La exportación mexicana: al mal paso hacerle frente

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El año pasado México fue el segundo exportador más importante a Estados Unidos después de Canadá. A final de 2000 y de 2002, la producción de las maquiladoras declinó 30%, 529 cerraron sus operaciones y se perdieron alrededor de 290 mil empleos. ¿Qué puede hacer México para no perder terreno en el ámbito de la exportación frente a la competencia proveniente de China, India y Sudáfrica?
A diferencia de China, que crece a una tasa de 22%, México, India y Sudáfrica no incrementaron sus exportaciones entre 1995 y 2001. Parte del problema se debe a las recesiones que vive Estados Unidos. Cuando ocurren, México y otros países experimentan una disminución en sus exportaciones, mientras que China las incrementa.
En México existe una concentración importante en ciertos sectores comerciales, sobre todo en el referente a equipo de transporte, automóviles y maquinaria. Sin embargo, en este sector no se desarrolla prácticamente la maquila, que representa alrededor de 40% de sus exportaciones totales al extranjero. Por otro lado, se encuentra en problemas en los sectores de productos electrónicos de consumo y en textiles, donde China lo supera por mucho.

CHINA, UNA ESTRATEGIA IRREPETIBLE

¿Qué estrategia de desarrollo ha seguido China para lograr su gran crecimiento económico? Primero que nada, tiene 1,300 millones de personas, 13 veces la población de México.
En realidad, China está constituida por dos países diferentes: por un lado el área costera con 250 millones de personas, cuyo ingreso promedio es de alrededor de 4 mil dólares; luego el resto del país con una población de mil millones de personas, donde el ingreso promedio es de 700 dólares. Dos sitios totalmente diferentes, que llevan a que la distribución de ingreso se empeore rápidamente.
Desde 1978, cuando tomó el poder Deng Xiaoping, China ha tenido un crecimiento de 9.6%, el más rápido que hemos podido apreciar en el mundo. En 2003, su crecimiento fue de 9.9%, una tasa increíble con un nivel muy bajo de inflación. Algo que sólo China ha logrado hacer.
En febrero de 1994, conforme se elevó la tasa de inflación, Deng Xiaoping colocó a Zhu Rongji a cargo de la economía del país. Su estrategia fue reducir los créditos y elevar las tasas de interés, una medida muy lógica. Sin embargo, la inflación seguía. Entonces la medida fue mucho más severa: en agosto del mismo año ejecutó a tres banqueros por haber otorgado créditos. La consecuencia fue una inmediata disminución de la inflación.
Otra medida de Deng fue estipular la estricta política de un solo hijo por familia. Por un segundo hijo había un incremento de 100% en los impuestos, y en las áreas rurales esterilizaban a las mujeres que ya habían sido madres. La tasa de natalidad cayó de 2.4 a 0.8%. A la fecha, 1,300 millones de personas habitan China, en lugar de 1,600 millones.
Deng también adoptó medidas en la agricultura. China tenía enormes colectividades creadas por Mao que no funcionaban. Así que estableció lo que él llamó el sistema de responsabilidad del hogar. Básicamente los agricultores debían producir arroz para el Estado, que sería pagado a un precio ridículo, a cambio del permiso para producir lo que ellos quisieran y venderlo en el mercado negro. El resultado fue excelente, en el transcurso de cinco años la producción agrícola de China se duplicó.
La estrategia de Deng comenzó a consolidarse al crear las empresas comunitarias, no precisamente capitalistas pero tampoco estatales, a cargo de las pequeñas villas y poblaciones, del departamento de bomberos o del consejo escolar, que reunían dinero para fabricar, desde adornos navideños, hasta muñecas Barbie, o lo que fuera.
Estas empresas comunitarias crecieron 30% por año desde 1978 hasta 1997. A la fecha 22 millones de empresas son de esta naturaleza y emplean a 44 millones de chinos que hacen de todo, incluso 100 marcas de automóviles.
También creó tres zonas económicas especiales. Probablemente la parte más conocida de la estrategia china. En estas zonas los inversionistas extranjeros podían instalar una planta, obtener suministro de energía eléctrica, mano de obra, y jamás pagar impuestos.
Tomó cierto tiempo que esta medida obtuviera resultados. Los primeros seis o siete años sólo invertían chinos de Hong Kong, Taiwán, Macao o Singapur, pero para 1996 ó 1997 los europeos empezaron a invertir en estas zonas económicas, y desde luego los estadounidenses seguidos de los japoneses.
El año pasado la inversión directa extranjera fue de 57 mil millones de dólares, 69% de toda la inversión directa extranjera del mundo, enfocada a un país en vías de desarrollo. Desde 1978, las zonas económicas especiales, que hoy suman 21, han atraído alrededor de 300 mil millones de dólares en inversión extranjera directa. Realmente sorprendente.
La siguiente medida no funcionó tan bien como las anteriores. Deng trató de privatizar las empresas paraestatales; resultó muy complicado debido a que suponía despedir a 600 mil trabajadores. A la fecha, China ha podido privatizar alrededor de 200 mil empresas, pero las grandes paraestatales siguen siendo propiedad del Estado; pierden dinero año con año y piden constantes préstamos bancarios. Aquí China enfrenta un problema serio.
En cambio, las dos medidas siguientes dieron cohesión a la estrategia. China tenía dos tipos de cambio: nacional y extranjero, lo que ocasionaba una serie de corrupciones y problemas. En 1994 unieron los dos diferentes tipos de cambio y devaluaron su moneda 50%. A la fecha hay un solo tipo de cambio para el yuan, y se ha mantenido hasta el día de hoy. Esta medida dio a China un enorme ventaja comercial y ayudó a precipitar la crisis en Asia.
China también realizó una reforma fiscal. El gobierno central, al igual que México, no recababa suficientes fondos para hacerse cargo de las tareas que debía desempeñar. Juntó todos los impuestos y creó uno nuevo sobre el valor agregado. Los estados tenían que enviar a Beijing 25% de ese impuesto. También crearon un impuesto sobre el ingreso y otro corporativo.
Desde 1994 el gobierno cuenta con recursos suficientes para realizar sus tareas. Los chinos fueron capaces de mantener el control de la inflación y en 2001, tras seis años de negociaciones, pudieron unirse finalmente a la Organización Mundial de Comercio.
A pesar de esto, el gobierno chino opera con grandes déficit y hay una tasa de desempleo sumamente alta: entre 70 u 80 millones de personas. La gente continúa trasladándose de las zonas agrícolas a las ciudades en busca de trabajo y el gobierno invierte fuertes sumas en crear infraestructuras y generar empleos.
El déficit en China en 2002 fue 4% mayor que el de México y casi tan grande como el de Estados Unidos, pero los chinos pueden darse este lujo pues no tienen deuda extranjera y han enfrentado esta situación durante un periodo mucho más prolongado.
¿QUÉ PASA CON MÉXICO?
El crecimiento económico de China es asombroso, sin embargo no explica por qué la exportación y la maquila mexicana pierden tanto terreno frente a su competidor asiático.
Según análisis de Morgan Stanley, en 1995 el costo de la mano de obra por hora en México era de 1.8 dólares. En contraste, en China e India estos niveles eran de 25 centavos de dólar.
En Indonesia hay cerca de 203 millones de personas y el costo de mano de obra tras la crisis asiática se devaluó de 33 centavos por hora a 17. Si sumamos la población de estos tres países mencionados podría afirmarse que la mitad del mundo está dispuesta a trabajar por menos de 25 centavos la hora.
A la fecha, el costo de mano de obra por hora en esos países es de 43 centavos de dólar, en cambio en México es de 2.2 dólares, lo que representa un serio problema para los mexicanos, aunque no haya mucho por hacer.
No sólo México vive este problema, también Brasil, Argentina, Sudáfrica, Singapur, Corea, República Checa y Hungría. Como las poblaciones en China, India e Indonesia son tan numerosas, constantemente llega gente de las zonas agrícolas a las industriales dispuesta a trabajar por sueldos muy bajos. Por ello, las cifras no van a cambiar pronto, esta es la verdadera gravedad del problema.

IGNORAR A INDIA, GRAVE ERROR

La India ha sido mucho tiempo ignorada por México, Estados Unidos y otros países, lo cual me parece un error. India está resurgiendo fuerte y ya es un fuerte rival económico de los mexicanos.
India cuenta con mil millones de personas con una tasa de crecimiento poblacional de 1.8%. Aunque su economía no está tan desarrollada como la china, en 20 años tendrá su misma población: 1,500 millones de habitantes.
El ingreso per cápita en India es de aproximadamente 450 dólares, casi 50% de los chinos, pero a diferencia de ellos, el desarrollo en la India está mucho más disperso, no todo se concentra en la costa como sucede en China.
¿Qué estrategia de desarrollo ha seguido la India? Después de su independencia en 1947 y hasta 1991, adoptaron una estrategia similar a la de México antes de Luis Echeverría: la sustitución de importaciones.
Al igual que México, India tuvo un crecimiento de 3.5% al año, 50% de las empresas eran gubernamentales y 100% de los bancos y compañías aseguradoras eran propiedad del gobierno. Los aranceles eran muy altos y se otorgaban licencias y permisos, lo cual resultó terrible.
En 1991 cayeron en bancarrota y pidieron ayuda al Fondo Monetario Internacional. Los primeros pasos para salir de la crisis fueron reducir los déficit, bajar el crecimiento monetario y tratar de eliminar la inflación. Para ello, liberaron la tasa de cambio de la rupia y, por supuesto, flotó hacia abajo.
Tomaron también otras medidas. En 1985 eliminaron todo lo referente a permisos y licencias para las plantas, quitaron controles de precio, bajaron aranceles, llevaron a cabo una privatización gradual, fomentaron la inversión extranjera y, a partir de 1991, se permitió que la gente comprara hasta 40% de algunas empresas gubernamentales, e invirtieron más en infraestructura y educación.
Todas estas medidas funcionaron bastante bien. El PIB ha crecido a una tasa anual de 5.5% durante los últimos 10 años y bajó el déficit gubernamental, aunque sigue siendo muy elevado (5.5% del PIB). Finalmente, en 2001 y 2002, India empezó a conseguir un superávit, algo increíble. Sin embargo, a diferencia de China que tiene superávit en cuenta corriente y en el comercio, India tiene déficit comercial y excedente en su cuenta corriente.
Aparentemente, el crecimiento económico de India tiene que ver con la disminución del valor de su divisa. Su tasa de inflación ha bajado ¿algo similar a lo sucedido en México?, tiene 3 mil ó 4 mil millones de dólares invertidos en privatizaciones y la inversión extranjera ha llegado a 4 mil millones.

EL RENACIMIENTO AFRICANO

A pesar de que México ignore a África, África sí piensa en México. Los países del continente negro han estado muertos durante cien años, en los que no hubo ningún crecimiento.
Hace aproximadamente 15 años se dio el «renacimiento africano». Inició cuando algunos países expulsaron a sus terribles dictadores, fijaron su tasa de cambio y trataron de mantener la inflación bajo control. A partir de 1985, esos países han logrado un maravilloso crecimiento promedio de 4.8% al año.
Así sucedió con Sudáfrica, que representa 27% de la economía del continente. En 1991 finalizó el régimen de Apartheid y hubo elecciones democráticas, primero con Nelson Mandela y luego con Thabo Mbeki.
En Sudáfrica viven apenas 43 millones de personas, más o menos 50% de la población mexicana, sin embargo, este país africano está tratando de ser un competidor económico fuerte.
En 1996, el nuevo gobierno ¿elegido democráticamente? adoptó la estrategia denominada GEAR (Growth, Employment and Redistribution). Como los blancos tenían el dinero y Sudáfrica ya era gobernada por negros, la redistribución del ingreso fue una de las metas más importantes que se puso el nuevo gobierno. A pesar de ello, su estrategia fue sorpresivamente conservadora.
El gobierno sudafricano comenzó a reducir el déficit, a bajar su crecimiento de abastecimiento monetario, colocaron a un banquero de mano dura, iniciaron una muy lenta privatización, bajaron aranceles y generaron una organización negociadora para sindicatos, industrias privadas y gobierno, para poder sentarse a negociar. A partir de ese momento adoptaron dos políticas muy interesantes.
Por un lado, una política industrial de dos sesgos, algo poco común, ya que Sudáfrica tenía industrias totalmente desarrolladas. Los sudafricanos eran muy buenos en sistemas financieros, de comunicación, electrónico, defensa, agricultura, y estaban entre los seis exportadores más importantes del mundo. Sin embargo, los activos eran controlados principalmente por la población blanca y competían y vendían a países desarrollados (Europa, Estados Unidos y Japón).
Los sudafricanos tienen sindicatos muy fuertes con sueldos bastante elevados. La medida que tomaron fue mantener las industrias fuertes con sueldos altos, enfocándose en competir con países desarrollados; pero para el resto del país, donde la gente no tenía las mismas capacidades y nivel educativo, decidieron desarrollar industrias de bajo valor agregado, con sueldos bajos, y de esta manera vender al resto de África, Pakistán, Afganistán, Bangladesh e India.
Estas medidas están funcionando, Sudáfrica tiene un crecimiento de 3.5% anual, nada grandioso, pero mejor que antes. La situación no es mejor debido a que los ahorros del país han bajado drásticamente. Los negros que ahora cuentan con poder adquisitivo desean adquirir televisores y automóviles, y sin ahorros internos para financiar inversiones, el resultado es un déficit de la cuenta corriente del país.
Durante tres años Sudáfrica ha hecho un trabajo maravilloso. En 2002, los sueldos empezaron a subir, la productividad fue baja y después, el costo unitario empezó a crecer. Ha crecido un poco la inversión extranjera directa, aunque el gobierno no ha querido privatizar sus empresas, con excepción de una tercera parte de su compañía de telecomunicaciones.
A pesar del progreso obtenido, la gente en Sudáfrica aún se siente nerviosa sobre la situación política, hay mucha delincuencia, no han podido neutralizar la proliferación del virus del sida y ha sido muy difícil atraer inversión extranjera. A pesar de todo esto, representa uno de los principales competidores de México, igual que China, India, Singapur y Rusia.
¿QUÉ NOS QUEDA POR HACER?
Es cierto que México no puede competir con China en cuanto a los sueldos, pero en lo que respecta a costos de energía eléctrica y bases de abastecimiento tiene mucho por hacer.
China nos supera principalmente por el hecho de que ha podido desarrollar una base de abastecimiento en el sector electrónico, mientras que México aún no ha desarrollado una base de abastecimiento para sus industrias maquiladoras. Esto representa un problema para los inversionistas extranjeros, debido a las disposiciones desde el TLCAN.
Si un empresario tiene una maquiladora japonesa, tendrá que importar sus insumos con una desventaja fiscal de 20%, comparada con una empresa estadounidense. Mientras en México no exista una base de abastecimiento, deberá comprar cosas de bajo valor agregado que no debería ser necesario importar. Sólo así desaparecería la desventaja fiscal. Esto ha afectado el crecimiento de las maquiladoras a partir de 2000 en México.
Sin embargo, México tiene ventajas en el sector de la transportación. Los chinos no pueden competir en cuestión de camiones o vehículos motorizados ni en electrodomésticos. Además, es más bajo el costo de telecomunicaciones y la transferencia de tecnología funciona mejor.
Algunas empresas como General Electric están muy preocupadas pues piensan que van a perder la flexibilidad de fabricación en China, pero esta flexibilidad es mucho mayor en México, además delas ventajas de la protección de la propiedad intelectual y la transparencia.
¿Qué falta por hacer para que las cosas mejoren? Primero, el Congreso mexicano puede establecer un régimen fiscal de maquiladoras más permanente, incluyendo la exención del establecimiento permanente fiscal para las compañías extranjeras que existió de 1991 a 1998, cuando se condonó.
El Congreso debería llevar a cabo una reforma eléctrica y de gas natural que permitiría al país una participación extranjera y mejoraría la inversión en aras a competir con China. México debe mejorar la educación y capacitación y adoptar medidas para incrementar la productividad, especialmente lo que tiene que ver con la prueba de productividad de factor total.
Las otras medidas requeridas son evidentes: desarrollar una mejor base de abastecimiento para algunos de los sectores de maquiladoras, reducir las tasas de rotación, adelgazar los requisitos de los clientes y simplificar las regulaciones.
¿Por qué, frente al estancamiento de México, crecen económicamente China, India y Sudáfrica? China cuenta con una estrategia de desarrollo, India ¿a pesar de ser una democracia?, comienza a tenerla, al igual que Sudáfrica.
¿Acaso México cuenta con una estrategia clara de desarrollo? El gobierno afirma que sí, pero no puede aplicarla aún. Probablemente sea cierto, pero con el crecimiento de 9.9% anual de China, si países como México no responden ahora, este gigante asiático borrará económicamente del mapa a sus competidores.

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