¿Fué lícita la Guerra Cristera?

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«¿Por qué se ha hablado tan poco de la guerra cristera? En los mismos años que se llevaba a cabo, aquellos que la motivaron intentaron acallar las atrocidades que supuso; pero ni ese silencio oficial, ni el dolor de las víctimas que jamás encontrarían justicia, explican suficientemente que se haya hablado tan escuetamente de un hecho de tanta trascendencia. No es difícil pensar, a la vista de lo que ofrece este libro, que también haya influido, para que haya sido un tema prohibido, el deseo de no ahondar demasiado en si aquello que hacían los cristeros estuvo siempre de acuerdo con la doctrina que defendían».
inquietudes1Estas palabras en la contraportada del libro de Juan González Morfín, la guerra cristera y su licitud moral (Porrúa, 2009) marcan la pauta de la obra. ¿Era realmente lícita la insurrección de decenas de miles de católicos en contra del gobierno establecido, así fuera para enfrentar unas leyes injustas? No sólo describe los acontecimientos de esos años, también estudia si era posible justificar la lucha armada dentro de una doctrina que ordena el amor y el perdón.
Con frecuencia, al tratar sobre la guerra cristera, se da como un hecho que el movimiento era lícito en sí mismo, puesto que enfrentaba una situación de flagrante injusticia. Sin embargo, incluso para los cristeros, la situación no era tan evidente. Los dos primeros capítulos de la obra presentan un recorrido, primero, por la doctrina de los padres y doctores de la iglesia y, en segundo lugar, por lo que había dicho el magisterio pontificio en relación a ese tema.
De manera ágil, nos lleva a través de los textos religiosos con los que contaban los promotores de la lucha, para situarnos después en la dura realidad en la que prácticamente había desaparecido la libertad religiosa con el ordenamiento legal que se vivía en el México de 1926 a 1929. Con rapidez y elocuencia describe el periodo de persecución que con distinta intensidad se aplicó contra los católicos y sus representantes entre 1914 y 1937 y se centra en particular en el estudio de las causas de la guerra cristera, su desarrollo y desenlace.
¿Qué aporta de nuevo? Sin duda, el tema central: el análisis de la licitud del movimiento armado es una incursión en ámbitos inexplorados por los investigadores; sin embargo, y quizá todavía más interesante, es la actitud crítica del autor ante otros temas que se dan también por supuestos.
Un ejemplo es la revisión sobre los estragos de la guerra, concretamente sobre el número de muertos; sin descartar hipótesis diferentes a la suya e, incluso, sin dejar de defenderlas, permite acercarnos a un número más real que el habitualmente manejado. Además, para los interesados en los acontecimientos de principio de siglo, los capítulos III y IV constituyen un buen resumen de la historia de México tanto de los años de la cristera, como del contexto anterior y posterior.inquietudes2
Sin ser un estudio jurídico, la obra mantiene mayor rigor en este campo al citar con precisión las leyes que originaron el conflicto y los distintos recursos interpuestos sin éxito ante las instancias correspondientes. Acude a fuentes inéditas o poco conocidas, como el archivo secreto vaticano y revistas y publicaciones extranjeras.
Sentados los antecedentes teológicos e históricos, el quinto capítulo hace embonar el status quaestionis de la doctrina sobre la resistencia armada con las circunstancias que se vivían en el México de 1926. Examina la postura del episcopado y lo que opinaron en roma acerca del movimiento, tanto teólogos de la época como l’osservatore romano, diario en que algunos partidarios de la lucha intentaron ver una justificación de su postura.
Terminada la lectura, permanece la sensación de que, con perspectiva novedosa y lenguaje ameno se han recorrido los hitos más importantes de la historia de México al tiempo que escalado los peldaños teológicos que conformarían la doctrina moral sobre la resistencia armada. La conclusión más importante es la que saca cada lector tras contar con abundantes elementos de juicio.
*Doctor en Derecho por la Universidad de Navarra y director corporativo de doctorados en la Universidad Panamericana.

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