La cabeza de la asociación empresarial líder en Panamá expone las prioridades y estrategias que gobierno e iniciativa privada están llevando a cabo en equipo para reactivar la economía nacional.

 

Hay que tener vocación para tomar un puesto de liderazgo en momento de gran crisis. En mayo pasado, en medio de lo más hondo de la pandemia global (por lo menos así se espera), tomó posesión como presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (CCIAP) el empresario Jean-Pierre Leignadier.

La ceremonia se llevó a cabo de manera virtual, signo inequívoco de este 2020. En charla con istmo, este hombre de negocios habla de las prioridades para la economía panameña en el corto plazo, y de las transformaciones que este periodo puede estar ocasionando en empresas y gobiernos por igual.

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EMPRESAS Y GOBIERNO
Presidente de Productos de Prestigio, una distribuidora de alimentos y abarrotes, Leignadier fue también vicepresidente de Banca de Inversión de Banco General. Su prioridad para los próximos seis meses es poner en marcha a la economía el aislamiento provocado por la pandemia. «Nuestro rol principal es promover la iniciativa privada, defenderla y asesorar a nuestros agremiados, más de la mitad de nuestras membresías son pequeñas y medianas empresas».

Panamá ha implementado medidas semejantes a las de otros países, como posponer el pago de obligaciones fiscales y establecer un programa de ayuda monetaria y distribución de alimentos a los menos favorecidos. Sin embargo, para la reactivación serán necesarios nuevos planes.

Un proyecto importante para la CCIAP es el programa «Adopta tu Pyme», que estaría dirigido a complementar los esfuerzos que ya realiza el gobierno para darle un aliento a las empresas pequeñas y medianas, amenazadas por el confinamiento.

Una de las primeras funciones será alentar a las empresas grandes a comunicar a sus proveedores de menor tamaño el mecanismo para acceder a los créditos blandos (intereses bajos y condiciones flexibles) que ofrece el gobierno, a los cuales suelen no tener acceso por falta de información y cultura financiera.

Pero Leignadier está promoviendo algo mucho más ambicioso: que las empresas medianas y grandes que han soportado con mejor suerte la crisis apoyen comercialmente a sus proveedores y clientes de menor tamaño. Con el fin de apoyar la apertura, esto puede materializarse en forma de adelantos de pago a proveedores de probada confianza, así como apoyos comerciales a clientes, ya que muchos necesitarán una inyección para poder arrancar. «Quién más que nosotros mismos, que somos parte de su cadena, podamos apoyarlos para que reemprendan pronto sus actividades», comenta.

 

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EMPRESAS LÍQUIDAS
Panamá ha sido el país con mayor dinamismo de la región en los últimos años. Luego de la crisis de 2009, en donde su Producto Interno Bruto (PIB) «apenas» creció 1.2%, su economía creció por encima de 5% cada año hasta 2017, incluyendo un 2011 con aumento de 11.3%. La fortaleza obvia es su situación geográfica privilegiada, que ha aprovechado para atraer inversión extranjera.

La obra de expansión del Canal de Panamá fue uno de los principales factores de crecimiento durante seis o siete años, explica Leignadier. Sin embargo, la nación también emprendió medidas de fortalecimiento de su infraestructura portuaria y aeroportuaria. El país se ha propuesto ser un hub para el tráfico aéreo entre el norte y el sur del continente.
Además, se ha enfocado en obras de conectividad interna y en equipamiento urbano, como su segunda línea de metro. Igualmente, a partir de 2007 diseñó un aparato legal para el establecimiento de sedes de empresas multinacionales, muy al estilo de Bruselas, que ha jugado su papel en la atracción de inversión extranjera.

El ritmo de la economía cedió en 2018 y 2019 a niveles de 3.7 y 3.0% respectivamente. Desde luego, 2020 será un año muy diferente, la crisis afecta a la región centro y sudamericana, entre otras razones, por la interrupción del flujo de productos desde Oriente. «No nos tomó completamente desprevenidos –afirma el líder empresarial–, muchas empresas sabían que en el afán de tener suministros al menor costo posible crearon una dependencia de los países asiáticos y de China».

 

es momento para que
todas las empresas
revisen sus estrategias,
para que la rapidez y
capacidad de adaptación
les permita jugar un
papel en el futuro.

 

En su opinión, esto va a ocasionar una revisión de las estrategias de las grandes empresas para buscar la diversificación de la cadena de suministro. «En ese sentido creo que habrá oportunidades a distintos niveles. Panamá es la principal zona libre del hemisferio, con más de cincuenta años operación. Hay una oportunidad para convertirse nuevamente en un área que maneje inventarios regionales y –¿por qué no? – hacer algo de transformación de producto».

Sin duda, el panorama habrá cambiado tras la pandemia, y Leignadier señala que es momento para que todas las empresas revisen sus estrategias, para que la rapidez y capacidad de adaptación les permita jugar un papel en el futuro.

Esto es, la «nueva normalidad» es mucho más que adoptar el home office donde sea posible: habrá también nuevos comportamientos de consumo, oportunidades de venta en línea, entrega directa al consumidor, etcétera. «Creo que el concepto de la organización líquida va a tomar relevancia; es la que se puede adaptar fácilmente a los cambios que se den».

En particular con relación al teletrabajo, «todo mundo ha quedado sorprendido de la eficiencia que ha surgido. He escuchado múltiples comentarios y experiencias de miembros de la Cámara que nos han hablado sobre lo positivo que esto ha sido». Lo que sucede es que la sociedad y el marco legal tendrán que adaptarse a este nuevo esquema abierto.

Igualmente, este periodo deja abierto el tema de la ciberseguridad. «Más que nunca los departamentos de informática deben transformarse en verdaderas direcciones que vayan más allá de recomendaciones de sistemas. Tendrá que existir un acercamiento entre las áreas de informática y seguridad para estar muy de la mano», apunta Leignadier.

Otro cambio y a la vez un motor adicional para la economía lo serían las asociaciones público-privadas, que estrenaron marco legal en 2019. En un discurso ante los empresarios, el presidente Laurentino Cortizo se refirió a proyectos a futuro por 5,000 millones de dólares.

«El tema definitivamente va a tomar relevancia por la estrechez fiscal que se anticipa y por los límites en la capacidad de endeudamiento. Obviamente queremos mantener nuestras condiciones financieras como país. Creo que este esquema va a jugar un rol muy importante en la reactivación», afirma.

 

Jean-Pierre Leignadier, presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (CCIAP).

 

EL PAPEL DEL LÍDER
Mientras negocia con el gobierno los estímulos para la reactivación, el empresario debe ejercer un liderazgo intensivo con sus empleados, subraya Leignadier. La crisis afecta de diferentes formas y niveles a la economía panameña, conformada por empresas de todos tamaños y por un muy relevante sector informal.

«A nivel de empresa es muy importante mantener una comunicación muy abierta y cercana con todos los colaboradores. En muchos casos creo que hay situaciones que van a impactar emocionalmente a muchas personas, así que los temas no solo de salud e higiene sino también de salud emocional de las organizaciones van a ser muy relevantes».

Como siempre, un líder tiene que apoyarse en otras personas, añade. «Es importante que tengas la capacidad de transmitir mensajes a toda la organización; eso en empresas grandes no se puede hacer de forma individual. Necesitas personas para apoyar en ese trabajo; eso requiere capacitación y acompañamiento a tu equipo gerencial. El tema humano va a ser muy importante en los próximos meses, porque vamos a estar enfrentándonos a una economía impactada y va a generar situaciones comprometidas a distintos niveles».

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Para salir de esta crisis se necesita el apoyo colectivo, concluye el presidente de la CCIAP, tanto a nivel interno como regional. «Es importante que sigamos manteniendo la colaboración. En Centroamérica venimos trabajando hace tiempo hacia una integración regional. Esta situación va a poner sobre la mesa que los países van a voltear hacia dentro primero, pero no olvidemos que estamos en una economía bastante interconectada.

Algunas cosas que hacemos a nivel local pueden afectar la parte regional».
Subraya que, en medio de los cierres de fronteras y las problemáticas individuales, esta región también ha visto una buena ración de solidaridad y apoyo entre personas y empresas. «Ojalá se mantenga como algo permanente de ahora en adelante»

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