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Enrique Tomás es un empresario catalán con una meta clara: ser feliz. Hace 30 años comenzó a vender jamón ibérico en un puesto en el Mercado de la Salut de Badalona, en la provincia de Barcelona. Hoy sus boutiques de jamón, llamadas como él, sumaron 86 sucursales en España y su objetivo es alcanzar las 500 tiendas en los próximos siete años: 100 en Barcelona, 100 en Madrid, 100 en el resto de España y 200 alrededor del mundo. A finales de 2016 abrió en la Ciudad de México su primera tienda en América.

Ubicada en el Food Central de Miyana Polanco, Enrique Tomás vino a inaugurarla personalmente y platicamos con él para istmo, nos dijo que planea abrir en breve la segunda tienda en Santa Fe y después se expandirá a Monterrey, Guadalajara, Playa del Carmen y Los Cabos.

La calidad de los jamones de Enrique Tomás es sin igual, se deshacen en la boca y la grasa que contienen es sana pues los cerdos fueron alimentados con bellotas y cuidados en las mejores dehesas de España.

Enrique llega a México sabiendo que ya existen marcas de jamón ibérico en el mercado, pero lo que él ofrece es formar e informar al consumidor para que conozca a profundidad su producto. El jamón está rodeado de mitos y una que otra mentira, de esto ahonda en su libro Grandes mentiras sobre el jamón,  por ejemplo, se cree que es muy caro y que es exclusivo para gente de altos recursos, así que una de sus pretensiones en México es que los consumidores sepan que el precio se debe a lo que cuesta producirlo y por el cuidado que se tiene de los cerdos y que además el más caro no necesariamente es el mejor, pues todo depende del paladar del consumidor. Así que con esa filosofía capacita a los empleados de sus boutiques, para que puedan guiar a los clientes hasta encontrar su jamón ideal, aprender cómo se corta, si así lo desean, y saber que hay un jamón para cada ocasión.

Éxito en un negocio según Enrique Tomás
33% Localización
33% Know how
33% Equipo de trabajo
1% Suerte