Sharing Economy. Creando redes de colaboración

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IS341_AltaDir_05_principalEn el fondo todos los negocios buscan lo mismo: ofrecer «algo» que «alguien» está buscando. Gracias a la revolución digital, conectar con ese «alguien» es más sencillo para toda empresa o emprendedor; tanto, que está transformando las relaciones productivas y la economía mundial.
 
¿Qué es la economía colaborativa o Sharing Economy? Imaginemos un mundo donde todas las personas reutilizan sus activos y además los comparten. Pensar que en la vida diaria la gente actuará de esta forma es, en principio, utópico; sin embargo existe un escenario en el que se puede materializar dicha forma de proceder: las plataformas online, muy útiles para desarrollar redes eficaces en las que se utilizan mejor todos los activos para ofrecer precios más bajos, generar ingresos mayores y producir una derrama económica.
 
UNA PLATAFORMA EFICIENTE
Como primera impresión podría decirse que Uber es una empresa de transporte, sin embargo no es más que una plataforma. Surge ante uno de los problemas más apabullantes de las ciudades: nadie puede moverse, hay demasiado tráfico. Su operación es simple, pues sólo involucra la tecnología: un botón y estás listo para emprender un viaje. Su plataforma es transparente, confiable, responsiva y segura. Al solicitar un automóvil, puedes saber la ubicación de tu chofer y tener un cobro transparente. En este sentido brinda certeza, seguridad y eficiencia.
En el inicio, el modelo de negocio fue muy sencillo, sin embargo con el paso del tiempo descubrimos que, a mayor escala, es posible desarrollar más eficiencias y logros. Por ejemplo, en vez de pedir tres coches para tres personas, se puede utilizar un coche para tres personas que van al mismo lugar. ¿A qué nos lleva esta situación? A reducir el número de vehículos que circulan en la ciudad y a desarrollar un escenario más eficiente, en el que gana tanto la empresa como sus clientes, pues el primero puede hacer más viajes por hora, al dejar a algún pasajero y recoger a otro en el camino; y el segundo paga menos al dividir los costos del transporte.
 
GENERAMOS UN «VIAJE PERPETUO»
En la ciudad de México hay alrededor de 5.1 millones de coches que emiten 8.1 millones de toneladas de dióxido de carbono; al año se pierden al menos 730 horas en el tráfico por persona… Lo peor de este escenario es que sólo usamos los autos 2% de nuestro tiempo. ¿En qué momento nos pareció adecuado «invertir» nuestro capital en un negocio tan poco redituable?
Los paradigmas productivos de la Revolución Industrial ya no funcionan, nos hemos excedido. Actualmente las ciudades son insostenibles: contaminadas, superpobladas, con exceso de tráfico, etcétera. Tales inconvenientes acarrean otros problemas como: inseguridad, violencia, estrés, menor productividad, millones de horas y dinero desperdiciado… En conclusión: apremia cambiar el paradigma.
Debemos replantearnos las ciudades, diseñarlas para personas, no para coches. Una buena forma de conseguirlo es a través de la tecnología, crear plataformas que beneficien a cada miembro de las urbes. Por ejemplo, hemos desarrollado Uber Pool, que funciona de la siguiente manera: cuando varios usuarios piden un auto y se encuentran en una zona cercana, pueden compartir el servicio. Esta modalidad permite a los clientes ahorrar cerca de 30% en relación con un viaje individual, mientras que los choferes ganan ese mismo porcentaje adicional en cada traslado. De esta forma generamos un «viaje perpetuo», pues siempre hay gente en movimiento y el chofer genera dinero todo el tiempo.
Compartir significa: menos coches y todos con un uso mucho más eficiente. De aquí a 2025, nuestro reto en la ciudad de México es sustituir medio millón de automóviles. Necesitamos empujar los alcances de la tecnología para que todos los coches se llenen, hasta conseguir que en un solo auto se muevan 30 personas todos los días, así, en lugar de transitar cinco millones de coches, sólo lo harían cerca de 700 mil. Esto representa reducir el parque vehicular de la ciudad de México en los 60.
El mensaje que me gustaría comunicar a las empresas y los emprendedores es que conviene meditar sobre cómo sacar beneficio de la tecnología y aportar una capa digital a la ciudad para empujarla y reimaginarla. En Uber creemos que tener un coche no significa tener más, es una estructura de $500 mil pesos que se utiliza sólo 2% del tiempo. En estricto sentido, más que una inversión es un gasto.
El desafío del mundo y de México específicamente es tomar este tipo de innovaciones y trazar el camino para favorecer a nuestro país. La economía colaborativa empuja la economía y, al mismo tiempo, innova y transforma nuestros propios modelos de negocio. Hagamos uso de la tecnología, imaginemos un país distinto.

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