La disrupción trae consigo mejoras en costos de operación y calidad de vida, pero también acarrea temas como mayor velocidad en la elaboración de leyes y un consenso empresarial sesudo.

Vivimos un constante cambio en tecnología, y la liga a los negocios transforma el panorama para todos. Estos cambios, por demás violentos pueden entenderse como disrupciones. Las disrupciones se definen por:

  • Tecnologías o innovaciones que conducen a la desaparición de productos.
  • Servicios que utilizan estrategias para competir contra una tecnología dominante.
  • Su fin es lograr la consolidación en un mercado.

Adicional a los puntos anteriores las características de las disrupciones son muy claras, pues transforman la forma de vivir y trabajar, permitiendo la creación de nuevos modelos de negocio que a su vez fomentan la generación de nuevos competidores que alteran a los proveedores arraigados hasta ese momento.

Otro término asociado a la disrupción se hereda del mundo de la arquitectura, el deconstructivismo. Podemos observar que ciertos elementos de esta corriente se heredan a las disrupciones.

Para empezar, se da la fragmentación, donde la cadena de valor es afectada incluyendo a distintos jugadores que antes solo pertenecían a la misma organización, fraccionando los procesos y la operación. No lineal obedece a que en un modelo clásico la estrategia e inversiones provienen de la misma organización, y en este caso la estrategia es interna pero las inversiones pueden ser logradas por colectividades de terceros, por poner un ejemplo. Hay una distorsión de principios elementales, donde se logran reducciones de costos considerables al emplear terceros de forma virtual y confiable sin tener siquiera el conocimiento de los mismos, y como consecuencia se puede lograr un caos controlado, donde varias empresas independientes consolidan un servicio único.

Para determinar si una tecnología será disruptiva hay cinco factores que siempre son alterados en conjunto.

  1. Tienen un alto impacto económico en ahorros o eficiencias y rentabilidad. Pueden aumentar o reducir el PIB en los países creando nuevas industrias y servicios y desapareciendo puestos laborales e industrias violentamente.
  2. La tecnología se altera significativamente con respecto a lo empleado hasta ese momento. Lo empleado se vuelve obsoleto y casi inservible al instante, pero se socializa la tecnología masivamente.
  3. Provocan un gran impacto en el mercado y la sociedad en general. La calidad de vida es alterada para bien, y nuevos negocios cubren nuevas necesidades.
  4. Se afectan factores sociales a nivel macro y micro. Prácticamente todo el ecosistema en todos los estratos es afectado siendo el cambio para la mayoría muy positivo, pero para algunos implica cambiar de trabajo.
  5. Impactan la ley con aspectos nunca contemplados. La legislación debe de reescribirse o crearse de nuevo para afrontar el empleo de la disrupción.

Para este momento conviene preguntarse en qué parte de la estructura administrativa deberíamos centrar nuestra atención en ante el empleo de tecnologías disruptivas. Para ello se tienen que lograr ciertas bases que permitirán no solo adaptarse a las disrupciones sino, muy probablemente, ser agentes de éstas. A continuación, se detallan las tres principales:

  1. Contar con una práctica formal de innovación, la cual dependerá de que haya un balance entre la calidad y capacidad de la gente de la organización; en los procesos los cuales deben de ser vigentes y alineados a la misión, objetivos y estrategias de la organización y, por supuesto, la versatilidad con la que se pueda adecuar, crear o cambiar la tecnología.
  2. «Leer» al mercado, entendiendo cómo los prospectos del negocio optan por otra alternativa ajena a la nuestra, anticipar en el caso de los clientes existentes su situación y mejoras gracias a nuestros productos o servicios dentro de su interacción con sus clientes y proveedores, idealmente pensando en impactar positivamente a los clientes de nuestros propios clientes gracias a lo que se provee y captar por qué se cuenta con consumidores (clientes repetitivos) y en especial porqué dejarían de serlo.
  3. Contar y emplear la rama de la tecnología denominada «inteligencia de negocios» que estudia todo lo relevante del estado actual (el aquí y el ahora) y la «analítica de negocios» que anticipa el futuro tomando en cuenta toda la información histórica logrando vislumbrar un comportamiento o situación antes de que ocurra.

No todas las empresas consiguen los puntos anteriores, por lo que entonces es importante destacar que hay claros indicadores de una disrupción que irá en contra de nuestra organización, donde los puntos principales serán reflejados en cinco cambios de:

  • Competencia
  • Tecnología
  • Cultura
  • Economía
  • Vida o comportamiento con los clientes

ALGUNAS CONCLUSIONES
Una disrupción tendrá mejoras en costos de operación y calidad de vida pero tendrá nuevos riesgos y peligros; la velocidad de elaboración de leyes y consenso empresarial tendrá que aumentar; se gesta un buen panorama para empresas pequeñas pues ser ágil será mejor que ser grande; se crearán nuevos productos y servicios alrededor de las disrupciones pero solo se beneficiará quien lo ofrezca primero en su mercado, por lo que las estructuras administrativas también tendrán que cambiar de meramente jerárquicas a colaborativas y por último, todas las sociedades experimentarán mejoras en calidad de vida, los patrones de consumo serán alterados y con certeza, lo que entendemos como «trabajo» hoy será muy diferente.

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