Finanzas colaborativas

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IS341_AltaDir_06_principalMuchas industrias han cambiado y siguen transformándose gracias a las plataformas tecnológicas y entre ellas no escapa la banca. Las finanzas colaborativas evolucionan para ofrecer mejores condiciones al ciudadano común, ése, que como usuario de internet, está dando paso a tantos cambios y al que la revista Time nombró en 2006 «Personaje del año».
 
Como finanzas colaborativas se conoce a una categoría específica y reciente de transacciones financieras de persona a persona, que sin la intermediación de instituciones financieras tradicionales, se ha desarrollado gracias a la tecnología y a las plataformas sociales digitales.
Son movimientos en los que muchas personas ayudan a otras a conseguir sus metas con préstamos de persona a persona. Entre los diferentes tipos abordaremos en particular el crowd funding lending, por el que un grupo de personas empoderadas hace posible que otras pidan un crédito y obtengan un préstamo con intereses a tasas justas.
Los préstamos de persona a persona nacen desde los años 70 con el desempleo, la guerra de Vietnam y la crisis energética que en 1973 afectó a muchos países. Tras esa difícil década, en los años 80 surge el primer banco social y el banco de la aldea, y en 1999 se inicia la primera red de préstamos de persona a persona, a través del intercambio de activos.
Hace aproximadamente nueve años surgió la primera empresa de crowd funding lending, llamada LendingClub. Un grupo de personas que sin intermediarios financieros, hacen que, tanto los inversionistas como quienes solicitan un crédito, crezcan en mejores condiciones, porque operan a un costo mucho menor que la banca tradicional. Esos préstamos han evolucionado y hoy están en boga y en fase de crecimiento, sobre todo en nuestro país.
LendingClub surgió en Inglaterra entre estudiantes de un MBA sumamente indignados por el enorme diferencial en el crédito al consumo que ofrecían los bancos. Como sucede con frecuencia, la empresa emigró a los Estados Unidos donde consiguió un éxito rotundo. Ahora cotiza en bolsa y vale 800 millones de dólares. En 2012, Google, junto con Warren Buffet se convirtieron en socios de esta empresa, la segunda más grande en el mundo y la primera de crowd funding internacional (que surgió hace seis años), en la que pueden gestionarse préstamos entre personas de distintos países.
 
NUEVA DEMOCRACIA DIGITAL
¿Qué sucedió? Se combinaron una serie de factores que lograron empoderar a personas comunes y corrientes y generar un proceso de desintermediación que permite que los individuos interactúen directamente con su contraparte, gracias al uso de la tecnología, como ocurre con Uber, Kayak y Skype.
Ya desde 2006, la prestigiada revista Time nombró como personaje del año, no al Papa, a Barack Obama o a un personaje destacado, sino a «You». Con ese «tú» se refería a millones de ciudadanos anónimos, usuarios de internet, a quienes reconocía su influencia en la era global de la información: un colectivo que está cambiando el mundo. Todos fuimos los personajes del año porque estamos democratizando las actividades y empezando a obtener un poder importante.
Todo esto resulta en notable eficiencia en la industria: mejores precios, mejor servicio y mejor calidad para los usuarios finales, consumidores comunes y corrientes. No necesitamos ser Warren Buffet o Carlos Slim para conseguir mejores condiciones en nuestra experiencia al usar un producto.
 
UNA DISTORSIÓN DEL MERCADO
Hablando de créditos al consumo, en nuestro país, México, con datos de la CONDUSEF (Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros) un préstamo de 10 mil pesos, genera un interés anual de 63% promedio y un KAT de 112%, es decir, quien pide un préstamo de mil pesos, al cabo de un año va a pagar 630 pesos en promedio, de puro interés.
Por si fuera poco, si esa persona, como inversionista, mete dinero en la misma institución le va a dar un promedio de 2.2%. Luego, existe una enorme diferencial de tasas de interés de 60 puntos porcentuales, algo que no es normal, sino claramente una distorsión del mercado.
Probablemente esa distorsión responde a tres variables que hemos detectado. La primera es el modelo de negocio: necesitan captar primero muchos recursos para tener clientela en numerosas sucursales a lo largo y ancho del país. Segunda, la crisis de 2008 en Estados Unidos, permeó a muchos países y se convirtió en una crisis de liquidez en todo el mundo incluyendo a México. Por último, porque las instituciones financieras tienen una robusta estructura corporativa, algunas de ellas, 40 o 45 mil empleados.
Proponemos darle la vuelta a este modelo a través de la desintermediación apoyados en la plataforma tecnológica: que sean las personas las que interactúan. Que ustedes presten o puedan pedir un préstamo con tasas justas y se disminuya el diferencial de las tasas de interés, y que haya un riesgo acotado.
Este tipo de emprendimientos, como los llama el INADEM (Instituo Nacional del Emprendedor), son un emprendimiento de alto impacto, no solamente porque el modelo del negocio tiene datos muy duros y un impacto medible de modo tangible, sino porque puede cambiar la vida de millones personas.
Datos oficiales –la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera realizada por la Comisión Bancaria y el INEGI hace algunos años–, dicen que en México hay más de 11 millones de personas que tienen un crédito caro al 63% en promedio; 15 millones de personas que ahorran al 3% y otros 31 millones que ahorran de manera informal (debajo del colchón o en tandas), donde se genera 0% de interés.
El rendimiento real es negativo, estamos perdiendo dinero. Esto trae al menos dos efectos negativos: falta de crédito interno, una de las razones por las que el país no ha crecido como debería, desde hace 25 años, y limitación del patrimonio de las familias mexicanas.
 
CAPACITADOS PARA CREAR CAMBIOS POSITIVOS
La propuesta de las finanzas colaborativas de valor es disminuir el diferencial de las tasas de interés para beneficio de las personas. Bajo esta premisa nació Doopla, con un equipo de emprendedores mexicanos, que a través de nuestro portal www.doopla.com.mx, conectamos a las personas, solicitantes de crédito e inversionistas, para que obtengan beneficios económicos. Más de 60% de los inversionistas han invertido más de una vez. Es robusto, escalable y muy seguro, además de fácil de usar.
¿Cómo entregamos valor? A través de la plataforma tecnológica. Conectamos en nuestro sitio, por ejemplo, a un inversionista que tiene 15 mil pesos, que puede invertir de modo diversificado en varias personas, para que su riesgo sea menor. Quien pide un crédito obtiene una tasa de interés de apenas un tercio de lo que pagaría en las instituciones tradicionales y el inversionista obtiene un alto rendimiento, alrededor de 14% de interés anual.
¿Cómo hace dinero Doopla? Las plataformas de crowdfunding hacen dinero con pequeñas comisiones. Al acreditado le cobramos 5% por crédito autorizado, no cobramos antes por investigación ni por otros rubros. Al inversionista le cobramos 2% de comisión por pago recibido. Hay una alineación de intereses. Somos la primera plataforma en Latinoamérica en lanzar una app, pues nos atrevimos a experimentar en un lenguaje más informal, sin olvidar que estamos tratando de dinero.
Aunque en México estamos en una etapa muy temprana, en el mundo ha tenido un rotundo éxito. En EUA, LendingClub ha originado más de 11 mil millones de dólares en créditos y Prosper 4 mil millones de dólares. En Inglaterra, donde surgió este movimiento, Zopa originó más de mil 500 millones y RateSetter casi mil 200 millones.
Con respecto a Latinoamérica, en Chile crearon la empresa hace 4 años y han originado 52 millones de dólares, aunque se han topado con un punto de vista obtuso de la autoridad y la regulación, lo que no ha pasado en otros países europeos ni en EUA.
Las ventajas competitivas de estas plataformas es que originan créditos con intereses muy bajos y con criterios prudenciales bancarios. Generamos un modelo propio de scoring. El lanzamiento de la app. La cobranza es tradicional y vía nómina, para no violar el artículo 100 de la Ley Federal del Trabajo. La plataforma es 100% online, tanto para el inversionista como el solicitante. El equipo directivo cuenta con amplia experiencia en el mercado de crédito de México.
El testimonio de un inversionista es el siguiente: «Es un escenario donde los inversionistas podemos obtener buenos retornos, con un riesgo limitado y adicionalmente estamos permitiéndole a otras personas financiar sus sueños». El argumento no sólo es el rendimiento, sino poder ayudar a otras personas. Otro testimonio, esta vez de una acreditada, dice: «La experiencia ha sido satisfactoria al 100%, me ayudó a disminir la tasa de interés que estaba pagando al banco. Es una empresa que realmente quiere ayudar a sus acreditados».
Cuando un inversionista se mete al sistema, se registra y pone su información. Puede ver toda la información de quienes solicitan un préstamo (menos su nombre y dirección, por cuestiones de privacidad), el motivo del crédito, cuestiones de ingresos y egresos, etcétera. Además, se habilita un chat donde pueden interactuar directamente y hacer preguntas adicionales. Esto genera engagement, transparencia y constancia. El año pasado la empresa ganó un concurso de emprendimiento del periódico Reforma.
Principales resultados: a nueve meses del lanzamiento de la plataforma, hemos originado 4 millones 200 mil pesos en créditos aprobados, más de 70 mil visitas al sitio y más de 7 mil usuarios registrados. La cartera vencida es sólo de 1% y con 20% ya amortizado de la gente que ha pagado. Las tasas van desde 12% hasta 26% y los plazos de 3 a 24 meses.
¿Por qué creer en las finanzas colaborativas? Porque tienen un modelo de negocio innovador, transparente para los acreditados, de bajo riesgo crediticio para inversionistas y porque juntos podemos crear un mercado de crédito e inversión más justo en beneficio de las personas.

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