Periodismo blog. Una nueva era para la información

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Las personas que vivieron la revolución francesa o la época industrial no lo pidieron, simplemente, les tocó experimentar sus vicisitudes y consecuencias. Igual que nosotros ahora somos testigos de los cambios en las tecnologías de la información y la comunicación. Sólo queda adaptarnos y evolucionar a la par de esta era o nos quedaremos al margen en poco tiempo.
Esta revolución afecta a toda la sociedad, pero su mayor incidencia es en el periodismo y los medios de comunicación. Abanderada con el creciente expansionismo de internet, la revolución es motivo de estudio, análisis, y debates por parte de investigadores y expertos profesionales de estas áreas, que comparten un objetivo: el contexto de los nuevos medios y las innovaciones para informar y comunicar.
Así, ante la omnipresencia de las tecnologías de la información e internet, el periodismo arrastra su concepto y se convierte en algo nuevo que trastoca en profundidad, no sólo los contenidos, sino también su presentación: el ciberperiodismo.
La web no sólo ha supuesto un gran avance en el desarrollo tecnológico, también ha transformado las formas clásicas de trabajar en las redacciones de los medios, ha modificado la relación consolidada durante décadas entre lectores y editores y, al mismo tiempo, ha abierto un espacio de incertidumbre en las empresas de comunicación y en la profesión del periodista.
La expansión de internet cambió los hábitos de lectura y búsqueda de noticias y está abriendo nuevos caminos para el negocio de la información al difuminar las barreras entre informador y usuario. La nueva audiencia, compuesta por personas inmersas en una cultura digital, está reemplazando el modelo periodístico tradicional.
Hasta hace poco, sólo el periodista -y el medio- decidía qué era noticia y lo publicaba. Hoy, muchas noticias -independientemente de su veracidad- provienen de personas que nada tienen que ver con el ejercicio de informar y que, sin embargo, emiten opiniones, narran y publican hechos, arrebatando así la función que ha identificado siempre al periodista.
Bajo este panorama, cualquiera puede convertirse en un agente informador y encontramos buena prueba en los diarios personales online, que se han multiplicado y crecido exponencialmente en los últimos años y se han convertido en todo un fenómeno conocido como blog, weblog o bitácora.
Para empezar, y en un intento por simplificar el contexto, diremos que un blog, weblog o bitácora es una página web, con determinadas características y funcionalidades. Son diarios actualizados periódicamente sobre diversas temáticas y que ofrecen comentarios con poca o ninguna intervención de editores externos. Sus particularidades permiten identificarlos rápidamente como una serie de mensajes o anotaciones individuales puestos en orden cronológico inverso y que contienen noticias o comentarios de los lectores -aunque esta última característica no siempre se da. La mayoría de las veces, los mensajes incluyen hipervínculos a otras páginas que permiten a los lectores aprovechar el contenido de toda la red.
Nacen y se expanden en la red a un ritmo no convencional, los pueden crear personas con amplios o escasos conocimientos informáticos y con o sin relación alguna con el periodismo o la comunicación. El fenómeno blog nació en Estados Unidos en la década pasada y conforma la nueva audiencia de la red.
Los millones de internautas que crean un blog -bloggers- constituyen en la actualidad un nuevo segmento de población que desea pertenecer y entrar a ese mundo, no sólo por los medios tradicionales sino también por organizaciones de todo tipo (partidos políticos, empresas, corporaciones, etcétera). La proliferación de estas redes es una nueva forma de periodismo ciudadano o participativo.
Los medios de comunicación de prensa escrita, radio y televisión, también se han incorporado al formato digital en todo el mundo. Crean blogs que a veces contienen mensajes de sus propios corresponsales y cuentan con columnistas plenamente dedicados a ellos. Así logran una especie de información alternativa, como analizaremos a continuación.

PERIODISMO PARTICIPATIVO: PLATAFORMA DEL «QUINTO PODER»

La consolidación de la red ha provocado un nuevo concepto de información, el usuario es parte de ella e incluso, en algunos casos, se convierte en generador de información y en agente informativo: un híbrido de «periodista».
Estos agentes informativos o, mejor aún, audiencia participativa que usa la tecnología blog es proclive a formar parte de lo que Ignacio Ramonet define como la conformación del «quinto poder».
Ramonet, experto comunicólogo y director de Le Monde Diplomatique, en un artículo publicado en el sitio web Rebelión manifiesta que «la mundialización es también la mundialización de los medios de comunicación masiva, de la comunicación y de la información. Preocupados sobre todo por la preservación de su gigantismo, que los obliga a cortejar a los otros poderes, estos grandes grupos ya no se proponen, como objetivo cívico, ser un cuarto poder ni denunciar los abusos contra el derecho, ni corregir las disfunciones de la democracia para pulir y perfeccionar el sistema político. Tampoco desean ya erigirse en cuarto poder y, menos aún, actuar como un contrapoder».
Existe, pues, la necesidad de un quinto poder que vigile al cuarto. Para ello, se ha propuesto la creación del Observatorio Internacional de Medios de Comunicación: The Watch Global Media.
Vemos cómo internet y otras tecnologías emergentes (la telefonía móvil, por ejemplo), juegan un papel destacado como plataforma del quinto poder. En concreto, la tecnología de los blogs (como sistemas de publicación en línea de bajo coste) podrían demostrar en el futuro si los casos existentes son puntuales o realmente se configuran como un poder alternativo y complementario a los medios tradicionales.
En este contexto, un artículo de Daniel W. Drezner y Henry Farrell «La fuerza de los blogs», publicado en el Foreign Policy (edición española), analiza cómo millones de cronistas comparten sus opiniones cada día con un público global. Con base en los medios internacionales e internet, los bloggers han creado una tupida red con enorme capacidad para marcar la agenda en diversos asuntos como los derechos humanos, el conflicto nuclear iraní o la ocupación de Irak por las fuerzas militares estadounidenses.
En ese sentido, no son nuevos ni desconocidos los argumentos a favor y en contra del reconocimiento a las personas que escriben en los blogs como tales. De hecho, son muchos los que siguen con gran interés y entusiasmo cada batalla que se gana en la guerra no declarada contra la prensa tradicional: desde historias como Back To Iraq, la bitácora de ex periodista de The New York Times, Christopher Allbritton, que volvió a dicho país por su cuenta como reportero independiente para su blog; hasta la primera aceptación de un blogger para cubrir las conferencias de la Casa Blanca.
Para muchos cronistas, la concepción de los nuevos poderes de la sociedad está relacionada con los blogs; para el director de Le Monde Diplomatique, los nuevos poderes que impone el marco actual de globalización y neoliberalismo están relacionados por el poder económico, político y mediático.
Se concibió en principio a la prensa como el cuarto poder, como contrapeso a los tres poderes tradicionales -poder ejecutivo (en países como México), legislativo y judicial- porque sirve al pueblo como su portavoz, informador y orientador. Pero los medios, debido a su comercialización y al trato que dan a la información como mercancía, influenciados por la economía de mercado que se presenta a escala mundial, han perdido su sentido de contrapeso; ahora son simplemente otro poder, incluso más poderoso y arrogante que los demás. Pero, ¿quién controla al poder mediático?
Bajo esta disyuntiva, surge de la necesidad de un quinto poder que sirva de contrapeso al mediático, la blogósfera cumple, en efecto, con esa función y otras más.
Los bloggers se han vuelto auténticos especialistas en contrastar los hechos que publican los medios y han provocado correcciones destacadas, hasta el punto que, a veces, da la impresión de que el periodismo contemporáneo está descontrolado. Por ejemplo, en junio de 2003, The Guardian publicó equivocadamente en su edición digital que el subsecretario de Defensa estadounidense, Paul Wolfowitz, había declarado que Washington había invadido Irak para proteger el suministro de petróleo. La cita empezó a abrirse camino en otros medios del mundo, incluido el periódico alemán Die Welt. En horas sucesivas, numerosos bloggers leyeron la historia e hicieron notar el error, por lo que el británico tuvo que retractarse y pedir disculpas a sus lectores antes de que se publicara en la versión impresa.
Constatamos que no existe precedente alguno en que el usuario haya gozado de tanta libertad para elegir, participar, opinar e, inclusive, generar información. La proliferación de blogs pone de manifiesto la capacidad e interés de los usuarios por crear y dar salida a nuevos contenidos fuera de los canales habituales. Una multitud de recursos se puede obtener de forma gratuita y, lo que es más importante, los contenidos son tantos y tan variados como sus autores.
Los blogs configuran modelos emergentes donde la interactividad e inmediatez priman sobre la veracidad, la calidad periodística o la capacidad de generar opinión. El dilema que enfrenta el oficio es si el fenómeno se puede considerar o no auténtico. Los periodistas pueden ser bloggers, pero los bloggers, como parte de esa audiencia participativa -o periodismo participativo- son agentes informadores. No hay por qué subestimar la labor de información que ejercen, a veces tan buena o mejor que algunos medios tradicionales.
Evidentemente, no se debe perder el norte del noble oficio, pero tampoco dejar de lado lo que dicen los más adeptos. En muchos casos, los bloggers reaccionan antes a los hechos que serán después noticia, como en el caso Lewisnky-Clinton, publicado en el blog de Matt Drutge.
Por ello, tal vez hasta los propios defensores de las bitácoras en línea subestiman el gran rol que ejercen los blogs en la sociedad, al etiquetarlos simplemente «como una nueva forma de hacer periodismo».
Desde este análisis, consideramos que los bloggers no son periodistas en estricto sensu. Pero hay quienes afirman que los blogs son un formato, y deben ser pensados desde ese punto de vista, y no a partir de una definición por contenido. Sin embargo, es necesario considerar su impacto en el campo periodístico por su estructura participativa y colaborativa.

UN NUEVO MODELO DE PERIODISMO ALTERNATIVO

En poco menos de tres años, los blogs se han convertido en un fenómeno sin parangón. Constituyen la segunda era de internet, y se dice, de hecho, que cada segundo nace o se crea uno.
Los dos hitos más importantes en el mundo de la comunicación de los últimos 30 años son: la puesta en marcha de la red de redes y la creación y expansión de los blogs. Estamos en la era del «Blog Bang».
A través de ellos se producen dos características propias de los nuevos medios: la verdadera convergencia multimedia (producción en un mismo formato de texto, imágenes, audio y video) y el concepto de interactividad. Los blogs son los verdaderos generadores de interacción y de comunidades virtuales (redes sociales) donde la figura del periodista adquiere mayor relevancia.
Tan importante es el entorno de los blogs que el sitio web The State of the News Media (El estado de los medios) -un proyecto para la excelencia del periodismo de la Universidad de Columbia y el Pew Charitable Trusts, que analiza el desarrollo y evolución del periodismo americano-, incluye en su ultimo informe-estudio de 2006 un apartado especifico «Un día en el mundo de los blogs», que expone el hecho como una temática independiente de la comunicación online.
En Estados Unidos -y recientemente en otros países- empiezan a darles la debida importancia y no dudan en contratar los servicios de expertos profesionales del blogging como nuevos estrategas en los procesos de comunicación e información. Estamos ante una nueva concepción del periodismo que difiere del modo tradicional. Los blogs producen el verdadero «feed back» de la comunicación. Se rompe el modelo unidireccional, atraviesa por uno bidireccional y llega a otro multidireccional.

LA VISIÓN DE LOS MEDIO…

El blogging, inicialmente concebido como un hobby informático, es hoy un fenómeno de masas que produce algunas inquietudes como las que suscitó en su tiempo internet: ¿se trata en realidad de un nuevo medio de información y comunicación?, ¿representa una amenaza para los medios tradicionales?, ¿es noticia lo que publican los bloggers?
Algunos bloggers pioneros, como Dave Winer, disfrutan con la provocación. Se presentan como el «Robin Hood de los bloggers» de la información alternativa y participativa, se oponen al poder superior de los medios concentrados en megagrupos de comunicación. A la provocación responden periodistas «tradicionales» de modo estéril, tildando a los bloggers de «reporteros frustrados en crisis creativa». Otros, sin embargo, aceptan con entusiasmo lo que consideran una nueva y preciada herramienta de comunicación e información. Algunas «vacas sagradas» del Newsweek, The New York Times o grandes e-zines (salon.com, slate.com) han sabido apreciar la amplia oferta de matices de los blogs, la ausencia de censura y de limitaciones de formato. Menos numerosos han sido los que, más allá de su placer individual, insisten en que los grandes grupos multimedia incorporen blogs en su estrategia digital para enriquecer el «menú» de sus sitios web. Dan Gillmor y JD Lasica (Online Journalism Review) se cuentan entre estos, y no les faltan argumentos.
Para algunos periódicos el diálogo con los lectores o bloggers es una prioridad. Han intentado recientemente descubrir el mejor blog británico. En España, el diario gratuito 20 Minutos, organiza un concurso de blogs, para buscar el mejor blog periodístico en un intento por promover y estar a la vanguardia del fenómeno.
Es evidente que el blog está llamado a generar más interacción. En opinión de Dan Gillmor, «los periodistas necesitan recibir una reacción, un parecer exterior sobre el modo en el que reproducen la actualidad». Gillmor trata de hacer su bitácora lo más transparente posible de cara a sus lectores, a quienes intenta hacer partícipes de sus dudas, preguntas e inquietudes sobre temas actuales. Es consciente de que forman un colectivo con muchos más conocimientos que él sobre cualquier cuestión, y aprovecha precisamente esa relación privilegiada que para enriquecer o reorientar sus artículos. En línea pasamos de un discurso doctrinal y unilateral a un fenómeno situado entre la conversación, el debate y la participación.

TENDENCIAS. HACIA UN PERIODISMO BLOG

Los blogs provocan el nacimiento de un nuevo tipo de reporteros y cronistas sobre cualquier conflicto bélico (guerra de Irak) o catástrofe natural (huracán Katrina).
Si la primera guerra del Golfo dio a conocer al mundo el llamado «efecto CNN», la segunda supone el «boom» de los blogs. Salam Pax («el blogger de Bagdad») fue el cronista más famoso durante el conflicto iraquí (más tarde, firmó un contrato para convertir sus cuadernos virtuales en un libro y una película y colaborar en el diario The Times, aunque surgieron otros muchos, incluidos soldados, con sus propios análisis y comentarios en directo.
En otro contexto, está el caso del huracán Katrina y el diario The Times-Picayune. En agosto de 2005, abundaban las noticias que referían cómo los blogs surtían de noticias a los medios tradicionales. Muchas páginas web de Nueva Orleans se venían abajo y los principales periódicos locales se veían en la necesidad de cerrar temporalmente, justo cuando la atención mundial se dirigía a su ciudad. Pero el periodismo ciudadano en los blogs empezó a suplir esa carencia. Un medio que mantuvo una actualidad inusitada, fue The Times-Picayune, alojado en el sitio Nola.
El mundo de los blogs sirve como barómetro para juzgar si una noticia debe recibir más atención por parte de los medios convencionales. Cuantas más bitácoras hablen de un asunto, más probabilidades hay de que la blogósfera establezca la agenda de futuras informaciones. Un caso paradigmático es el de Dan Rather, periodista estrella de la cadena estadounidense CBS, que tuvo que dimitir de su cargo de presentador, en el que llevaba toda la vida, después de que algunos bloggers hicieron eco de una falsa noticia que dio.
A medida que la blogósfera crece, aparecen bitácoras en países en los que existen pocos cauces de expresión política. Pero ¿pueden influir en la política cuando se trata de regímenes en los que no existen medios independientes y poderosos? En ciertas circunstancias, sí. Pueden ser una fuente alternativa de información y comentario donde los medios tradicionales están bajo el control del Estado, ya que son más difíciles de dominar que la televisión o los periódicos.
Sin embargo, existen casos como Corea del Norte, tal vez el más hostil respecto a los blogs. Es una sociedad cerrada en la que sólo las clases dirigentes y los extranjeros tienen acceso autorizado a internet. Como es natural, no existen bitácoras en el país ni una forma fácil de acceder a las de fuera. Pero incluso allí, los blogs consiguen repercusión, aunque limitada.
Por ahora dependen mucho de los medios masivos como fuentes de información. Además, son víctimas de su propio éxito: a medida que aumentan los medios que les contratan como proveedores de contenidos, se van integrando cada vez más en la política convencional, por lo que, sin duda, las bitácoras podrán perder su carácter de novedad e inmediatez puesto que estarán en manos de las instituciones que pretenden criticar; no hay más que ver la decisión de los dos grandes partidos políticos de Estados Unidos de acreditar a varios bloggers en sus convenciones de 2004.
Debemos tener en cuenta también que la blogósfera, como la sociedad civil, sigue siendo terreno hegemónico del mundo desarrollado, un hecho que resalta más aún la existencia de una brecha digital. Y, aunque los principales cronistas proceden de ideologías diversas, su perfil demográfico es muy parecido: los varones de clase media copan con diferencia los escalones más altos.
Dos casos paradigmáticos marcan la tendencia de los cronistas en el periodismo tradicional. El primero es Garrett Graff, un blogger que mantiene su weblog sobre medios; fue admitido por la Casa Blanca y se convirtió en el primer escritor de bitácoras que logró conseguir una credencial oficial. El segundo es la sentencia del tribunal estadounidense al dar el mismo trato a los bloggers respecto a la protección de sus fuentes de información que a los periodistas tradicionales, amparados en la Primera Enmienda de la Constitución norteamericana.
Poco podemos hablar sobre el futuro de los blogs, pero no pecaríamos de osados si decimos que el fenómeno apenas comienza. Será difícil mantener el crecimiento espectacular de los últimos años, pero su difusión seguirá siendo importante y sostenida.
Cada día surgen nuevas variantes y más sectores recurren a las bitácoras como soporte de sus actividades: empresas, instituciones, partidos políticos, profesionales, grupos de estudio o de trabajo y, sobre todo, medios de comunicación.
Bajo esta perspectiva, da la impresión de que la blogósfera está aquí para quedarse, como pasó con internet. Algunos expertos no dudan en afirmar que el blog constituye la herramienta más importante jamás inventada para la comunicación democrática, para la conversación y la libre difusión de ideas: expresión emancipada en estado puro. Un derecho irrenunciable plasmado en una herramienta de futuro. Un fenómeno de información y comunicación sin precedentes. Y, evidentemente, en la imagen del «quinto poder» el debate está cantado.

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