Zombis. Los monstruos del momento

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Los zombis, como los vampiros y hombres lobo, son seres que aparecen en diferentes culturas y tiempos. Aunque existan variaciones, su relativa constancia en leyendas y tradiciones nos lleva a preguntar el porqué de su permanencia.
Los orígenes del término vienen de la religión vudú, practicada principalmente en el Caribe. Este tipo de zombis podría llamarse «muerto en vida», pues son humanos controlados por medio de magia. Incluso existe el caso documentado de un haitiano, Clairvius Narcisse, convertido en zombi para trabajar en una plantación como esclavo. Algunas investigaciones apuntan a que el veneno de un pez globo podría servir para inducir una muerte aparente en la persona y después controlarla.
No obstante, el zombi de la cultura pop contemporánea surgió gracias a la imaginación de George Romero y sus películas, en especial La noche de los muertos vivientes (1968). Romero tomó al zombi vudú y lo mezcló con la tradición vampírica (cadáveres que regresan a la vida, canibalismo, contagio) y creó los zombis que Hollywood se ha encargado de explotar y modificar, dándoles, por ejemplo, habilidades motoras increíbles.
Pero es el zombi de Romero quien acecha la memoria colectiva: el inquietante arrastrar de pies, los quejidos y el hambre insaciable. Y, aunque sabemos que las posibilidades de un ataque de zombis están sólo en la imaginación, la sensación de terror que provocan en las audiencias es innegable. ¿Quién puede desmentir la inquietud que ocasiona el lento venir de una amenaza mortal?
Pese a los efectos emocionales de estas películas, sería un error pasar por alto su contexto y los posibles significados sociales como una de las causas de su popularidad. Por ejemplo, la película de Romero ha tenido varias interpretaciones relacionadas a la Guerra de Vietnam, sobre todo por las escenas de violencia y el racismo que se vivía en Estados Unidos en los años 60, reflejados en el trato al protagonista, un afro-americano.
REPRESENTAN LOS MIEDOS BÁSICOS DEL SER HUMANO
También se ha dado a los zombis un significado de crítica al consumismo, no sólo porque los supervivientes se refugian en centros comerciales o supermercados, también al representar escenas de los zombis corriendo por los pasillos como si quisieran alcanzar las ofertas del Black Friday. Otros elementos que resaltan en las tramas de zombis son el control por parte de una autoridad, en ocasiones, culpable de propagar un virus u ocultar información a la población.
Además, las películas de zombis, en su mayoría, parten de una premisa básica: son seres sin habilidad para pensar, los mueve la necesidad de alimento, que no pueden controlar. Algunas películas, como Shaun of the Dead, hacen parodia de esto, al tiempo que satirizan a la sociedad y a los medios. Respecto a estos últimos, los zombis recuerdan el paradigma de los años 30 y 40 sobre su poder ilimitado.
Eventos como la transmisión radiofónica de La guerra de los mundos, dirigida por Orson Welles en 1938, y el pánico que ocasionó entre algunos de sus escuchas, son análogos al tipo de caos y contagio reflejado en las películas de zombis. Más allá del pánico que creó la transmisión, lo que sigue inquietando a las personas es la posibilidad de perder la capacidad de pensar, como se plasma en novelas como 1984 y Naranja mecánica (sin zombis). Si la razón es la característica humana por excelencia que separa al hombre de los animales, ¿qué podría ser peor que convertirse en un ser sin alma ni voluntad?
Finalmente, un Apocalipsis de zombis no es sólo un recurso para crear miedo en el público y vender una película. Si está de moda es porque apela a miedos básicos del ser humano, miedos que parecen legados evolutivos. Los zombis representan el miedo a estar solo contra una muchedumbre, el caos, regresar a un estado salvaje y, peor aún, enfrentarnos a versiones vacías de nosotros mismos.

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