Negocios en juego

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El futbol es una industria del entretenimiento que entusiasma y despierta pasiones que van desde la empatía hasta la rivalidad. Visto desde fuera, parece un negocio rentable, sin embargo tal idea se contradice frente a la postura de directivos y patrocinadores que aseguran que, más que generar ganancias, el fin último de un club de futbol es buscar la victoria.
En los negocios con fines de lucro, el objetivo financiero es un retorno de inversión adecuado. Contrario a lo que pudiera pensarse, la misión de los clubes de futbol profesional no es sólo monetaria, pues el impulso para permanecer en el negocio implica un bajo o nulo retorno de inversión, su recompensa está más bien en la gratificación del ego y del poder que los acompaña.
Algunos inversionistas en el mundo y en México, aprovechan el futbol para desarrollar nuevas oportunidades de negocio y apalancar influencias económicas y políticas, sobre todo cuando en la cancha acompaña la victoria. Hace dos años, el ingeniero Carlos Slim invirtió en Grupo Pachuca que maneja, entre otros equipos, al Pachuca, León y Estudiantes-Tecos. Se cree que optó por invertir en el futbol por lo que significa en contenido televisivo y no tanto por el rendimiento financiero de la inversión en los equipos de la Liga Bancomer MX.
En caso de tener malas rachas, las pérdidas económicas se agrandan. Vale la pena mencionar dos de los clubes más valiosos del mundo: Real Madrid y el FC Barcelona, ambos tienen la estructura de persona moral sin fines de lucro y, gracias a sus millones de aficionados, son de los que más facturan. Las Chivas era una asociación civil hasta que, mediante el pago de alrededor de 125 millones de dólares, Jorge Vergara la convirtió en sociedad anónima; se especula que de venderlo, con todo y estadio, la operación rondaría los 500 millones de dólares.
 
EL FUTBOL NO ES NEGOCIO
Los aficionados a este deporte llenan estadios, compran las playeras de los equipos y son capaces hasta de dormir en la calle por conseguir boleto para una final. Esto, además de la pasión fiel que genera, representa cuantiosos ingresos para los equipos.
El valor de un equipo o de la franquicia es resultado de la suma de los conceptos de derechos de televisión, plantilla de jugadores, marca, ingresos comerciales y estadio, en caso de que éste sea de su propiedad. El valor económico depende de las instalaciones y la infraestructura con que cuente la institución. Un dato: más de la mitad de los equipos mexicanos juegan en estadios que pertenecen a gobiernos locales, instituciones académicas, asociaciones civiles o particulares.
Hace algunos años, en entrevista telefónica, pregunté al ingeniero Francisco Ibarra, entonces accionista principal de los Indios de Ciudad Juárez (que estaban en Primera División), si para su institución el futbol era negocio, contestó rotundamente: «no lo es y dudo mucho que lo sea».
El futbol no es el gran negocio que proyectan sus cifras de ingresos, al ser nula o pobre la utilidad. Al final del día, ni siquiera estamos seguros de que quien invierte se preocupe porque lo sea.
Desde hace varios años, Deloitte elabora un ranking que clasifica a los clubes europeos de acuerdo al monto de sus ingresos (Deloitte Football Money League). Real Madrid y el FC Barcelona están al frente por quinto año consecutivo. Según el estudio que analiza la información financiera, en la temporada 2012-13, el conjunto madridista facturó 518.9 millones de euros. Se consolidó por noveno año consecutivo como el club con mayores ingresos, superando al Manchester United, que permaneció en el primer puesto entre las temporadas 1996-97 y 2003-04.
Por su parte, el FC Barcelona, segundo con más ingresos por quinto año consecutivo, alcanzó 482.6 millones de euros, cifra casi idéntica a la del ciclo anterior. El informe indica que los 20 clubes con mayor facturación de Europa acumularon cerca de 5.400 millones de euros en ingresos durante la pasada temporada, 8% arriba del año anterior.
Los movimientos más destacados del ranking corresponden al Bayern de Munich y al París Saint-Germain. El equipo alemán incrementó sus ingresos 17% (431.2 millones) gracias a su rendimiento deportivo y el parisino ascendió cinco plazas colocándose como el quinto en la tabla, posición más alta para un club francés en todas las ediciones del informe, con ingresos de 398.8 millones de euros.
Recientemente la Unión de Federaciones de Futbol Europeas (UEFA), organismo rector del futbol en la zona, informó en un escueto comunicado que 9 de los 237 clubes sometidos al control financiero del organismo incumplen las normas. Es decir, gastan más de lo que ingresan. L’Equipe, publicación francesa de fútbol, afirmó que dos de esos clubes son de los más ricos del mundo: Manchester City y Paris Saint-Germain. Los nombres de los otros siete investigados aún no han salido a la luz.
Ambos equipos negocian con el organismo para evitar una multa de más de 100 millones de dólares.Es quizá la principal novedad con respecto a temporadas anteriores. El curso pasado el Málaga no participó en competiciones europeas. De confirmarse la sanción, Manchester City y Paris Saint-Germain sufrirían además limitaciones en la próxima edición de la Champions, es decir, contaría con plantillas de 21 jugadores en vez de 25.
También, relata el diario francés, como parte de la sanción, Paris Saint-Germain sólo podrá fichar para la próxima temporada a un jugador de un precio máximo de 60 millones de euros y será sancionado con «una limitación salarial». En concreto, no podrá aumentar su gasto en salarios, hoy de 240 millones de euros, la masa salarial más alta de Europa.
Para tratar de enderezar el rumbo en Europa la UEFA estableció los «Objetivos del juego limpio»:
 
• Los clubes clasificados para disputar competiciones deben demostrar que no tienen deudas pendientes con otros clubes, con sus jugadores o con las autoridades tributarias.
• Para la temporada 2013-14 tienen que cumplir los requisitos de equilibrio (no gastar más de lo que ganan).
• El Comité de Control Financiero de Clubes de la UEFA (CFCB) verifica cada año las cifras registradas en los últimos dos años y a partir de la campaña 2014-15 revisará las de los tres ejercicios anteriores.
 
NO ES NEGOCIO, PERO TODOS QUIEREN PARTICIPAR
La normativa que rige desde 2010 establece que los clubes no pueden sumar más de 45 millones de euros de pérdidas en las dos últimas temporadas; cantidad que se rebajará a 30 millones de euros en las próximas tres campañas y disminuirá en los siguientes años. Ese límite no podrá superarse a menos que se acredite que responde a mejoras de las infraestructuras. El argumento del Manchester City es que parte de sus gastos se deben a las obras del Etihad Stadium. En cualquier caso, el City, que tiene todo a favor para ganar la Premier, acumula pérdidas de al menos 180 millones de euros.
Allá empiezan las medidas que limitan las mermas porque entrañan un riesgo en la calidad ética y moral de los inversionistas. En México, para la Liga Bancomer MX apenas comenzaron a trabajar en ello inversionistas y directivos encabezados por Decio de María, la idea es resolver casos como el de los Gallos Blancos del Querétaro cuyo accionista principal fue demandado por defraudar a varias instituciones financieras.
En todo el mundo, si la clasificación fuese por la utilidad generada, los resultados serían ridículamente bajos, el futbol a pesar de lo mucho que representa para millones de aficionados, desde el punto de vista de rentabilidad, es minúsculo. Los inversionistas no pueden apropiarse más que de una pequeña parte de la utilidad que queda mayoritariamente en manos de sus principales actores y administradores, los inversionistas reciben poco. De hecho, el resto de los negocios que invierten en el futbol obtienen más provecho del flujo de recursos que la propia industria.
Aun así, los negocios conexos, las relaciones públicas y la pasión por invertir en el deporte más popular del mundo, sin tomar en cuenta sólo la rentabilidad, provocan que muchos quieran participar en la industria del futbol, por más que sea complicado calificarlo (sólo desde la rentabilidad) como un buen negocio.
 
Y BRASIL…
Los altos gastos que afrontó el gobierno de Brasil para realizar los dos eventos deportivos más importantes del planeta, han generado el descontento de la población. Las manifestaciones ocurridas en los meses previos a la inauguración del Mundial de FIFA en las principales ciudades del país, que reclamaban que los casi 21 mil millones de dólares invertidos en su preparación, debieron utilizarse en mejores sistemas de transporte, educación y salud, no son otra cosa que las llamadas de alerta para la presidenta Dilma Rousseff. Su pérdida de popularidad y fuerza crece con los escándalos de corrupción de cara a las próximas elecciones en que será candidata del Partido de los Trabajadores. Estos resultados no son los que su partido político anticipó cuando proclamaron a Brasil sede del Mundial de FIFA 2014 y los Juegos Olímpicos 2016.
En el caso del Mundial, el descontento de la población radica en el aumento de los costos iniciales que se calcularon en $11 mil millones de dólares y que la inflación mella a la clase media.
Por otro lado, aunque el Comité Internacional explicó que la ciudad, el estado y el gobierno invertirán $12 mil millones en proyectos para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, se estima que el presupuesto para desarrollar la competencia sobrepasará, también dicha proyección.
 
JUEGOS FALLIDOS EN LA HISTORIA
Como antecedente, existen tres casos claros de fracaso de Juegos Olímpicos: Montreal 1976, que resultó un desastre financiero que aún hoy siguen pagando sus ciudadanos; Atlanta 1996, que quiso organizarlos sin impacto urbano y, además, hubo un atentado; y Atenas 2004, donde falló la organización y brilló la corrupción.
El último caso es el más llamativo porque muchos analistas buscan ahí el origen de la crisis económica actual de Grecia y, aunque no es la única razón, si ahondó el hoyo financiero del país. Los juegos en Atenas costaron casi 9 mil millones de euros, el doble del presupuesto original. Diez años después, el uso de más de la mitad de las sedes olímpicas es mínimo o nulo. La larga lista de instalaciones desiertas incluye un campo de béisbol, una enorme pista de canotaje y arenas construidas para deportes de escaso público como el tenis de mesa, el hockey sobre césped y el judo.
En nuestro país, parte de la herencia que nos dejaron los Juegos Olímpicos de 1968 fue el pago de la tenencia vehicular que se canalizaría a las obras olímpicas.
El Mundial 2014 dejó una importante derrama económica en las ciudades de Brasil que fueron sede de los encuentros deportivos. Un impresionante número de viajeros se trasladó desde todo el mundo para consumir los productos y servicios que comenzaron a prepararse con anticipación.
Se estima que, gracias al turismo, la Copa del Mundo FIFA 2014 generó cerca de 11 mil millones de dólares para Brasil, pero no supera las inversiones públicas hechas para garantizar el evento. Entre verdad y broma, las actividades laborales de muchos brasileños se vieron afectadas y algunos especialistas afirman que causaron un daño significativo a la productividad y la economía que sufre cierto estancamiento.
Más de 20 mil mexicanos asistieron a los estadios brasileños, ellos y nuestros medios de comunicación, fueron testigos de un evento que atrae la atención mundial como ningún otro.
Un dato curioso: Edson Arantes Do Nascimento, mejor conocido como Pelé, aprovechó el evento para relanzar su marca como «el mejor futbolista de todos los tiempos», en competencia con Maradona que por su mala imagen, no factura lo que Pelé, más de 25 millones de dólares anuales.

 
 

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