Viajes con Heródoto

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1934
Viajes con Heródoto
Ryszard Kapsucinski
Narrativa
Anagrama, 2006.

Cuando murió fue llamado el mejor periodista del mundo. No me incomodaba la descripción superlativa sino otro detalle: que nunca me había cruzado en la prensa con alguna entrevista, nota, crónica o reportaje firmados por Kapuscinski. Esto no es trivial. La fama del polaco, al menos en el mundo hispanoamericano, fue ganada fuera de las redacciones: en el circuito internacional de conferencias, con pláticas acerca del periodismo, y en sus libros, de los cuales quizá sólo La guerra del fútbol permite apreciar su oficio al natural.
A Kapuscinski debemos juzgarlo simplemente como escritor. Y como escritor, hay que decirlo, deja mucho que desear. Sin embargo, precisamente en las debilidades de sus libros reside su gracia. Pienso en la secreta fascinación de la comida de fonda; a pesar de sus numerosas fallas nos terminamos rindiendo al encanto de su sazón.
En Viajes con Heródoto, su último título, podemos valorar tanto sus fallas como sus aciertos. Donde salta la vena reporteril, sobresale el tono aleccionador y un estilo dubitativo al servicio no se sabe si de la neutralidad o el suspenso. Cuán dichosas, en cambio, sus descripciones, el ojo casi fotográfico para encontrar el detalle y dotarlo de mayor significación, las sencillas anécdotas que alcanzan la altura de la parábola.
Este libro es una especie de scrapbook elaborado pacientemente por un trotamundos curtido y siempre atento. Ahí están los relatos memoriosos de sus periplos por África y Asia, las postales paisajistas y las estampas históricas. También, más interesante, los guiños íntimos y las pequeñas confesiones del diario. A la manera de un collage, sirviéndose de técnicas literarias y periodísticas, Kapuscinski ofrece una narración del siglo XX en segundo plano (el espacio que ocupa la gente común) y una meditación sobre el arte de observar y contar verazmente lo observado.
Los desconfiados pensarán que el autor utiliza la figura de Heródoto para su beneficio. No obstante, la lectura atenta de estas páginas revela el papel del griego: servir de luz y guía en esta obra híbrida que bien podemos considerar un ensayo fundamental sobre el fervor solitario del viajero.

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