Responsabilidad compartida: empresas y gobierno de cara a la seguridad

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Entrevista a Ana María Salazar por Victor Isolino
Después de los ataques a Nueva York y Washington, ¿cómo se pueden involucrar los empresarios en el tema de seguridad nacional?
Más allá del 11 de septiembre, probablemente desde la caída de la Cortina de Hierro, se han dado ciertas tendencias ante la falta de polos en el orden mundial. Al desaparecer el comunismo el mundo sufrió un reordenamiento, los ataques a las Torres Gemelas y el Pentágono sólo catalizaron la nueva composición hasta volverse símbolo de ella.
El sector privado, como actor en una democracia, puede y debe jugar un papel importante en la seguridad nacional. El gobierno debe empezar a coordinar programas y trabajar el asunto con el sector privado.
Muchas áreas estratégicas, el talón de Aquiles de una saciedad democrática, se encuentran en manos de los empresarios. Para optimizar y brindar un servicio eficiente, en varios países, los sectores energético y de comunicaciones -neurálgicos en una nación- son privados.
Evitar la posible fractura de los sistemas cibernéticos a raíz del cambio de siglo, el famoso YZK, fue uno de los primeros pasos conjuntos que tomaron gobierno y empresarios en México para prevenir un desastre nacional. Y funcionó.
Casi todo el sector de comunicaciones mexicano, el cibernético en concreto, está en manos de empresarios. Sin embargo, el gobierno debe empezar a preocuparse por otras áreas y estrechar más los lazos con la iniciativa privada.
Los desastres naturales también significan un área de la seguridad nacional donde los empresarios juegan un papel muy importante -proveer alimentos y medicinas, restituir vías de comunicación, etcétera-, su apoyo se vuelve fundamental.
Y más a largo plazo, los empresarios podrán atender otras áreas del gobierno. En varios países, por ejemplo, muchos servicios tradicionalmente encargados a las Fuerzas Armadas ahora se solicitan al sector privado. En el caso de Estados Unidos, el mantenimiento de equipos y servicios de comunicación o transporte se subcontratan, porque capacitar a un soldado y su manutención cuesta mucho. Al arrendarlos a empresas privadas, se abarata el gasto público.
Eso todavía no sucede en México, pero es la tendencia en Europa, Estados Unidos e incluso en muchos países latinoamericanos: el gobierno subcontrata servicios, pues resulta menos costoso y mucho más eficiente.
¿Qué debemos entender los mexicanos por seguridad nacional?
Las encuestas indican que la mayoría no relaciona seguridad nacional con los temas característicos -invasión extranjera o presencia de grupos armados-, sino con seguridad pública y criminalidad.
El problema de definir la criminalidad como asunto de seguridad nacional es que se confunden los objetivos. Los mecanismos de seguridad nacional sirven para mantener la unidad del Estado, defender la soberanía nacional y el territorio, y garantizar la paz social.
El problema de definir la criminalidad como asunto de seguridad nacional es que se confunden los objetivos. Los mecanismos de seguridad nacional sirven para mantener la unidad del Estado, defender la soberanía nacional y el territorio, y garantizar la paz social. En función de esos objetivos se emplearán mecanismos como ek ejército o los sistemas de inteligencia. Lo grave es convertir problemas de seguridad pública en cuestiones de seguridad nacional.
Por otro lado, algunos modos de resolver la inseguridad pública no son adecuador para una democracia. Me explico: sería muy fácil hacer un llamado a aceptar la pena de muerte en México porque lo indiquen las encuestas, pero a largo plazo habría más conflictos, menos ventajas. Algo similar ocurre con la posibilidad de adquirir armas para uso personal, de hecho, muchos ciudadanos se están armando por miedo.
¿Dónde debe situarse el sector privado mexicano al elaborar una estrategia de seguridad nacional?
Un modelo posible es crear comisiones ciudadanas para colaborar, coordinar y hacer recomendaciones a las instituciones que imparten justicia. Probablemente, éste es el mejor. Si se crean mecanismos de coordinación para que el ciudadano conozca mejor las instituciones, podrá colaborar con ellas, reflejar los intereses de la sociedad en general y servir de enlace con el resto de la población civil.
Otro modelo es crear comisiones, comités u organizaciones que hagan contrapeso o presionen a las instituciones en una forma negativa, a través de información y estadísticas. Un ejemplo es el Instituto Ciudadano sobre Estudios de la Inseguridad, ISECI, dedicado a emitir información sobre seguridad. De algún modo, esa información incomoda al gobierno, pero al mismo tiempo el ISECl hace recomendaciones y propone soluciones.
El modelo menos aconsejable es el que ya adelantaba, cuando el ciudadano reemplaza las funciones del Estado. Eso va desde contratar seguridad privada hasta la adquisición de armas de la población civil y los extremos de crear grupos de paramilitares dedicados a proteger a la población al margen de la ley.
Ése es el peor modelo pero, desafortunadamente, hacia allá vamos, a menos que el gobierno sea capaz de generar confianza en el ciudadano.
¿Cuál sería la obligación del sector privado en este marco, si finalmente es el que más demanda seguridad privada?
Podrá gastarse todo el dinero del mundo -lo está haciendo-, pero la realidad es que eso no va a resolver el problema, quienes contratan seguridad privada también salen a la calle, sus hijos van a la escuela… es imposible estar 100% seguros. Por más altas que sean las bardas de una casa no van a dar una protección completa.
Debemos aprender a ver la seguridad pública a escalas comunitarias, hay que extender esa red más allá de uno mismo o de la propia familia. Lo importante es la participación. Por ejemplo, los programas de seguridad ciudadana creados en los barrios, donde los vecinos se coordinan y se vuelven los ojos de los demás.
Hay casos más sofisticados en los que el sector privado podría participar más, pero se puede empezar por cosas tan sencillas como donar recursos a las instituciones locales, identificar el área de la ciudad de donde sale la mayoría de los muchachos que acaban delinquiendo y destinar recursos para erradicar la pobreza.
Hay muchos modos de cooperar y romper los círculos donde se genera la inseguridad. La asociación de contadores podría crear programas para capacitar a los jueces en temas de contabilidad y así procesar a los lavadores de dinero. Podría dar muchos ejemplos, lo importante es ponerse a trabajar.
A corto plazo, urge crear una cultura de responsabilidad de la seguridad de los demás, quitarnos esa idea de desinterés. Ademas, gobierno y empresarios deben trabajar más unidos, en todos los niveles, exigiendo cambios y ayudando para realizarlos.
Falta iniciativa y organización, resultado de ignorar que nosotros también somos responsables. Por eso, el libro que acabo de publicar está escrito para el ciudadano común, no es teórico, sino muy cívico e incluso pragmático ya nos toca ser más activos en esta problemática.
¿Y no existe ya mayor participación por parte de los empresarios?
En parte si, pero de nuevo, los empresarios no van a poder solos . Falta que se valgan más de su capacidad de Iiderazgo, que en otros sectores no existe o está muy mermada.  Ellos cuentan con más recursos para crear y difundir sus iniciativas.
Además, no es un asunto de demasiado dinero, simple y llanamente se trata de que alguien diga: «ya me cansé, yo quiero que nos coordinemos y esto es lo que podemos hacer
juntos».
¿En México falta esa capacidad de organización?
Me parece que si. Por ejemplo, no entiendo cómo con el nivel de secuestros que existe en la ciudad de México no haya protestas ciudadanas como las hay para otros asuntos, por qué no se oye la voz de tantos afectados. Una vez que el ciudadano sea consciente de su poder en una democracia, lo va a ejercer y las cosas empezarán a cambiar.
¿Hasta qué punto se puede hablar de soberanía en México si la economía no es competitiva y genera dependencia? ¿Eso afecta la seguridad nacional?
La soberanía es lo que menos le preocupa al mexicano como problema de seguridad nacional y el tema de la dependencia económica se aleja del concepto de seguridad nacional, se trata de la falta de competitividad de la industria mexicana, tal vez porque no existe un medio adecuado que le permita competir ante el mundo globalizado.
Si llamamos a eso un problema de seguridad nacional se está suponiendo el uso de mecanismos extraordinarios para solucionarlo No se va a recurrir al ejército o a los sistemas de inteligencia para hacer más competitivas a las empresas.
El problema en México y muchos paises de Latinoamérica es que, por razones políticas, se dice que casi todo es cuestión de seguridad nacional. Yo empecé a hacer un catálogo corrupción, educación, desarrollo, medio ambiente, narcotráfico, grupos armados, desastres naturales, soberanía, falta de competitividad, falta de gobernabilidad,pero no puede decirse que todo es de seguridad nacional porque el concepto termina por convertirse en demagógico.
¿Por qué hacer de la competitividad un tema de seguridad nacional?, ¿dónde está el sector privado en este momento? Debería estar presionando a legisladores, organizándose para modificar las leyes y que les permitan ser más competitivos. No es un problema de seguridad nacional, sino de organización, de falta de participación cívica.
El sector privado debe organizarse más alrededor del poder Legislativo y apoyar aquellos proyectos del gobierno para su beneficio. Lo sorprendente en México es el silencio del sector privado alrededor de esos temas.
En otros países, los grupos de cabildeo que salen del sector privado son más activos hacen reuniones, difunden la importancia de anteproyectos de ley, los explican a la opinión pública. En comparación con otros países, pienso que los empresarios mexicanos no han apoyado lo suficiente al gobierno en el campo legislativo.
¿Debería haber más diálogo entre gobierno -Ejecutivo, Legislativo y Judicial- y empresarios?
Sí, muchos empresarios se quejan del tema de la inseguridad, pero si ellos sienten que el gobierno no responde, deberían proponer soluciones y apoyar más a las instituciones que han dado muestras de buen funcionamiento, apoyar proyectos de ley que podrían hacer más competitivas a las empresas mexicanas y prevenir el aumento de la
inseguridad, en una palabra, ser respaldo del gobierno para su beneficio y el de toda la sociedad.
¿Cuáles son los retos de l0s empresarios mexicanos cara a la seguridad nacional?
Deben revisar qué papel van a jugar en una democracia, identificar las áreas en las que, por sus intereses como sector, necesitan organizarse y expresarse. También,  reconocer que deben abrir el círculo de sus intereses, no pueden vivir en un país inseguro ni pensar que pueden seguir encerrados sin preocuparse por el entorno. Su seguridad depende de la de los demás. Y su responsabilidad es mayor de lo que tradicionalmente se ha visto.
Pero, repito, no van solos. Para que esto funcione y la seguridad nacional no se utilice como estandarte político, nosotros como ciudadanos debemos ser más participativos y tomar ciertos niveles de liderazgo que no hay en este momento.

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