Montepío Luz Saviñón. Reactivó todos sus resortes

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Un trabajo intenso, con miras altas, no en unas áreas, sino en el conjunto, exigencia, visión de futuro y deseo de servir, caracterizaron la gestión de Carlos Llano al frente de esta Institución de beneficencia.
Cuando en 1997 la Junta de Asistencia Privada ofreció a Carlos Llano la presidencia del Patronato del Montepío Luz Saviñón, seguramente vio en él a un hombre de empresa, recto y con capacidad para dirigir y hacer crecer a la Institución y por ende la ayuda humanitaria a personas necesitadas. Sin embargo, seguramente nadie imaginó la fuerza del empuje que iba a recibir.
Recibió el Montepío con cuatro sucursales que otorgaban «crédito prendario» (préstamos a cambio de una prenda, con interés menor al de las instituciones lucrativas) y en los doce años que duró su gestión creció hasta alcanzar 150 sucursales. Se generaban 270 mil operaciones de nuevos préstamos al año y logró que se multiplicaran hasta alcanzar 3 millones 100 mil.
Esta actividad, con objetivos básicamente distintos a los de empresas comerciales e instituciones académicas a las que el doctor Llano había dedicado buena parte de su vida, lo llevó a desarrollar, en un espacio diferente, no sólo su genio empresarial y su visión a futuro, sino su capacidad de convocatoria y liderazgo para involucrar a personas sobresalientes de distintos ámbitos, que pusieron, su tiempo y capacidades al servicio de la Institución.
Mucho se ha hablado de la necesidad de profesionalizar a las instituciones asistenciales para incrementar el beneficio que otorgan y que su ayuda alcance a más personas. En ello puso manos a la obra el doctor Llano. Bajo su batuta, Montepío Luz Saviñón implementó una estrategia cimentada en tres pilares:
•  Desarrollo de talento humano. Se formaron internamente cuadros profesionales altamente capacitados y especializados, bajo una cultura de servicio y orientación al cliente.
•  Innovación tecnológica y modernización del sistema y operaciones. Se instaló tecnología de última generación para asegurar la calidad de los servicios y operaciones y facilitar la expansión.
•  Cobertura de mercado. Aceleró la apertura de sucursales para hacer llegar los servicios de la Institución a mayor número de personas y cumplir así con la voluntad fundacional.

EFICACIA Y TRANSPARENCIA
Desde el inicio, Carlos Llano impulsó una gestión directiva y de gobierno eficaz y transparente que sustentara su estrategia. A su llegada,  el Patronato estaba integrado por sólo tres personas, más tarde, con el apoyo de la junta del Consejo de Vocales de la Asistencia Privada del Distrito Federal, logró ampliarlo a nueve integrantes capacitados en diferentes especialidades, quienes se encargarían de:
Cumplir y hacer cumplir el objeto institucional y los estatutos.
Definir y dar seguimiento a la estrategia.
Establecer criterios de rentabilidad, calidad, eficiencia, productividad, competitividad y buen gobierno.
Establecer los marcos de actuación para la administración de los recursos.
Establecer el plan de trabajo, sus objetivos anuales, aprobar el presupuesto y someterlos a la autorización de la Junta de Asistencia Privada.
El siguiente paso fue trabajar en la orientación a resultados para formar una administración eficiente. Estableció metas de productividad, calidad, desempeño y rentabilidad, que contribuyeron a la permanencia, desarrollo y progreso de la Institución.
Promovió mejores prácticas de gobierno corporativo, con especial énfasis en los procesos de auditoría interna, auditoría externa y clima organizacional. A partir de su gestión, Montepío Luz Saviñón se rige por cuatro criterios corporativos que norman su vida institucional:

•  Independencia. Los patronos, por la naturaleza jurídica y el carácter no lucrativo de la Institución, son independientes.
•  Transparencia. Montepío Luz Saviñón cuenta con cuatro comités que orientan todos sus planes y operaciones: planeación estratégica, auditoría, compensaciones y construcción.
•  Control. La Institución se sujeta a auditoría externa de un despacho independiente. Financieramente cumple con lo establecido por las Normas de Información Financiera (NIF). Sus dictámenes no presentan salvedades. Adicionalmente el auditor externo presenta un informe de apego a la LIAP.
Legalidad de las operaciones. Montepío Luz Saviñón es el único en el sector de crédito prendario que exige a 100% de sus clientes identificación oficial; digitaliza y registra su huella dactilar, minimizando así el riesgo de operaciones ilegales.
Otro aspecto por el que trabajó arduamente fue la expansión de Montepío Luz Saviñón, enfocado a incrementar su presencia territorial y, sobre todo, la intensidad de su cobertura.
Para sustentar el crecimiento, la plantilla de colaboradores se multiplicó 6.14 veces en el último decenio, lo que representa un aumento promedio anual de 18%. Crecimiento que muestra el esfuerzo en la selección y capacitación del personal para garantizar los mejores cuadros de la industria.
Entre diciembre de 1997 y finales de 2008 el número de sucursales de la institución se multiplicó 32.5 veces, los créditos prendarios otorgados aumentaron más de 400% y la colocación de recursos en 900 puntos porcentuales.
Este crecimiento se acompañó siempre con cambios cualitativos para mejorar la calidad del servicio y hacer eficaces y eficientes sus operaciones en beneficio de quienes más lo necesitan.
RECONOCIMIENTOS NACIONALES E INTERNACIONALES
Fue tal el crecimiento de la Institución durante la gestión de Carlos Llano, que en 2006 SAP (empresa internacional líder en software), reconoció a Montepío Luz Saviñón como «caso mundial de éxito», debido a la efectiva y rápida implantación de su ERP y Banking System.
Antes, el Consejo Directivo 1998-2001 de la Junta de Asistencia Privada del Distrito Federal, con motivo de la celebración de su Centenario, otorgó un reconocimiento a Montepío Luz Saviñón por su entrega y dedicación a la ayuda humanitaria.
En 2009, Montepío Luz Saviñón se convirtió en la primera organización no lucrativa y la primera de crédito prendario, en participar en el mercado público de deuda a través de la Bolsa Mexicana de Valores.
LAS PERSONAS PREVALECEN SOBRE LAS COSAS
Pero Carlos Llano no ponía el mayor énfasis en el crecimiento o en las estadísticas sino, como siempre, en las personas. Consideraba que el trabajo de Montepío Luz Saviñón era esencialmente distinto al de las instituciones de crédito prendario con fines de lucro, en las que el préstamo puede ser mayor, pero mayor es también el riesgo de perder lo empeñado, por el poco tiempo que se le otorga al cliente para saldar la deuda y la tasa de interés más alta.
Se esforzó en hacer ver a todos los colaboradores internos y externos, que el crédito prendario no es una fuente de financiamiento vergonzante, como se le consideraba hasta hace unos años, sino común y conveniente, porque permite a las personas resolver una necesidad inmediata y una rápida recuperación de sus prendas empeñadas.
«Nuestro peligro sería tratar como simple cosa, como mero objeto de garantía prendaria, lo que se encuentra tan vinculado al individuo que forma una sola realidad con él. Y esto, no porque la persona se hay cosificado, sino porque se ha humanizado la prenda. (…) Hay realidades que no se pueden vender, porque no tienen precio y por eso se empeñan. (…) Este peligro se agrava cuando otorgamos más atención a la cosa que empeña la persona que a la persona que empeña la cosa.
«Las sociedades primarias –y el Montepío debe serlo– se caracterizan porque prevalece en ellas la persona sobre la cosa, la ética sobre la técnica, el individuo sobre el sistema, la relación humana sobre el cálculo racional, la amistad sobre el dinero. Pero tenemos que añadir ahora, que ello no significa que en esta organización desaparezca todo resto de racionalidad; dejarían de ser organizaciones».1

VISIÓN A FUTURO
Al festejar el centenario del Montepío Luz Saviñón, el doctor Llano reconoció el trabajo de quienes lo precedieron e hicieron posible la permanencia de la Institución, y habló de un posible y ambicioso futuro: el requerimiento de que las instituciones de crédito prendario se constituyan en entidades que impulsen microcréditos para pequeños emprendedores que tienen iniciativa, empeño, oficio, garra en el trabajo, pero carecen de capital monetario mínimo.
«Se trataría de que el hombre que requiera ser asistido no sólo en la necesidad que ahora perentoriamente padece, pueda convertirse en protagonista de su propio desarrollo. Tanto la Centesimus Annus de Juan Pablo II como los estudios del Premio Nobel Amartia Sen de 1998, como los nuevos proyectos económicos de nuestro país, ven en el microcrédito para pequeños empresarios, la pértiga o garrocha a fin de salvar la enorme grieta entre la bulimia del consumismo y la anorexia de la pobreza».
«El famoso banco popular de Bangladesh constituye una punta de lanza en esta iniciativa y los quince millones de operaciones de crédito anuales que las entidades prendarias conceden en un país como México, de cien millones de habitantes, forman un buen indicio. Mi participación termina no con una propuesta sino con otra pregunta: ¿será el microcrédito para las pequeñas empresas familiares el nuevo lugar de las instituciones de crédito prendarias, sin que por ello se salgan del sitio que les corresponde?».2

1 Discurso pronunciado por Carlos Llano, en 2002, cuando Montepío Luz Saviñón cumplió cien años de vida.
2 Ibidem

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