Se le conoce como electromovilidad: en unos años los vehículos eléctricos o híbridos dominarán el panorama en las urbes. Asociar rápidamente esta tecnología al transporte público es clave para un mayor beneficio de la población.

La movilidad eléctrica está siendo adoptada por varios países a paso modesto y más velozmente por China y el norte de Europa. El transporte a nivel mundial consume más de la mitad de los hidrocarburos y se espera que 97% del consumo energético futuro seguirá siendo destinado al transporte.

Muchos países dependen de la producción del petróleo para mantener su movilidad, un mercado volátil por la fuerte incidencia política en las naciones con mayor producción. Por ello, algunos están virando a vehículos eléctricos y energía renovable, buscando independencia de los combustibles fósiles, que no solo presentan volatilidad en precios, sino también generan contaminación a gran escala.

En México, las tasas de crecimiento vehicular siguen al alza: por ejemplo, en Querétaro la tasa vehicular aumento 165.5% en 7 años. El sector transporte genera casi una cuarta parte de las emisiones de CO2 relacionadas con el consumo de energía y emite más de 80% de la contaminación atmosférica en ciudades mexicanas, lo que resulta en muertes prematuras asociadas con enfermedades respiratorias.

Uno puede pensar que los vehículos eléctricos puede ser una solución sustentable viable, sin embargo, el problema no sólo es la contaminación y consumo de energía de los vehículos, sino también que los vehículos particulares cada vez se apoderan más del poco espacio disponible en las vialidades urbanas. Por esto, a nivel global el enfoque está en el transporte público eléctrico: el renacimiento de los trolebuses, buses eléctricos, y la construcción de tranvías.

En términos de prioridades, la electrificación del transporte en México debe enfocarse en políticas públicas y esquemas de financiamiento que faciliten la adopción de transporte público eléctrico en ciudades. Es fácil entender esto, ya que en ciudades un autobús de pasajeros recorre en promedio de 150 a 250 km diarios, mientras que un automóvil particular recorre de 20 a 40 km al día. Debido a ello, la huella de carbón de un autobús es más alta que la de un vehículo. No obstante, la emisión por persona es más alta en un auto, pues un autobús puede mover hasta 2,000 veces más personas en un día. El transporte público es la manera más eficiente, a nivel ciudad, para mover personas.

 

MOVILIDAD ELÉCTRICA A NIVEL GLOBAL
La tabla 1 resume las metas más progresistas, a nivel nacional, que varios países se han puesto para incentivar la electromovilidad.

En China, la implementación de incentivos fiscales y programas para migrar a flotas eléctricas de buses, taxis, y automóviles generó un movimiento poderoso para migrar a la electromovilidad. La primera ciudad en lograr una flota de transporte público y taxis 100% eléctrica fue Shenzhen. México y el mundo pueden aprender mucho de China: ellos no solo invierten en vehículos eléctricos, sino también en la generación de energía renovable como tema medio ambiental, de seguridad nacional e independencia energética.

En Europa la electromovilidad también avanza: Francia se encuentra entre los países con las tasas de penetración de movilidad eléctrica más altas del mundo. Desde 2012, su flota de autos eléctricos ha aumentado más de 10 veces; había 118,770 en circulación en 2017. El crecimiento del mercado de automóviles eléctricos se ve alentado por estas compras, pero también por el amplio despliegue de estaciones de carga en Francia.

El Reino Unido formalizó la creación de una estrategia, con la apertura de la Oficina para Vehículos de Bajas Emisiones (OLEV por sus siglas en inglés), con un presupuesto de 900 millones de libras (1,247 millones de dólares) para el fomento y subsidio a la introducción de vehículos eléctricos, con un enfoque principal en flotas de transporte público.

La receta perfecta para desarrollar ciudades sostenibles, limpias, de bajo carbono y sin ruido, se encuentra en el matrimonio entre la movilidad sustentable y la energía renovable. El futuro de la energía es cada vez más descentralizado y digital, lo que se le conoce como energía distribuida, donde los consumidores también se convierten en productores de energía. La reforma energética mexicana ya lo permite y fomenta, aún con sus retos actuales derivados de los cambios políticos en el país. Esta energía puede usarse también para abastecer a los vehículos eléctricos, para así llegar a tener una ciclo virtuoso y sustentable: ambiental, económico, y social.

El futuro de la movilidad también se enfoca en modos compartidos (transporte público, bicicletas, patines y car-pooling), ya que el espacio público es cada día más carente. Cuando uno piensa en la electromovilidad, no sólo debe pensar en Tesla o BMW, sino también en todo el ciclo de la energía, el transporte público, y el impacto urbano que esto genera.

 

el transporte
a nivel mundial
consume más de
la mitad de los
hidrocarburos y

se espera que
97% del consumo
energético futuro
seguirá siendo
destinado al
transporte.

 

LA REVOLUCIÓN ELÉCTRICA Y SILENCIOSA
El Foro Mundial de Economía realizó un análisis en 2018 donde le proponen a ciudades grandes como Ciudad de México, París o Madrid incursionar en el tema de la electromovilidad con mayor velocidad, para poder así suscitar un movimiento masivo hacia la movilidad sustentable a nivel global. Esta tarea no es fácil, ya que los ecosistemas de energía renovable y de movilidad no están coordinados, ni a nivel técnico, ni en política pública.

En México no existen incentivos fiscales que motiven esta transición. Sin embargo, el mercado la está realizando por eficiencias globales y la inercia que viene de países como China, Inglaterra y Alemania. Para lograr la transformación se necesitan grandes inversiones del sector privado, una política pública clara, progresista, que facilite la introducción de vehículos eléctricos en México, al igual que reconfigurar la cultura de movilidad.

Es necesario que como ciudadanos pidamos un cambio hacia tecnologías hibridas y eléctricas en el transporte público y proponer a las armadoras de autos que produzcan vehículos híbridos y eléctricos más económicos. Hay una gran oportunidad para transformar hacia la electromovilidad las redes de autobuses públicos en muchas ciudades mexicanas, evitando así la contaminación a nivel calle y el ruido, que producen sensaciones de estrés y fatiga.

OPORTUNIDAD EMPRESARIAL
Un nuevo sector empresarial siempre trae consigo grandes retos, pero también posibilidades emocionantes. En el sector de la electromovilidad hay negocios en toda la cadena de valor, desde la generación de energía, la distribución, almacenamiento y abastecimiento a través de una red de «electrolineras» (o estaciones de recarga), la operación de los vehículos y la disposición o reciclaje de las baterías al final de su uso, entre otros.

Se pueden identificar áreas de negocio en el sector energía, movilidad, infraestructura, tecnología de la información y también para asesores en política pública, regulación, estandarización, arquitectos y planeadores urbanos.

El mercado de baterías y tecnología vehicular para la electromovilidad está evolucionando rápidamente, tanto así que ya hay muchas compañías de baterías de litio en la bolsa de valores. También, compañías mineras asociadas a la extracción de vanadio y níquel están tomando relevancia en los mercados. Aunque China, Estados Unidos y países europeos han incursionado en el terreno de baterías, todavía hay innovación por ver en este mercado y áreas de oportunidad no descubiertas.

NECESIDAD DE NORMAR Y ESTANDARIZAR EL SECTOR
Aunque ya hay una variedad inmensa de vehículos y autobuses eléctricos a nivel global, aún falta desarrollar estándares técnicos y la normatividad necesaria para llegar a una homologación de los dispositivos necesarios para impulsar estos nuevos vehículos. Por ejemplo, las diversas compañías de autos eléctricos traen consigo cargadores distintos, por lo que no facilitan la creación de una red homóloga de recarga. Esto se tiene que lograr para volver más eficiente este sistema.

La estandarización se convierte en un tema importante. Actualmente no hay normas a nivel global, no obstante, existen tratados y acuerdos multilaterales que fomentan la adopción de vehículos eléctricos. La Agencia Internacional de Energía lanzó la Iniciativa de Vehículos Eléctricos (EVI), donde trece países participan: Canadá, Francia, Japón, Noruega, Chile, Alemania, Países Bajos, Suecia, China, India, Nueva Zelanda, Reino Unido y Finlandia.

Además, el programa de movilidad eléctrica de la ONU Medio Ambiente apoya el cambio hacia la electromovilidad en países en vías de desarrollo y en la transición de combustibles fósiles a energías renovables. Actualmente se trabajan varios estándares con cuerpos regulatorios a nivel global, como son las ISO (Organización Internacional de Normalización), IEC (Comisión Electrotécnica Internacional) e ITU (Unión Internacional de Telecomunicaciones).

Para poder normar y estandarizar la nueva era de la electromovilidad se requiere pensar no solo en vehículos, sino también en los centros de carga, las baterías, etcétera. Es necesario mirar todos los eslabones de la cadena, lo que involucra la disposición final de las baterías, la producción de energía y realizar estudios de impacto ambiental y económico, desde la generación de energía hasta la destrucción de los vehículos eléctricos.

Hoy en día México no cuenta con normas o estándares definidos, no obstante países como China, Alemania, y Noruega están avanzando para encaminar y estandarizar estas tecnologías emergentes y de rápidos cambios. En particular, existen estándares europeos muy avanzados para el desarrollo masivo de vehículos eléctricos que terminarán adoptándose en México y Latinoamérica.

 

la receta perfecta
para desarrollar
ciudades sostenibles,
limpias, de bajo carbono
y sin ruido,
se encuentra en
el matrimonio entre
la movilidad sustentable
y la energía renovable.

 

ALGUNAS CONCLUSIONES
Los vehículos eléctricos proliferan a nivel mundial, a un ritmo rápido debido a políticas ambientales progresistas y mejoras en los vehículos eléctricos disponibles en el mercado.

Los costos bajan y los consumidores notan buenos rendimientos y mejoras. Sin embargo, la trayectoria actual, con el énfasis en vehículos para uso personal y estrategias no integradas para el despliegue de estaciones de carga, podría limitar los beneficios de la electromovilidad. Es de vital importancia que el cambio se dé en el transporte público.
Para fomentar el matrimonio de la movilidad sustentable y la energía renovable se puede diseñar un enfoque más integral para cumplir con los objetivos climáticos, optimizar las inversiones, permitir innovación de servicios e infraestructura y así aumentar la productividad generando crecimiento económico para todos. Al mismo tiempo, se tienen que desarrollar nuevos modelos de negocio, esquemas de financiamiento y un plan de subsidios para que México pueda alcanzar la vanguardia en la electromovilidad.

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