La conectividad es el petróleo del coche del futuro

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La industria automotriz tiene grandes aportes a la innovación en el mundo. Avanza paso a paso, pero no faltan de repente saltos que la obligan a replantearse o incluso a cambiar el rumbo de la evolución. Marc Sachon, profesor de Dirección de Producción, Tecnología y Operaciones de IESE Business School, comenta en esta entrevista las principales tendencias que se vislumbran en el futuro próximo.
 
¿Por qué es importante la industria automotriz a nivel mundial? ¿Qué lecciones le ha dado al mundo?
Hay varios elementos. Uno clave es el fuerte efecto multiplicador de la industria automotriz. Se estima que por cada empleado de una empresa como Ford o Volkswagen, hay entre dos y cuatro empleados más en la cadena de suministro. Eso depende del país y hay diferencias, pero es un hecho que genera empleo.
El segundo tema es la innovación. El sector automotriz es el que genera más innovación a nivel global. Esto sorprende porque la mayoría de la gente piensa que Silicon Valley es el lugar donde se crea más innovación. Si hablamos sólo de software, es cierto, pero hay que mirar también procesos, materiales, etcétera.
Si analizamos el dinero que gastan las empresas, el sector automotriz está entre los que más dinero gasta a nivel global. Las más grandes siempre son las farmacéuticas, el sector salud y el automotriz. Para dar un ejemplo, el Grupo Volkswagen destina un porcentaje importante de sus ventas a la innovación.
Además se le considera entre las industrias estratégicas. Por ejemplo, en China, se hacen planes de cinco años y han identificado cuatro industrias o sectores estratégicos a los que se da mucho más peso que a los demás: el financiero, la construcción, la energía, y el sector automotriz.
 
¿Cómo ha cambiado la industria automotriz en los últimos 15 años?
El gran cambio ha sido impulsado sobre todo por el fuerte crecimiento de China. El aspecto positivo es que algunos fabricantes de coches han ganado mucho dinero en los últimos 10 o 15 años, y ese crecimiento ha puesto en primera línea los materiales, petróleo o gas, acero etcétera. Haciendo algunos cálculos, si el crecimiento de la clase media en China sigue a este ritmo, dentro de pocos años no habrá suficiente petróleo ni otros materiales para satisfacer la demanda de coches en ese país.
De ahí viene que en los últimos ocho o nueve años la gente piense en cambiar al coche eléctrico. El gobierno chino está apostando por dar un salto a los fabricantes establecidos (como General Motors, Toyota o Volkswagen), con la tecnología de coches eléctricos. Se invierte mucho dinero en mantener este ritmo y cambiar el modelo del sector automotriz; éste es el gran tema actual sobre el que hay mucha discusión. El fabricante más grande de coches eléctricos, que no es Tesla, está en China.
Hace poco estuve con uno de los proveedores más grandes del mundo en el sector automotriz, ahí me comentaron que hay que tomar en cuenta que ahora mismo todos los fabricantes de coches están en procesos para bajar el consumo y el peso de los autos, y por tanto el porcentaje de acero del coche. El coche es uno de los consumidores de petróleo más grandes a nivel mundial, y si se construyen coches de bajo consumo, tendrán un impacto muy fuerte en el petróleo.
 
¿Qué cosas relevantes suceden en Europa en la industria automotriz? ¿Cómo afectan al panorama político europeo?
El gran tema del sector automotriz es sin duda el escándalo del Grupo Volkswagen y sus motores diésel. Ahora apuestan por reducir drásticamente la cantidad de coches con este tipo de motor. Se prevé que en 2020 se lanzarán más de 30 modelos nuevos del Grupo Volkswagen y sus marcas, con motores híbridos eléctricos no de combustión.
El escándalo de Volkswagen ha tenido un efecto tremendo, muchos políticos están aumentando la presión para sacar leyes dentro de tres años, dependiendo del país, que impidan entrar en las ciudades grandes a coches con motor de combustión. Por ejemplo, en 2025, Noruega va a prohibir el coche con combustión interna. Están cambiando el aspecto legal y las regulaciones, y los fabricantes se preparan para ello.
La tecnología es muy importante y en el sector automotor hay una regla muy simple: si el coche es más grande, ganas más dinero. Con coches pequeños no se gana dinero. El problema con los coches grandes es que no les sirve el motor eléctrico. Incluso si tomas un Tesla S, que es grande y lo conduces en Europa a las velocidades usuales allí, sólo durará 200 km, lo que no es suficiente.
El Grupo Daimler, que tiene la marca Mercedes, anunció hace unas semanas un plan para invertir 2 mil millones de euros más en desarrollo de motores. Lo que veremos en Europa es que un gran porcentaje de los coches pequeños que entran a ciudades como Barcelona, Madrid, Londres… serán híbridos o eléctricos. Los coches más grandes siempre serán de motores de combustión, porque hasta ahora no hay alternativa.
La demanda en Europa se inclina por los autos pequeños, pero el problema es, como mencioné, que con esos coches los fabricantes ganan muy poco dinero. Además, mirando al futuro, en las ciudades se están lanzando proyectos de sharing economy y drive sharing, que tendrán también un impacto notable en la venta de coches. Por eso fabricantes como Mercedes, BMW o Volkswagen poseen empresas en las que al hacerte socio, tienes un alquiler automático de coche, y en lugar de pagar 70 euros de taxis, sólo pagas 20. Todos los fabricantes grandes en Europa trabajan en proyectos de este tipo para cambiar los modelos de negocio y ganar dinero.
 
¿Cuál es la situación de este sector en España?
En España las cosas van bastante bien, porque las ventas van aumentando a la par que la producción. Por ejemplo, este año en México el nivel de producción es de 3 millones 400 mil coches, en España estamos exactamente en el mismo nivel. En ventas estamos parecidos, casi llegando a 1 millón. La diferencia tal vez es que de España se exportan coches a nivel global, no sólo a Europa (en particular algunos modelos de Nissan, que se fabrican en Barcelona). Hay información más viable en la ANFAC (Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones).
 
¿Qué cambios esperas que se concreten en esta industria en los siguientes 15 años?
Hay tres dimensiones a tener en cuenta. En los continentes, en las ciudades y, la tercera, en relación con la tecnología. Hay que diferenciar entre los continentes. El perfil o modelo de movilidad en un país como México, incluso dentro de 10 años, es muy diferente al de otros. En lugares donde las distancias son muy largas, la densidad de coches es muy elevada, o hay muchas personas cuyo patrimonio no les permite comprar un coche nuevo cada dos o tres años, los gobiernos no pueden prohibir los coches de combustión interna.
La segunda dimensión se dará en las grandes ciudades. Veremos circulando en ellas esos modelos car sharing, coches pequeños y eléctricos o con motor híbrido. Es bastante probable que en 2025 no solamente en Noruega, sino en otras urbes, se prohíba la entrada de coches tradicionales al centro de la ciudad, sea de forma permanente o temporal. Con relación a ciudades grandes como París, Shangai, Nueva York, no tengo duda. Todos los fabricantes de coches cuentan con ello y buscan cómo posicionarse.
Hay otro tema en puerta que es el gran desconocido: nuevos modelos de negocio, que todavía no sabemos cómo van a funcionar. La entrada de Apple en el sector automotriz tiene un impacto tremendo. Hay indicios de que aprobaron fabricar un coche, pero no se sabe más porque no publican información. Sabemos que en los últimos tres años Apple invirtió 4 mil millones de dólares en el proyecto Titan. Va a ser un terremoto en el sector. Yo apostaría a que van a entrar al sector.
Fuera de las ciudades con alta densidad de habitantes, mantendremos los coches grandes con motores diésel, sobre todo en Europa, porque incluso en 10 años no creo que haya una batería que nos permita ir de Barcelona a Alemania sin parar. y la gente está acostumbrada a hacerlo. Son dos tecnologías que seguirán en paralelo y cada una tendrá su mercado.
Se habla mucho de Silicon Valley, pero no olvidemos que en China se trabaja mucho en el tema de la movilidad. En el último año se lanzaron tres empresas enfocadas al modelo eléctrico y nuevos modelos de movilidad, además de otra empresa que es como el Uber de China. Los chinos tienen la misma ventaja que los americanos: un mercado enorme que está creciendo a la par que la clase media. De esta forma podrían crear un modelo de negocio con apoyo del gobierno y una vez que funcione, lanzarlo al exterior y arrasar con los demás.
Otra gran tendencia en los próximos 10 años será sin duda el coche autónomo. En Europa en los años 50 ya teníamos algunos en las autopistas, pero se vieron muchas dificultades, sobre todo en las ciudades. Con el automóvil de Tesla se ha visto que a cualquier fabricante de coches premium le toma al menos dos años concebir y ejecutar un coche autónomo.
 
¿Qué papel juega la conectividad, alcanzará al mercado masivo?
Es crucial en el futuro. En BMW todos los modelos de automóviles, desde la Serie 5 para arriba, ya llevan cinco años con un chip para la conectividad. Puedes conectar hasta ocho gadgets con Wi-Fi. La conectividad es muy importante porque todos los nuevos modelos de negocio se apoyan en la colección de datos y optimización.
Por ejemplo, los fabricantes en Alemania tienen en el mercado coches híbridos que programan la trayectoria tomando en cuenta los datos de tráfico, y el coche calcula la trayectoria y la velocidad óptima para bajar el consumo de gasolina y aumentar la autonomía de la batería.
La conectividad también alcanzará a los coches pequeños, porque los fabricantes toman en cuenta que es una fuente tremenda de información útil para sacar servicios que se pueden monetizar. El concepto de Smart city busca información de los coches y con base en esa información se gestionan los semáforos, tipo de tráfico, coches, temperatura, la calidad del aire, etcétera, de este modo se puede ahorrar mucho dinero.
El concepto de Smart city implica que en cada manzana se pongan sensores, pero eso no es necesario porque se pueden poner dentro del coche. Además, cada ocho años la gente renueva sus autos y así se renuevan los sensores. La conectividad es como el petróleo del coche futuro.

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