACIÓN: DESARRAIGO TERRITORIAL E IDEOLÓGICO
Zaki Laïdi define la globalización enmarcada en la dinámica mundial y el devenir de la sociedad en un desarraigo territorial (pérdida de referencias nacionales) e ideológico (pérdida de la finalidad) que nos proyecta a un espacio planetario sin relieve, no dominado por ninguna esfera; implica, por tanto, una pérdida del acontecer humano en el contexto mundial: «…definiremos la globalización como un movimiento planetario en que las sociedades renegocian su relación con el espacio y el tiempo por medio de concatenaciones que ponen en acción una proximidad planetaria bajo su forma territorial (el fin de la geografía), simbólica (la pertenencia a un mismo mundo) y temporal (la simultaneidad), …en la que se pueden distinguir tres procesos complementarios pero distintos: la interdependencia creciente de las actividades humanas, las lógicas de compresión del espacio bajo sus formas simbólicas y territoriales, y la interpenetración creciente de las sociedades».
Desde un punto de vista económico, la globalización es un proceso integrador de las economías del mundo en un circuito con dinámica propia, que ejerce efectos positivos y negativos. Genera e integra mercados; ofrece y cancela nuevas oportunidades de negocios, cultura, información; permite un mayor flujo de capital, materia prima, conocimiento, procesos y procedimientos productivos, tecnología, etcétera, pero a la vez restringe otros; acelera la eficiencia y competitividad y, por lo mismo, la obsolescencia de los productos; incluye nuevos agentes económicos en el proceso y excluye a todos los que no pueden competir bajo su velocidad y dinámica.
Este fenómeno de integración no es novedoso ¾ podríamos hablar de procesos semejantes desde el imperio Bizantino o el Romano¾ , lo inédito es la magnitud y rapidez con que se presenta, gracias a los medios masivos de comunicación y a un nuevo contexto ideológico sobre el hombre y su papel en la sociedad, donde predomina el individualismo y la lógica del mercado eficiente en la asignación de recursos.
La globalización acentúa la interdependencia de los países y sobrepasa el poder de los gobiernos para controlar la estabilidad económica y financiera de sus sistemas. Los resultados de la política económica y el logro de metas se interrumpen por los efectos y la velocidad de contagio de las crisis económico-financieras en otras partes del globo. Los gobiernos ya no pueden ser autónomos al definir su estrategia económica o asumir compromisos con el pueblo; para obtener un lugar en el mundo comercial, cada vez más excluyente, buscan mercados mediante acuerdos comerciales o de cooperación económica, convenios, uniones monetarias… Surge así un nuevo orden económico internacional y una reorganización social donde el poder de compra vuelve a imponerse como criterio fundamental.
SE ACABA LA CONCIENCIA DE COMUNIDAD
Para muchos, la globalización es un fenómeno de mercado impulsado por la búsqueda de menores costos en la movilización de recursos en general. Genera tensiones entre países, empresas y comunidades, al buscar la mayor ventaja posible en el juego por el mercado. La globalización económica es un proceso que incluye y excluye a la vez. Incluyente porque nos afecta a todos sin importar nuestra solidez económica, nivel educativo, edad… Excluyente, porque a pesar de generar interdependencias no genera simetrías y sí retroalimenta las asimetrías.
La globalización incrementa la competencia de empresas y personas, quienes deben actualizarse, adquirir más habilidades técnicas y conocimientos para mantener su nivel competitivo y un ingreso decoroso.
La distribución de la riqueza se polariza entre la población de un país y entre países; no todos ganan en la carrera por la competitividad. Los movimientos nacionalistas, racistas y sexistas se radicalizan. El hombre teme perder su identidad cultural en la sociedad de masas que la globalización impone y se desarrollan xenofobias y otro tipo de aversiones.
Inmersos en un nuevo orden económico internacional y político, la razón principal de la oposición y manifestaciones de amplios sectores en todos los países es buscar el equilibrio del poder, ya que las oportunidades no se distribuyen entre todos.
La globalización reduce la sociedad a «un simple y único proceso de enfrentamiento de la oferta y la demanda. Dicho de otro modo, una sociedad que no existiría fuera del mercado. El único lazo social sería el mercado». Como consecuencia, solidaridad, comunidad y convivencia se pulverizan, los valores se trastocan; la solidaridad se entiende como negociación económica que debe dejar una retribución.
Se impone el liberalismo, que antepone el valor económico, y la sociedad va dejando de ser tal. Las relaciones humanas quedan mediatizadas por el beneficio, la competitividad y la eficiencia, donde impera la ley natural de sobrevivencia del más fuerte.
El hombre deja de ser persona, se convierte en un individuo y la sociedad en la suma de individuos, no hay conciencia de comunidad, sólo colectividad luchando por una identidad propia, temerosos de la universalidad y refugiándose en el relativismo. Quiénes somos depende de qué tenemos y podemos hacer. La carrera de los excluidos se enfoca a la supervivencia y florecen crímenes, delincuencia e inestabilidad política.
CRECIMIENTO CON DESEMPLEO
La globalización acelerada profundiza la apertura de mercados e induce a los agentes económicos a esforzarse por aumentar productividad y calidad; sin embargo, se enfrentan en condiciones desventajosas con otros agentes nacionales e internacionales.
La pobreza no solamente se hereda bajo condiciones de marginalidad, por falta de educación y nutrición adecuada, sino que también se crea dentro del marco de la globalización en su doble proceso de inclusión-exclusión. Es decir, incluye a los pobres en la competencia del mercado global para expulsarlos en corto plazo.
El crecimiento económico basado en la productividad se sustenta en el cambio tecnológico, la innovación constante, el predominio de la máquina y la robótica, y presenta un fenómeno nuevo: crecimiento con desempleo.
La persona sin activos sólo posee su fuerza de trabajo, único bien para intercambiar por dinero. Sin empleo no hay ingreso, y sin ingreso no podrá adquirir los bienes necesarios para subsistir ni la educación y capacitación indispensables para desarrollar su propio capital humano (habilidades, destrezas, intelecto). La vorágine del cambio tecnológico impuesto por los mercados globalizados lo marginan y sus alternativas son:
* Desde el punto de vista personal: un empleo de baja remuneración, economía subterránea, informalidad, mendicidad, delincuencia o evasión mediante alcoholismo o drogadicción.
* Desde el punto de vista estatal: la caridad pública o, en el mejor de los casos, un Estado subsidiario.
* Desde el punto de vista colectivo: la caridad, sin posibilidad de una economía independiente y basada en un concepto de supervivencia.
* Desde el punto de vista social: solidaridad y nuevas formas de organización productiva y política a través de las o­nG.
¿Cómo puede dejársele al mercado ¾ un fenómeno tan impersonal¾ la solución de los problemas sociales?
POBREZA CON PRODUCTIVIDAD Y EFICIENCIA
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) plantea como necesidad primordial que los beneficios del crecimiento económico alcancen a los más necesitados y demuestra que un crecimiento económico asociado a una fuerte concentración del ingreso es un obstáculo. Como solución a la relación entre pobreza, desempleo y falta de oportunidades propone el uso intensivo del factor que abunda en la región: «la mano de obra no calificada», que el mismo sistema rechaza con su lógica operativa. Lo más sorprendente de estos estudios es su solución: hacer más eficientes los mercados, cuando su propia lógica es la que genera la exclusión.
En el caso de la pobreza rural propone como remedio mejorar la eficiencia de los mercados de tierras «evitando las distorsiones en el uso de la tierra mediante el mantenimiento de un contexto macroeconómico, fiscal y sectorial neutro; consolidando los derechos de propiedad y rebajando los costos de transacción mediante reformas a las políticas de asignación de tierras fiscales y eliminando la reglamentación que limita la venta o arrendamiento de la tierra». Pero la pobreza no se resuelve, los excluidos siguen siendo los mismos y carecen de acceso a ese mercado o salen de él vendiendo sus tierras, es decir, su posibilidad de subsistencia.
La pregunta lógica es ¿qué significa un contexto macroeconómico, fiscal y sectorial neutro?, ¿acaso aquél en que el Estado interviene marginalmente y por medio de la eficiente asignación del mercado? Esta idea se refuerza cuando también se establece como solución desarrollar mercados financieros rurales para acceder a recursos; sin embargo, olvida de nuevo que bajo la estricta lógica del mercado no habrá sujetos de crédito aun cuando se fortalezcan instituciones financieras viables, con métodos crediticios no tradicionales, un marco regulador eficiente y derechos de propiedad bien definidos.
Un crecimiento económico equitativo no se da a través del libre juego de oferta y demanda, requiere nuevas formas de organización social que promuevan la solidaridad, el cooperativismo, la cooperación de micro y pequeños empresarios, y nuevas reglas que limiten el libérrimo actuar del mercado. Cuidado, no hablo de eliminar el mercado y distribuir la riqueza sin más, sino de concientizar sobre formas de organización social en las que el mercado aparecerá forzosamente.
Nos falta una organización social fundamentada en un mecanismo menos impersonal que el mercado. Como ha reconocido el propio Michel Camdessus, ex director general del FMI: «En la organización de la ciudad global será preciso asegurar la reconciliación de la libre competencia y la solidaridad [que desde luego no puede ser aplicada a través del mercado] y, por su intermedio, de todo lo que exige el respeto a cada hombre y a todo lo humano».
Sin embargo, para el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la solución estriba en «derogar algunas de las disposiciones legales que regulan el funcionamiento del mercado de trabajo». Es decir, desregular los mercados para continuar con la eficiencia y productividad en un marco de exclusión social regido por la ley natural de la supervivencia.
Incluso llegan a proponer que «la mayor protección que se otorga a los trabajadores del sector formal, en cuanto a desahucio, prestaciones de cesantía, etcétera, introduce rigideces en el mercado». Por ende, desde su peculiar y generalizado punto de vista, la solución es permitir bajos salarios para fomentar el empleo, a pesar de que dichos salarios excluyen a los trabajadores de los mercados de productos, y, ante la concatenación de los mercados, inician un proceso de reconcentración del ingreso, pobreza y marginación.
Es tan pobre su punto de vista sobre la génesis de la pobreza, que plantean reducir las tasas de crecimiento demográfico ¾ sobre todo de los grupos más pobres de la sociedad¾ y aumentar la especialización de la mano de obra. En el primer caso, parece que entre menos pobres existan menos pobres nacerán, como si la pobreza se generara por nacimiento. Desde luego se hereda, pero también se ha demostrado que se transita de un nivel económico a otro, a través de crisis económicas y marginación.
La ascensión social es tratada de nuevo como un problema de tránsito entre mercados, que requiere habilidades, conocimientos y destrezas en función de lo estrictamente demandado para mejorar la posición económica. El mercado impone su lógica, que nunca ha sido de equidad y desarrollo sustentable. Aquellas profesiones y oficios no eficientes ni retributivos deben desaparecer aun a costa de la riqueza cultural que su existencia aportó a la humanidad. Las artes se verían muy afectadas y obligadamente orientadas con criterios de rentabilidad.
La solución del liberalismo económico es reinsertar a los excluidos bajo mejores condiciones, sin tener en cuenta que esta solución será a la vez temporal y permanente. Temporal, porque según avance la concentración del ingreso y con ella la exclusión del mercado habrá nuevas personas que salgan; permanente, porque supone un trabajo continuo de gran esfuerzo ante un flujo de excluidos en aumento.
¿CÓMO RESOLVER LA POBREZA?
La solución del problema se encuentra en la comunidad: enriquecer las relaciones sociales replanteando la organización y el bienestar social y ponderar adecuadamente la cooperación, solidaridad, subsidiaridad, autogestión y desarrollo social, con relación a la eficiencia, productividad, competitividad y crecimiento económico.
Debemos comenzar por reconocer que el mercado es intolerante, discrimina, excluye, no es justo ni equitativo y puede ser opresor. Ello significa que la sociedad basada en el mercado es intolerante para establecer sus relaciones, discrimina, excluye, es injusta, inequitativa y opresora.
Por tanto, en la solución son indispensables el Estado y la sociedad civil a través de instituciones y organizaciones no gubernamentales.
¿Cómo luchar contra la pobreza?, ¿qué armas hemos utilizado y cuáles debemos adoptar?
Entre las que han mostrado su fracaso están:
* Buscar sólo el crecimiento económico, creyendo que mientras más grande sea el pastel más le tocará a cada uno.
* Permitir el retroceso del Estado en el bienestar social y su subordinación al mercado en su libérrimo actuar.
* Políticas de apertura y globalización.
* Centralización y planificación económica.
* Recursos financieros otorgados por organismos internacionales.
* Dádivas y caridad de la sociedad civil.
* Abordar el problema con una óptica exclusivamente económica.
Las que podemos adoptar son:
* Comenzar por reconocer la complejidad del problema, lo que implica aplicar políticas integrales, multidisciplinarias y multidimensionales.
* Fomentar la participación de la sociedad civil en general, escuchando sus propuestas y alternativas.
* Encontrar formas de compromiso social, empresarial, gremial, sindical y político en su combate.
* Establecer y cumplir compromisos internacionales mediante acuerdos de cooperación no sólo financieros y económicos. Debemos aprender a cooperar políticamente a nivel global.
* El Estado debe replantear su combate a la pobreza, con vistas a su erradicación, no a su mitigación.
* Dar poder a los pobres al aumentar sus posibilidades de manifestar su opinión y participar en la toma de decisiones, buscando evitar la intensificación de las desigualdades.
* Aprender a gestionar los mercados con nuestro actuar consciente, democrático y comprometido.
(Resumen de la conferencia «Pobreza ante la globalización» presentada en la Tercera edición de la Universidad de Verano Ciencia y Vida, México D.F. 23 al 27 de agosto de 2000).
CUADRO 1
Evolución absoluta y relativa de la pobreza en México (1994-1996)

1994

1996

Incremento

millones

%

millones

%

millones

%

Población total

89.368

92.587

3.219

Pobres

61.664

69.0

72.219

78.0

10.555

11.8

Pobres moderados

25.470

28.5

21.295

23.0

-4.175

-4.147

Pobres extremos

36.2

40.5

50.9

55.0

14.7

16.5

Indigentes

29.760

33.3

40.090

43.3

10.330

11.6

No pobres

27.7

31.0

20.4

22.0

-7.3

-8.2

Fuente: Julio Boltvinik. «15 millones más de pobres extremos». La Jornada. Octubre de 1998.

Indigentes: ingreso familiar per cápita inferior al 50% de la línea de pobreza.
Pobres extremos: (incluyen a los indigentes) ingreso familiar per cápita inferior a la línea de pobreza extrema.
Pobres moderados: ingreso familiar per cápita entre la línea de pobreza y de pobreza extrema.
CUADRO 2

América Latina: Hogares y personas en situación de pobreza y extrema pobreza

(1980-1997)

Pobreza

Extrema pobreza

Total

Urbana

Rural

Total

Urbana

Rural

Hogares

1980

35

25

54

15

9

28

(Porcentajes)

1990

41

35

58

18

12

34

1994

38

32

56

16

11

34

1997

36

30

54

15

10

31

Personas

1980

135.9

62.9

73.0

62.4

22.5

39.9

(Millones)

1990

200.2

121.7

78.5

93.4

45.0

48.4

1994

201.5

125.9

75.6

91.6

44.3

47.4

1997

204.0

125.8

78.2

89.8

42.7

47.0

Fuente: Rubén G. Echeverría. «Opciones para reducir la pobreza rural en América Latina y el Caribe». Revista de la CEPAL. No. 70, abril 2000.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí