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El hombre se puede preciar de ser el único ser sobre la tierra que es creativo. Las diferencias entre el hombre y el animal son evidentes. La principal característica que nos distingue de los animales es la posibilidad de idear, construir e inventar; modificar el entorno para adecuarlo a nuestros fines, en una palabra, ser creativos.

En los primeros tiempos esta cualidad garantizó nuestra supervivencia y predominio sobre los demás seres. Ahora ha cambiado nuestro futuro con respecto a lo que esperábamos hace unos años y se ha manifestado en todos los aspectos de nuestra vida, pero es en años recientes cuando el hombre se ha interesado más por las condiciones que favorecen la creatividad, buscando comprenderla, analizarla y eventualmente desarrollarla.

El interés sobre el tema ha dado como resultado una multitud de estudios y teorías. Se ha escrito mucho sobre creatividad, pero conforme aumenta la información aumenta proporcionalmente la confusión. En el afán por descubrir las características esenciales de la persona creativa se han elaborado innumerables listas, algunas muy sensatas, otras contradictorias, pero siempre «víctimas» de alguna excepción.

Mihaly Csikszentmihalyi, investigador que ha dedicado buena parte de su vida a estudiar la creatividad, señala unas distinciones básicas: el término «persona creativa» puede referirse a tres diferentes tipos de realidades:

1) Personas que son interesantes y estimulantes por su personalidad, su conversación y/o sus vivencias. Pueden ser conocidas en su núcleo social por su creatividad y, sin embargo, su influencia rara vez sale del círculo en el cual se mueven.

2) Personas que experimentan el mundo de maneras novedosas y originales. La diferencia radical con las demás personas estriba en su capacidad de encontrar nuevas facetas a objetos o situaciones ya existentes, logrando así apreciar en otro contexto la vida que alguien más encontraría ordinaria. Ejemplos de estas personas los constituyen un buen número de artistas, científicos o empresarios que logran con sus aportaciones cambios que afectan no sólo a su esfera directa de influencia, sino a más personas.

3) Finalmente, también se le llama así a aquel individuo que, como Leonardo DVinci, Thomas A. Edison, Pablo Picasso o Albert Einstein, ha cambiado nuestra cultura.

Talento y buenas ideas

Es importante distinguir que el talento y la creatividad no son sinónimos. Difieren porque el primero se concentra en una destreza innata para hacer algo con pericia y habilidad. Un individuo talentoso podrá destacar en un campo determinado, pero esto no implica que realice aportaciones creativas a dicho campo. En este mismo sentido, una persona puede ser altamente creativa en un campo determinado, lo que implica un buen dominio de éste, sin embargo, puede no ser un «jugador talentoso».

Entendemos entonces que la creatividad es más bien un «sistema» que se compone por tres partes: requiere de un campo (serie de reglas y procedimientos simbólicos), de un individuo (persona con una idea nueva) y de un ámbito (individuos que actúan como guardianes de las puertas que dan acceso al campo).

Ejemplos de campos los tenemos en todas las áreas de acción del ser humano: la pintura, las matemáticas, la psicología, el futbol, el desarrollo de software y, por supuesto, la actividad empresarial. En cada uno de éstos el individuo es capaz de realizar propuestas que lo enriquezcan o modifiquen, e inclusive, de proponer una «ruptura» que resulte en un nuevo campo.

El ámbito en cada uno de estos campos lo constituyen los expertos, personas reconocidas ampliamente por sus conocimientos en el campo y quienes han hecho de él su forma de vida. Por ejemplo, el ámbito de la pintura estaría comprendido por las principales galerías, museos y críticos de arte. Las personas que constituyen el ámbito actúan como filtro que protege al campo de aportaciones mediocres o retrógradas. Para algunos esta labor es «cruel», pero debemos recordar que la producción humana en todos los campos rebasa con mucho nuestra capacidad individual de asimilación. Tan sólo en los Estados Unidos se producen 500,000 pinturas al año, por lo que la guía que ofrecen los diferentes miembros del ámbito permite que disfrutemos de una selección menor pero depurada.

En el campo de la empresa el ámbito lo constituye el mercado, quien valida o invalida las propuestas creativas del empresario, al adquirir o rechazar los productos y servicios ofrecidos. Aquí es importante destacar la complejidad involucrada en la creatividad empresarial, pues los bienes muchas veces son aceptados o rechazados, no sólo por las bondades de la oferta sino también de las estrategias comerciales o los procesos operativos internos. En el ámbito de la empresa no basta una buena idea, sino una serie armónica de buenas ideas.

De esto se desprende que para poder aportar una idea creativa al campo que fuere, es necesario dominarlo primero. El individuo creativo ordinariamente requiere un proceso de conocimiento y preparación en el campo concreto, hasta lograr un dominio suficiente del mismo. Sin embargo, este conocimiento no significa especialización. El que un músico domine un determinado instrumento no lo limita a crear partituras sólo para dicho instrumento. El buen músico puede tocar sólo un instrumento, pero componer para una orquesta.

Tomando en cuenta estos elementos podemos aventurar una definición de creatividad en sentido formal: La creatividad es cualquier acto, idea o producto que cambia un campo ya existente o que, simplemente, lo transforma en uno nuevo. La «persona creativa» será alguien cuyos pensamientos y actos cambien o establezcan un nuevo campo.

Surgen entonces las siguientes preguntas: ¿qué es lo distintivo de las personas creativas? ¿Qué hace que sean creativas? Estas preguntas atormentan a psicólogos, maestros, padres de familia y por supuesto a ejecutivos y empresarios de todo el mundo. Se ha hablado de una predisposición genética a la creatividad, pero esto invalidaría la búsqueda de herramientas para mejorarla. También se ha sugerido que un interés precoz en un determinado campo aumenta la posibilidad de una personalidad creativa, pero en la práctica esto sólo asegura un determinado nivel de talento para dicho campo. Otros han planteado que la forma como se introduce un individuo al campo o la facilidad de acceso que haya tenido a un determinado ámbito son determinantes.

La característica común de estos postulados es que remiten al azar. La creatividad sería cuestión de «suerte». En respuesta, Mihaly propone un enfoque diferente. Él se percata que las personas creativas reúnen rasgos aparentemente contradictorios. Parece que abarcaran diversos tipos caracteriológicos en un mismo individuo, es decir, tienden a reunir el abanico entero de las posibilidades humanas dentro de sí mismos. A esta cualidad se le llama «complejidad» y podríamos explicarla como la suma de tendencias de pensamiento y actuación que en la mayoría de las personas no se dan juntas.

Blanco y negro: rasgos contrastantes

Mihaly lista diez pares de rasgos contrastantes de personalidad como las características más marcadas de las personas creativas:

1. Despliegan gran cantidad de energía física, separados por intervalos frecuentes donde están callados y en reposo.

2. Tienden a ser «vivos» muy despiertos e ingenuos al mismo tiempo.

3. Combinan carácter lúdico y disciplina; responsabilidad e irresponsabilidad. Ideas desenfrenadas y maravillosas y después mucho trabajo duro.

4. Alternan imaginación y fantasía, en un extremo, con un arraigado sentido de la realidad en otro.

5. Albergan tendencias opuestas continuas entre extroversión e introversión. Insisten continuamente en la importancia de ver y oír a la gente, intercambiar ideas y llegar a conocer el trabajo y el parecer de otras personas.

6. Notablemente humildes y orgullosos a la vez.

7. Tendencia a la androginia psicológica, concepto que se refiere a la capacidad de una persona para ser al mismo tiempo agresiva y protectora, sensible y rígida, dominante y sumisa. Tiene no sólo las fuerzas de su propio género, sino también las del otro.

8. Tradicional y conservador vs rebelde e iconoclasta. Una persona debe creer en la importancia de cierto campo para aprender sus reglas; por tanto, en cierta medida es tradicionalista. Ser sólo tradicional deja el campo sin modificar; probar fortuna continuamente sin referencia a lo que se ha valorado en el pasado rara vez conduce a la novedad aceptada como un mejoramiento.

9. Sienten gran pasión por su trabajo, aunque también pueden ser sumamente objetivos con respecto a él. Sin pasión pronto perderían el interés por una tarea difícil, pero sin objetividad su trabajo carecería de credibilidad y podría no ser muy bueno. El proceso creativo tiende a ser una alternancia.

10. La apertura y sensibilidad los expone al sufrimiento y al dolor, pero también a gran cantidad de placer. Cuando la persona está trabajando en la materia de su especialidad, las preocupaciones y cuidados desaparecen, reemplazados por una sensación de dicha.

Mihaly expone estas características como sintomáticas, es decir, poseer las características no condiciona la capacidad creativa, al contrario, debido a la creatividad de la persona se manifiestan estos extremos en su personalidad.

Intentar medir estas características de alguna forma permite hablar sobre el grado de creatividad de un determinado individuo. Con este fin se aplicó un cuestionario, a diferentes empresarios y ejecutivos, que permitiera comparar los resultados.

Medir la creatividad

En 1999 se llevó a cabo un estudio con más de 900 empresarios y ejecutivos de diferentes plazas del país, y también con alumnos del Programa Master en Dirección de Empresas. Todos egresados del IPADE.

Los resultados proporcionan elementos de reflexión sumamente interesantes ya que las diferencias entre los distintos grupos que lo presentaron están claramente delimitadas. Debemos destacar que la prueba, como toda medición de capacidades subjetivas, no condiciona, sino refleja un determinado estado y situación para una persona concreta. Es decir, aplicar la prueba unos meses después a la misma persona produciría ligeras variaciones por la evolución de dicho individuo.

El cuestionario contenía 50 preguntas. Las primeras 49 eran frases que el participante debía calificar: «A» si es estaba totalmente de acuerdo con ellas; «B» si no estaba seguro y «C» si definitivamente no estaba de acuerdo. La última pregunta consistía en seleccionar 10 cualidades de una lista de 54, de acuerdo con la afinidad que el participante sintiera por ellas.

El valor de las respuestas variaba para cada reactivo. En el caso de las cualidades a escoger, algunas de ellas estaban valuadas con 2 puntos, otras con 1 punto y el resto no aportaban ningún valor. Los resultados se clasifican en 6 rangos: no creativo, para los resultados entre 1 y 14 puntos; poco creativo, entre 15 y 29 puntos; promedio (30-55;arriba del promedio (56-84;muy creativo (85-109) y excepcionalmente creativo (110-140).

Resultado global

Se aplicaron 901 cuestionarios en total, en cuatro diferentes sedes (México, Monterrey, Guadalajara y Torreón) y a egresados de tres programas distintos (AD2, D1 y Master).

De todos los cuestionarios, 208 resultaron clasificados como «muy creativos», es decir, el 23% de todos los encuestados, casi la cuarta parte, presentan rasgos claros de creatividad.

Adicionalmente, 67% de los resultados obtuvieron una puntuación «arriba del promedio», es decir, 90% de los cuestionarios arrojaron resultados arriba del promedio; 9.8% resultó en «promedio» y apenas 0.2% «poco creativo».

En cuanto a las cualidades que escogieron como más afines a ellos mismos, destacan «mente abierta» y «perseverancia» en primer lugar, ser «práctico» en 3º y «objetivo» en 5º. Las cualidades menos elegidas fueron el «abandono» con sólo 4 menciones en los 901 cuestionarios y ser «refinado» o «codicioso» con 12 menciones cada una.

Las diferencias más relevantes se dieron entre los resultados de los diferentes programas. El compendio de los cuestionarios contestados por participantes de los programas MEDE y MEDEX resulta un 34.3% dentro del rango «muy creativo», mientras que los participantes de los programas D-1 y AD-2 20.3% y 19.2% respectivamente. Esto significa que la proporción de gente muy creativa en los participantes del Master es casi el doble de la existente en los otros grupos. La edad constituye un factor importante, ya que los grupos más jóvenes están más dispuestos a aceptar cambios y avances tecnológicos como herramientas naturales para desarrollarse. También es importante resaltar que no tienen la misma óptica quien empieza en la organización y quien lleva varios años en la cúspide.

Estas diferencias son naturales y hasta esenciales para el desarrollo de la organización. Se espera que los nuevos elementos aporten ideas y ayuden a transformar positivamente la organización, mientras que una de las labores de la dirección es consolidar y dar orientación a los impulsos creativos individuales de sus subordinados. El peligro en ambos casos es la ensoñación en los ejecutivos jóvenes o el conformismo en la dirección.

En cuanto a los rasgos elegidos por los participantes, de los 15 con mayor ocurrencia, los egresados de los tres programas comparten 10: «mente abierta», «perseverante», «observador», «práctico», «objetivo», «entusiasta», «autoexigente», «independiente», «servicial» y «dedicado». Estos rasgos hablan de personalidades dispuestas al trabajo constante, entusiastas, con disciplina, probablemente porque todos comparten su interés en la empresa. También mencionan disposición al servicio y mente abierta, debido sin duda a un enfoque al cliente y a la disposición para adoptar los cambios que el entorno depare.

Entre los rasgos que no comparten los participantes de los tres programas: los del Master seleccionaron «sociable», «curioso», «perceptivo» e «impulsivo»; los del D-1 escogieron «persuasivo», y los del AD-2 «innovador» y «energético». Probablemente algunos elementos que determinan estas decisiones son las diferencias en edad y por tanto experiencia así como su postura ante la organización.

Quienes empiezan a laborar en las organizaciones o han ido ascendiendo con rapidez deben ser «sociables», «curiosos» y «perceptivos», pues están ávidos de aprender, generar relaciones productivas y entender el medio en el cual desean desarrollarse. Adicionalmente pueden darse el lujo de ser «impulsivos» ya que, en cierta medida, es una característica que se espera de quienes comienzan.

Para quienes ya ocupan puestos de relevancia en la organización, pero reportan a un Director General, es importante ser «persuasivos» para lograr el apoyo de la cabeza en los diversos proyectos que emprenden. En el otro extremo, quienes dirigen la organización en su totalidad prefieren la capacidad de «innovación» para sobrevivir en la competencia por los mercados, y «energía» para llevar a cabo sus ideas.

Algunos rasgos son compartidos entre egresados de dos programas, por ejemplo: en el Master y en el D-1 comparten «eficiente», que no contempla el egresado del AD-2. Quizá, porque quien hace cabeza exige eficiencia hacia abajo y quienes reportan a alguien más la consideran una medida de su propia capacidad.

En el caso del D-1 y del AD-2, comparten tres rasgos que no aparecen en los primeros 15 rasgos del Master: «formal», «organizado» y «realista». Esto sin duda habla de su experiencia laboral, donde la importancia de cumplir con plazos estrictos y con «la palabra empeñada» es característica esencial de la labor directiva. Es importante saber organizarse en la medida en que uno tiene mayores responsabilidades y también el no dejarse llevar por ensoñaciones que comprometan las capacidades o el futuro de la empresa.

Los egresados del Master no comparten de manera exclusiva características con el egresado del AD-2, sin duda porque hay más parecido entre estos últimos y los egresados del D-1, en cuanto a experiencia y tipo de trabajo.

Diferencias por grupo y sede

Las diferencias por sede también presentan rasgos interesantes: los participantes de la sede Monterrey tienen el porcentaje más alto de personas con resultados «muy creativos» con un 25%, seguidos de los participantes de la sede México con un 23.8%, luego Guadalajara con un 16.8% y finalmente Torreón con un 14.8%.

En las dos primeras sedes hay un porcentaje importante de participantes tanto del Master, como del Programa D-1, mientras que en Guadalajara existen participantes del AD-2 y D-1 y en Torreón sólo del AD-2.

Al comparar los diferentes grupos individualmente, por programa y sede, encontramos que la proporción más alta de cuestionarios dentro del rango «muy creativo» lo obtienen los participantes del MEDE, generación 1998-2000 (39.1%;de ahí hay un salto de 8 puntos a los participantes egresados de los programas Master (MEDE y MEDEX) (31.2%), seguidos de cerca por los participantes egresados del AD-2 de Monterrey (28.7%). Luego tenemos a los egresados del programa D-1 de Monterrey, México y Guadalajara (21.8%, 20.1% y 19%, respectivamente), y finalmente están los egresados del programa AD-2 de México, Torreón y Guadalajara (16.7%, 15.4% y 13.6%, respectivamente).

La diferencia entre los grupos con mayor y menor proporción de personas muy creativas es casi del triple. En este punto, la tentación más grande es explicar esta diferencia como producto de la edad, pero el grupo AD-2 de Monterrey rompe la teoría: situado en la tercera posición, y tan cerca de los egresados de los programas Master, muestra claramente que la creatividad no puede ser atribuida a factores como la edad, la genética o el entorno. Más bien entendemos, y esta es la conclusión más importante de todo este estudio, que la creatividad es una cuestión de actitud ante la vida.

En efecto, aunque existen condiciones que indudablemente la favorecen, es el ejercicio de la voluntad humana la que finalmente permite a la persona desplegar su capacidad creativa. El ser humano es libre y gracias a ello puede escoger entre ser creativo y no serlo. Aunque pudiera parecer ilógico optar por la no-creatividad, es una decisión viable. Más aún cuando entendemos que el camino de la creatividad es el más «árido»: exige esfuerzo y dedicación para dominar un campo determinado, seguido de mucho trabajo intelectual para generar ideas que aporten algo a ese campo, y finalmente, debemos enfrentar al ámbito, para validar nuestras ideas. Por eso existen tan pocas personas que verdaderamente han cambiado nuestra cultura. Lo importante es darnos cuenta de que tenemos el potencial para hacerlo.