La paz, responsabilidad social de los medios de comunicación

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Entrada peaceSi bien vivimos tiempos atribulados, pareciera que los medios de comunicación buscan incrementar la percepción de los conflictos y avivar la llama del miedo, el odio, el rencor, etcétera. Urge que los informadores valoren el poder que poseen pues, en su modo de perseguir la noticia, pueden encontrar una forma de cooperar en la resolución de conflictos y consagrar la paz.
 
Los medios de comunicación muestran continuamente los conflictos en el mundo, basta una hojeada a la prensa –impresa u online–, un zapping nocturno en los canales informativos o mirar en YouTube las macabras imágenes de los crímenes del Estado Islámico. Quizá no seamos conscientes pero tal representación continua de conflictos y violencia crea una especie de círculo vicioso que envuelve a los medios y a la sociedad. A los primeros los obliga a presentar las notas e imágenes más «fuertes» para captar y retener a su público, creando una espiral de amarillismo, mal gusto y falta de ética profesional. Los segundos se sienten atrapados en un remolino de malas noticias que encuentran eco en el morbo. Parece que la única forma de huir es hacer una especie de apagón informativo.
Consciente de esta problemática, al iniciar mis estudios de doctorado en la Universidad de Navarra, tomé el reto de hacer una tesis que aportara alguna visión distinta en esta dimensión de las relaciones internacionales y la comunicación.
Empecé por estudiar el pacifismo político, corriente que introduce el juicio moral y la valoración ética en cuestiones de guerra y paz.1 Me brindó algunas luces para vislumbrar otro modo de aproximarse a los conflictos pero no era suficiente, tenía que encontrar algo similar en el campo del periodismo, concretamente en la cobertura de conflictos.
Después de un tiempo me topé con un investigador de las relaciones internacionales: Johan Galtung, quien comenzó el modelo del Peace Journalism o Periodismo de Paz.2 En 1965 publicó el famoso artículo «The Structure of Foreign News», en el que analizó la cobertura informativa de cuatro periódicos noruegos acerca de las crisis del Congo (1960), Cuba (1962) y Chipre (1964). Concluyó que los medios de comunicación, si bien no generan violencia, sí contribuyen a polarizar opiniones a través de ciertas orientaciones lingüísticas y de los temas en los que centran su atención. A este tipo de información la denominó periodismo de guerra o War Journalism.
Consideró que para contrarrestar sus efectos se debía hacer otro tipo de periodismo, el Peace Journalism, pues los periodistas tienen el deber de contribuir en la resolución de los conflictos armados mediante un enfoque noticioso distinto, así se materializa su responsabilidad social. Galtung rebasa la idea de que la primera víctima de la guerra es la verdad, pues considera que la primera víctima es la paz y los contenidos mediáticos deben contribuir para restablecerla.
 
UN ENFOQUE DE OPUESTOS
Galtung habla de dos modos de cubrir un conflicto: el camino bajo (low road) y el camino alto (high road). Cada uno difiere por su enfoque. El primero se fija en el aspecto conflictivo, mientras que el segundo se orienta hacia la transformación pacífica del conflicto estudiando sus raíces.
El low road es análogo al War Journalism, periodismo que se caracteriza por: orientarse a la violencia y la guerra, influirse por la propaganda, presentar la opinión de las élites y concebir la paz como la victoria de unos sobre otros. Asimismo, aborda el conflicto como una batalla, deporte o círculo de gladiadores, donde las crónicas se refieren a quién avanza, quién se rinde, quién ha sufrido más daños o bajas, etcétera. Por tanto, su enfoque es zero-suma game, donde una parte gana todo, y la otra, pierde todo.
Por el contrario, el Peace Journalism se orienta a la transformación del conflicto, busca reflejar la verdad, atiende la opinión de todos los involucrados y entiende la paz como la solución de un problema, donde todas las partes reciben un beneficio.  (Ver cuadro 1)
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EL PERIODISTA Y SU RESPONSABILIDAD
El Peace Journalism exige que el periodista realice un acercamiento interpretativo, se concentre en historias que resaltan las iniciativas de paz, atenúe las diferencias étnicas y religiosas, prevenga los conflictos posteriores, centre la atención en las estructuras de las sociedades en conflicto y promocione su resolución, reconstitución y reconciliación. Tales actitudes se sintetizan en cuatro propuestas normativas:
 

  1. El periodista debe analizar el conflicto para poder informar hechos violentos; es decir, conocer los orígenes y las causas, así como las partes contendientes y sus objetivos.
  2. La información debe orientarse a las soluciones del conflicto, notificando las propuestas, negociaciones, acuerdos…
  3. El periodista debe perseguir la verdad simétrica, es decir, la realidad –positiva y negativa– de las partes contendientes, no sólo de una de ellas; evitar presentar a las partes como buenos y malos o víctimas y verdugos.
  4. La orientación de una noticia debe dirigirse a la gente común y no sólo a las élites; así el informador atenderá tanto las ruedas de prensa de cancilleres y políticos como al público en general, dando voz a todos los actores que intervienen en un conflicto.

 
Las notas de este tipo de periodismo dan cuenta pormenorizada y equilibrada no sólo de la confrontación y los actores radicalizados, sino también de las causas. Para ello el periodista debe:
 

  • Atender las raíces históricas y culturales del conflicto.
  • Dar voz a todos los actores.
  • Explicar cómo sufren las personas comunes la violencia implícita.
  • Informar si existen actores dispuestos a negociar y, sobre todo, a entender la paz como búsqueda y aportación de soluciones. Así pues, debe presentar las propuestas de paz de los distintos actores y señalar los puntos positivos.
  • Enfocar la atención en puntos compartidos, y no en la venganza ni en las diferencias, haciendo énfasis en los efectos invisibles de la violencia (por ejemplo, el daño y el trauma emocional para la estructura social).

 
La contribución que los periodistas pueden hacer a la solución pacífica de los conflictos debe llevarse a cabo en el ejercicio de su profesión, desde su trinchera, sin hacer labores como diplomáticos o negociadores. Estas funciones, que también han realizado en algunas ocasiones, no son las propias de su oficio. La labor del periodista es una contribución más hacia la paz.
 
TRES IDEAS PRINCIPALES
El Peace Journalism parte de que no existe objetividad en las noticias que informan sobre conflictos. Es muy común que el poder político manipule deliberadamente la información a través de la propaganda, o que se pierda objetividad por adecuarse a los intereses del país al que pertenece o informa el medio de comunicación; y el argumento más sugerente, la presencia de los medios modifica el escenario del conflicto.
La influencia de los informadores en los acontecimientos que cubren es un asunto vivo desde que los primeros corresponsales de guerra enviaron sus reportajes. Esta influencia puede ser voluntaria y deliberada, motivada por algún interés del periodista o su medio, o por causas ajenas a ambos. En el primer supuesto, los autores del Peace Journalism citan a Phillip Knightley en su historia clásica, The First Casualty, que relata cómo el trabajo de W. H. Russell contribuyó a destronar al gobierno británico en las colonias y ayudó a impedir que Gran Bretaña interviniera en la Guerra Civil de Estados Unidos.
En el segundo, la modificación del hecho que se cubre puede deberse a causas ajenas al periodista. Muchas veces son los actores o sujetos de un acontecimiento los que se comportan de manera distinta ante las cámaras, porque quieren llamar su atención.
Para evitar el bache de la poca objetividad, proponen que el enfoque que busquen los periodistas en sus notas sea el de la paz, para ello tratan de sensibilizar a los reporteros sobre los usos de una retórica agresiva e infamada y presentan métodos que modelen ese enfoque para dar una información balanceada que propicie un clima de entendimiento entre las sociedades en conflicto.
Así los puntos principales del Peace Journalism se resumen en tres: 1) saber que la objetividad pura en la cobertura de un conflicto es imposible y, por lo tanto, optar conscientemente por un enfoque informativo que siga ciertas pautas concretas. 2) utilizar la herramienta del análisis del conflicto y 3) contribuir a la solución pacífica, lo cual es un deber moral del periodista, fruto de su responsabilidad social.
 
EL ANÁLISIS DE CONFLICTO
Éste es un punto medular en el Peace Journalism. Para lograrlo, sus promotores incluyen en el ámbito de la información herramientas propias de otras áreas, como la psicología, la sociología y las relaciones internacionales. Galtung proporciona el modelo para analizar los conflictos que considera tres vértices: actitudes, conducta y contradicciones. (Ver gráfica 1)
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Actitudes se refiere a cómo sienten y piensan las partes de un conflicto, cómo perciben al «otro» (con respeto, amor, desprecio, odio, etcétera), y cómo ven sus propias metas y al conflicto en sí mismo.
Conducta alude a cómo actúan las partes durante el conflicto: si buscan intereses comunes y acciones creativas y constructivas o si tratan de perjudicar y causar dolor al «otro». Se enfoca en la acción. La conducta de la gente suele ser agresiva en los conflictos (en especial cuando hay un alto grado de violencia cultural y estructural), e intenta alcanzar los objetivos deseados por medio del uso de la fuerza. También contribuyen a esta acción las interpretaciones predominantes y más «realistas» del concepto de poder y la capacidad de obligar al otro a actuar de determinada manera.
Las contradicciones tienen que ver con el tema real del conflicto y con lo que éste significa. En ocasiones las partes difieren en su percepción de cuál es la raíz. Tales cuestiones son complicadas pues las partes y los actores de ambos lados, incluidos los medios de comunicación, prefieren centrarse en las actitudes y la conducta, tanto la propia (que en general se describe como positiva), como la del otro (que suele ubicarse como negativa). Las contradicciones sobre las que se basan los conflictos pueden ser numerosas.
Hacer un correcto análisis del conflicto es complicado y requiere tiempo y profundidad, pero es importante y hay que capacitar a los periodistas para que puedan realizarlo. A partir de él, el periodista tendrá mayores herramientas para decidir qué es importante incluir en una nota, considerando que las partes interesadas sólo darán la información que les convenga.
Jake Lynch y Annabel McGoldrick, figuras clave del Peace Journalism, consideran que los puntos que un periodista debe tomar en cuenta para realizar un buen análisis de conflicto son:
 

  • La violencia no se explica por sí misma. El conflicto presenta una estructura, una cultura y un proceso. Esto forma su contexto. Si la información no está bien contextualizada, es incompleta y, de hecho, incorrecta.
  • En un conflicto hay más de dos partes. Esto quiere decir que, además de los actores que se enfrentan directamente, puede haber otros que tienen intereses ocultos en el conflicto y lo auspician. También significa que las partes presentadas como un bloque pueden estar fragmentadas en el interior.
  • Cada fracción tiene un interés. Los contendientes buscan ganar y cumplir sus objetivos, que pueden estar manifiestos u ocultos.
  • Es posible encontrar una respuesta pacífica. Siempre hay más de un camino para responder a la violencia.

 
También proponen la teoría de «las 3R», que brinda tres pasos para solucionar un conflicto y que el periodista debe conocer e informar: la reconstrucción de las estructuras, la reconciliación entre las partes y la resolución jurídico-política de un conflicto.
 
POR UN PERIODISMO COMPROMETIDO
Los autores del Peace Journalism aseguran que los periodistas no pueden sólo observar, deben aprovechar su poder de influencia sobre el modo en el que los conflictos empiezan y acaban. Por eso es importante que los informadores inviertan más tiempo en entender el proceso de pacificación de un conflicto y el rol que tienen los medios en él, ellos tienen la responsabilidad ética de no causar más daño y en esto entroncan con las propuestas del pacifismo político.
La crisis mediática actual es un reto para los profesionales que informan sobre los conflictos internacionales e interculturales. Hoy por hoy se requiere un profundo análisis del conflicto, como propone el Peace Journalism: llegar a las causas, al entramado cultural sobre el que se construye el paradigma de las sociedades en pugna. Sólo un periodismo comprometido será capaz de contribuir a cambiar la historia, recordando los errores del pasado, anticipando los problemas del futuro y desenmascarando los intereses egoístas que hacen fracasar la paz.
 
 
BIBLIOGRAFÍA

  1. Galtung y M. H. Ruge. «The Structure of Foreign News», en Journal of Peace Research, vol. 2, núm. 1, 1965, pp. 64-91.
  2. Galtung. The Peace Journalism Option, Taplow, 1997.
  3. Galtung. «High Road, Low Road Charting the Course for Peace Journalism», en Track Two: Media and Conflict, 1998.
  4. Galtung. Tras la violencia 3R: reconstrucción, reconciliación, resolución: afrontando los efectos visibles e invisibles de la guerra y la violencia, Bilbao, Bakeaz, 1998.
  5. Galtung. «Peace Journalism as an Ethical Challenge», en Global Media Journal: Mediterranean Edition, vol. 1, núm. 2, 2006, pp. 1-5.
  6. Lynch. Reporting The World, Taplow, Reino Unido, Conflict & Peace Forums, 2002.
  7. Lynch y A. McGoldrick. Peace Journalism, Gloucestershire, Gran Bretaña, Hawthorn Press, 2005
  8. T. Nicolás. «Los ojos del periodista son las lentes del público. La importancia del enfoque del corresponsal en conflictos internacionales», Un renacentista del siglo XXI. J. Rodríguez Virgili, EUNSA, vol., pp. 534, 2010
  9. T. Nicolás. «Framing The News: From Political Conflict To Peace. How The Framing Theory And Political Context Model Can Enhance The Peace Journalism Model Issn: 2237-1265», Journal of Latin American Communication Research, vol.1, pp. 23-27, 2011
  10. T. Nicolás. El enfoque del conflicto isarelí-palestino. Análisis de los factores que influyen a los corresponsales, Ed. La Fragua, 2014

 
 
1          Ésa es la mayor diferencia y la más significativa respecto de la realpolitik que apuesta por no someter a la guerra a cuestiones morales.
2          Fundó en 1959 el Peace Research Institute, un lustro después el Journal of Peace Research (1964) y en 2000 el Nordic Institute for Peace Research.
 

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