¿Qué es una franquicia social?

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La franquicia social es una fórmula relativamente reciente que ayuda al desarrollo social y va adquiriendo fuerza entre las empresas para cumplir con la responsabilidad social, un útil modelo que permitirá replicar prácticas exitosas, para distintas regiones o países, y que ofrece innumerables ventajas.
Cuando se identifican prácticas sin fines de lucro exitosas por su impacto social o medioambiental, que puedan ser replicables gracias a que sus procesos y resultados son medibles, están dados los principales requisitos para desarrollar una franquicia social.
La franquicia social traslada la metodología de la franquicia comercial para clonar programas benéficos que han resultado exitosos y se pueden aplicar en distintas regiones o países.
Una de las grandes ventajas de las franquicias sociales es su financiamiento. Como se relacionan con proyectos sociales o comerciales pueden acceder, por ejemplo, a financiamiento blando o co-inversión social con fondos internacionales o nacionales, públicos y privados, con capital semilla a fondo perdido o con cierta recuperación vía regalías para su adecuado mantenimiento operativo. De esta manera es posible multiplicar el impacto social o ambiental de modelos exitosos probados.
FRANQUICIAS COMERCIALES, SOCIALES E HÍBRIDAS
La franquicia comercial, ampliamente difundida, es un formato internacional de negocios que implica las licencias de uso de marca y la transferencia de tecnología de conocimiento (know-how) otorgadas por el propietario de un nombre comercial o una empresa establecida, a otra persona o empresa, para que ésta pueda legalmente hacer uso de esa marca y procesos, a fin de crear un modelo de negocio con el mismo nombre comercial, que funcione bajo el sistema de operación y control desarrollado por el dueño original del negocio.
La creación de una franquicia social utiliza como base estructural el modelo de la comercial, es decir, deberá conformar una entidad con marca y tecnología propias que puedan transferirse a otros, mediante licencias y permisos, para replicarse de manera correcta a favor de la comunidad y su entorno.
La franquicia con fin social o con sentido social es un modelo híbrido de los dos anteriores: una franquicia comercial que permita generar un impacto social alto, representa a una franquicia con sentido social, ya que entre sus objetivos estaría promover una cultura que genere bienestar a la comunidad y mayor conciencia social del impacto de toda su cadena de valor y grupos de interés en los objetivos sociales que se logran con la simple operación de la empresa, negocio o modelo comercial.
Cabe mencionar que estas franquicias además apoyan a diversas causas sociales a través de alianzas estratégicas con Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) y destinan generalmente un porcentaje de sus utilidades para impulsar proyectos sociales de una manera institucionalizada y profesional.
En muchos países del mundo, incluyendo México, se están aplicando ya estos modelos de franquicia social, con amplias variaciones. Puede ser que una empresa grande, con programas sociales exitosos incorpore a diversas PYMES que son sus proveedores o que las OSC o los gobiernos estatales o municipales adopten un modelo de negocio y ayuden con financiamiento y con la franquicia que incluye todo el know how, para clonar ayudar a abatir el desempleo.
En 1988 surgió en Brasil la primera franquicia social que desarrolló un programa para jóvenes de zonas desprotegidas que ofrecen cursos de formación personal y laboral, a la fecha sigue siendo un programa exitoso que se ha reproducido gracias a la modalidad de la franquicia social.1
En México, una de las primeras empresas que se manejó como franquicia social es la Fundación ProEmpleo AC; otro ejemplo representativo es COMPARTE, franquicia social fundada para ayudar a resolver diversos problemas de comunidades necesitadas (vivienda, educación, espacios recreativos y de convivencia y ayuda a adultos mayores).2
SE AVANZA TAMBIÉN EN RESPONSABILIDAD
En pleno siglo XXI vemos avances extremadamente rápidos en comunicación, tecnología y negocios, entre otros, pero merece la pena resaltar lo que se está avanzando e innovando en temas de RSC, como estos modelos sociales e híbridos que permitirán una adecuada perdurabilidad, minimización de riesgos y una mayor multiplicación de casos de éxito a favor de la sociedad y su entorno.
De manera gradual, las empresas aceptan la idea de planificar cada vez más su RSC, con base en un modelo de gestión multistakeholder que permite establecer diálogo con todos sus grupos de interés, medir los resultados y hacer evidentes los beneficios ganar-ganar.
Implementar de esta manera la RSC puede traer consigo que las empresas mejoren su reputación corporativa, su ambiente y productividad laboral, la relación con autoridades y medios de comunicación y, todavía más, existe la posibilidad de que surjan análisis de nuevos mercados y nuevos esquemas de trabajo. Por último, y no menos importante, facilita la elaboración de informes anuales de responsabilidad social o de sustentabilidad.
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1 Cfr. Ferenz Feher. «Franquicias sociales para México», en la revista Ganar-Ganar. México, No. 43 marzo-abril de 2010.
2 Ibid.

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