Para que te des una idea de la cantidad de plástico que hay en el mar, imagina el equivalente a un camión de basura vertido cada minuto en el océano. Anualmente suman ocho billones de kilos de basura. Suena exagerado, pero desafortunadamente es una estadística real. Ahora todos somos consientes de este problema y tratamos de hacer pequeñas acciones que representen un cambio; sin embargo, emprendedoras como Saskia Studer han puesto en marcha acciones eficientes para limpiar los grandes cuerpos de agua.
Cerca de 80% de los plásticos que están en el mar llegan desde las ciudades por medio de ríos y canales. Pensando en la travesía de los desechos, Saskia Studer junto con Francis Zoet y Anne Marieke Eveleens, crearon el proyecto The Great Bubble Barrier. Una estrategia que bloquea el paso de los plásticos en los ríos y canales, sin interferir con la navegación de los barcos ni afectar la vida marina. La manera en que lo hacen es generar un flujo constante de burbujas de aire que dirige los desechos hacia un lado del canal utilizando la corriente natural y colectándolos antes de que lleguen al mar. Al recuperar los desechos plásticos al principio de su larga carrera de contaminación, se minimiza el impacto negativo en el medio ambiente. Además de esta manera el plástico se puede reciclar; por lo tanto, se recupera un recurso valioso, se activa una cadena productiva y se reduce la necesidad de materiales plásticos vírgenes en el futuro, lo que provoca automáticamente una reducción del CO2 en el ambiente.

 

Anualmente suman
ocho billones de kilos
de basura en el  océano.

 

Esta solución inteligente implica cuatro etapas: la limpieza de ríos y canales, la investigación y monitoreo de contaminación por plástico, el incremento de la conciencia pública respecto al tema y la activación de la cadena de reutilización de plástico.
Saskia conoció a sus socias porque las tres daban clases de navegación y ahí es donde empezaron a crear lo que ahora es The Great Bubble Barrier. Unidas por su amor al mar. Dentro de este proyecto se desarrolla como directora de la oficina creativa. Es originaria de Amstelveen, Holanda, pero estudió publicidad y diseño gráfico en la Academia de Arte Willem de Kooning en Rotterdam, ahí es donde se dio cuenta del potencial del diseño gráfico para influir en cuestiones sociales, culturales, políticas, tecnológicas y comerciales. Antes de comenzar este proyecto, trabajó de manera independiente para varios clientes, entre ellos la policía nacional holandesa, una granja de anguilas, un desarrollador de proyectos inmobiliarios entre otros. Pero su verdadera pasión es la observación de aves y el mar. Cuando se cristalizó la idea, de limpiar los ríos de manera tan eficiente, Saskia se comprometió a dar todo su tiempo y energía a este proyecto. Como navegante a menudo se enfrenta a los efectos de la contaminación en la vida marina. «No importa cuántas millas navegue, siempre encuentro desechos plásticos en el mar».

 

Al recuperar los desechos plásticos,
se minimiza el impacto negativo
en el medio ambiente,
de esta manera el
plástico se puede reciclar;
por lo tanto, se recupera
un recurso, se activa una
cadena productiva y
se reduce la necesidad
de materiales plásticos
en el futuro, provocando
automáticamente una
reducción del CO2
en el ambiente.

 

Saskia se presenta a sí misma como la mente creativa de The Great Bubble Barrier. Desde las primeras etapas se centró en el desarrollo técnico del proyecto, así como en las relaciones públicas, el marketing y la comunicación. Siente como parte de ella misma el deber difundir el mensaje y la misión del proyecto del que forma parte. A Saskia la mueve el espíritu de aventura, las ganas de limpiar al planeta y la búsqueda de la felicidad personal. Quiere cambiar al mundo haciendo lo que más disfruta: navegar.

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