El pasado impulsa al futuro

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Para algunas empresas, el pasado tiene un significado claro. No obstante, la Historia empresarial se ha preocupado más por reconstruir el pasado desde el presente que por los significados implícitos en él. Con el fin de comprender las prácticas sociales por las que el pasado es recordado y cobra sentido, recurriremos al cada vez más importante campo de la memoria social.

LONGEVIDAD IGUAL A LEGITIMIDAD

Como podemos observar en los directorios comerciales y telefónicos, las empresas a menudo anuncian su longevidad con frases como «una firma familiar con 100 años de experiencia» o pregonan haber sido «creadas en 1923». La tendencia a incluir el año en el que el negocio se estableció nos dice algo acerca de la edad y naturaleza de una empresa.
La longevidad añade legitimidad a las compañías que se anuncian de esa manera; el hecho de que recuerden el dato de su fundación refleja que el pasado tiene un significado para ellas, esto mismo se desprende de las alusiones al pasado que
aparecen en muchas páginas web corporativas, en museos de las empresas y en distintas recreaciones que algunas compañías hacen para los visitantes.
La legitimidad que aporta la longevidad se debe, en parte, a las connotaciones heroicas que se pueden perfilar en la historia de una organización, por ejemplo, anuncios en los que las declaraciones en torno a la antigüedad de la empresa añaden credibilidad de cara al futuro.

LA HISTORIA CREA VÍNCULOS

El éxito actual de una empresa y la suerte de haber sobrevivido tanto tiempo se pueden realzar recurriendo a la historia. Para Deal y Kennedy, autores que atribuyen una considerable significación a la historia, «las buenas compañías (…) comprenden que la historia refuerza el vínculo que mantiene unido a un grupo de personas y que las liga a su mitología y a su fin instrumental». Recomiendan a las empresas explotar su historia, que incluye «antiguas declaraciones de objetivos, documentos que esbozan opiniones corporativas, historia oral sobre los «buenos viejos tiempos», así como las antiguas tradiciones que han contribuido al éxito de la empresa». Sostienen que «la mayoría de las compañías –especialmente aquellas que han pervivido durante un cierto tiempo– tienen una rica historia».
El estudio de la memoria social subraya las prácticas internas por las que la historia es recordada y por las que las organizaciones entroncan con tradiciones culturales heredadas del pasado. La longevidad es precisamente el factor que sitúa en un lugar central a las tradiciones culturales.
Si la cultura organizacional se entiende como «el sentido que la organización tiene para sus miembros»,3 la vida de la misma incluye el simbolismo del pasado y los métodos por los que es recordado. Si bien el límite entre historia y memoria puede ser borroso,4 Zerubavel sostiene que el estudio de la memoria colectiva no se refiere tanto a «lo que realmente ocurrió en la historia» como al «modo en que lo recordamos». Por nuestra parte, sugerimos que podría resultar útil aludir a esas prácticas de las organizaciones como «memoria organizacional».

MEMORIA ORGANIZATIVA VS. MEMORIA SOCIAL

De acuerdo con la definición básica de Walsh y Ungson, «la memoria organizacional se refiere a la información acumulada sobre la historia de una organización que puede tenerse en cuenta a la hora de tomar decisiones en el presente».5 Esta imagen de la memoria organizacional como «almacén» refleja el interés de tipo directivo que dichos autores demuestran por la utilidad de la información recuperada a través de la memoria.
Autores como Nissley y Casey refutan ese «modelo estático» y plantean que la memoria objetiva puede politizarse.6 Ponen el ejemplo de los museos empresariales para ilustrar el modo en que las organizaciones pueden elegir «recordar u olvidar selectivamente» y que «lo recordado u olvidado moldea una determinada identidad y una imagen de la organización».
Así, una visión funcional de la memoria organizacional, entendida como un proceso de recuperación de la información puede ayudar más a tomar una decisión que a preguntar por el significado que tiene para los miembros de la empresa. Walsh y Ungson parecen no reconocer que el recuerdo selectivo o la reconstrucción imaginativa en las organizaciones representa mucho más que una mera ayuda funcional para tomar decisiones en el presente.
Por su parte, el estudio de la memoria social, de acuerdo con Misztal «concierne a la representación del pasado mediante una serie de ideas, conocimientos, prácticas culturales, rituales y monumentos, a través de los cuales las personas expresan sus actitudes respecto al pasado y su relación con él».

IGNORAR LA HISTORIA GENERA LA «AMNESIA CORPORATIVA»

Los historiadores de la empresa, casi por definición, son conscientes del valor que los documentos internos de las empresas tienen como fuentes históricas. Ello supone una fuerte discrepancia con los teóricos de la organización que tienden a cuestionar «la validez y la fiabilidad de ese tipo de documentación, dado que ha sido seleccionada, procesada y expuesta de acuerdo con los criterios de la organización para obtener legitimidad social».8 En el inicio del boom de la cultura corporativa en los años 80, varios historiadores de la empresa consideraron que no estaría de más dar una oportunidad a las compañías para confrontar sus mitos en el contexto de su propia historia, para preguntarse si sus percepciones eran precisas o estaban distorsionadas, si eran creativas o destructivas, o si sus tradiciones corporativas eran tergiversaciones selectivas del pasado para obtener legitimidad.
Arnold Kransdorff sostiene que si se aceptan los preceptos del conocimiento directivo, la historia de las grandes corporaciones constituye el «depósito más eficiente y fácil de transmitir» de la memoria organizacional y que la historia de las empresas es «una de las herramientas más devaluadas» que hace que los negocios sufran de una «amnesia corporativa».
Los historiadores bien podrían examinar el significado que determinada organización tenía para sus miembros en el pasado. En la práctica, han preferido centrarse en estudiar el empresariado, las estructuras corporativas, las ventajas competitivas y la innovación tecnológica antes que otras cuestiones. Como resultado han dejado de lado una importante producción bibliográfica sobre cuestiones etnográficas y sociológicas, generada a la luz de las guerras en torno a la cultura organizacional.
En suma, los análisis sobre la memoria social se muestran críticos con la teoría social, por su carencia de «una respuesta directa y coherente al modo en que las sociedades recuerdan y a por qué el pasado tiene relevancia». Desde nuestro punto de vista, los estudios sobre memoria social ofrecen una aproximación distinta y novedosa al estudio de las organizaciones. Se diferencian de los análisis sobre memoria organizacional, que tienen una orientación que entiende a la memoria como un «almacén», y también de la Historia empresarial, que se centra en la reconstrucción del pasado en el presente. En su lugar, la memoria social se ocupa de destacar la «complejidad del proceso de recordar» en las organizaciones.

PASADO CON SENTIDO: HERENCIA Y MEMORIA

En lugar de predecir retrospectivamente el presente a partir del pasado, y con el riesgo de resultar teleológicos, nosotros proponemos usar fuentes documentales, tanto actuales como históricas, para estudiar cómo las compañías perciben y presentan su pasado, cómo explican su propia longevidad y cómo utilizan su herencia para alcanzar legitimidad en el presente, en un esfuerzo por asegurar su longevidad futura. Las fuentes públicamente disponibles, entre las que destacan las historias de la compañía ya publicadas, los informes anuales, los prospectos, la información de prensa, el material promocional, los artículos de revista, directorios comerciales, catálogos o boletines oficiales, tienen la ventaja de que pueden consultarse sin tener contacto con las compañías.11
En suma, «la aparición de bases de datos on line, la expansión de internet y el crecimiento del periodismo empresarial han hecho que la documentación de las organizaciones sea mucho más accesible al público». Ello ha contribuido a que el interés por la historia de las organizaciones aumente y ha forzado a las empresas «a dejarse oír en defensa de sí mismas no sólo en términos de identidad, sino también de la Historia».
La redacción de memorias anuales de empresas puede ser, por tanto, una práctica mnemónica que constituye una recordación del pasado. Son una fuente útil, públicamente disponible para la celebración de aniversarios, como en el caso de Ford, que utilizó su centenario para celebrar glorias pasadas y demostrar que la historia sirve para superar dificultades presentes; o para la creación de lugares de memoria, como en el caso de GE que a pesar de su insistencia por mirar hacia el futuro ha hecho de su centro para la formación de directivos un lugar de culto, un santuario de honor para su último Presidente.

* Resumen del texto «La memoria social en las organizaciones. Los métodos que las organizaciones usan para recordar el pasado» publicado en Empresa y Humanismo. Vol. IX n°2/05. Universidad de Navarra.

 

1DEAL, T.E. Y KENNEDY, A.A., 2000. p. 4.
2 DEAL, T.E. Y KENNEDY, A.A., 2000. p. 206.
3 SCHULZ, M., 1995. p. 20.
4 OLICK, J. Y ROBBINS, J., 1998; Misztal, B., 2003. p.p. 99-108.
5 WALSH, J.P. Y UNGSON, G., 1991. p. 68.
6 NISSLEY, N. Y CASEY, A., 2002. p. 44.
7 MISZTAL, B., 2003.
8 STRATI, A., 2000. p. 58.
9 KRANSDORFF, A., 1998. p. 158.
10 MISZTVAL, B., 2003. p. 5.
11 ORBELL, J., 1987. p. 9.
12 HANNAH, L., 1986.
13 ZERUBAVEL, E., 2003. p. 49.
14 CRAINER, S., 2002.
15 ZERUBAVEL, E., 200 3. p. 49.
16 CRAINER, S., 2002.

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