Las olimpiadas de la conciencia verde

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Es posible que el verde sea el color de nuestra época: piensa verde, vive verde, realiza negocios verdes, ten una vida verde, sé verde. Tras todo este fenómeno de sustentabilidad no es casual que los Juegos Olímpicos de 2012 sean en Londres. El 6 de julio de 2005 los miembros del Comité Olímpico Internacional dieron un giro inesperado. Mientras todo el mundo pensaba que sería París la triunfadora, la capital del Reino Unido se comprometía a hacer los primeros juegos totalmente sustentables de la historia. El fallo, por ende, fue a su favor.
Más allá de tomarlo como una postura, los ingleses asumieron una visión de largo plazo. El proyecto estuvo pensado desde el principio en términos ecológicos.
Sin dar más detalles, baste decir que el Olympic Park de Londres se ubica en donde antes operaba una zona industrial, por lo que fue necesario lavar la tierra… sí, toda… toneladas y toneladas de tierra contaminada con petróleo y otras sustancias nocivas. Si bien esto representa una importante inversión de varios ceros, resulta muy destacable el numeroso grupo de voluntarios que se involucró en esta titánica labor, motivado por la campaña Get Involved London 2012.
 
DIVERSIÓN SIN DESPERDICIO
Las famosas Tres R han delimitado el comportamiento de las conciencias verdes desde hace décadas. Reducir, reusar y reciclar también podríamos tomarlos como patrones de estos juegos. El comité organizador decidió reducir la construcción de edificios al implementar algunos pabellones temporales para evitar desperdicio posterior, así como una edificación más económica. También, utilizar canchas y edificios ya existentes, como el caso de Wimbledon.
Toda construcción tuvo como consigna desperdiciar lo menos posible, reutilizar lo que se pudiera y emplear, en gran medida, materiales reciclados. La mayoría de los edificios cuentan con ventilación y luz natural suficiente para ahorrar mucha energía. Y el centro acuático, por ejemplo, posee un sistema de reciclaje de agua para los sanitarios y la limpieza. Éstos son sólo algunos de los grandes esfuerzos que se han hecho para que estos juegos sean verdes.
 
PEQUEÑAS INICIATIVAS CUENTAN
Acciones individuales también serán importantes para que la misión verde perdure con fuerza en el evento. Se incitará a los visitantes a usar transportes que reduzcan las emisiones de CO2; los alimentos y bebidas se presentarán en empaques sustentables. Todo, acompañado de grandes campañas para que, además de la amistad, la fraternidad y la sana competencia que rigen a las Olimpiadas, impere también una visión verde que implique ser amigable, fraterno y sano con nuestros recursos en todos los lugares del planeta.
Y aquí está lo maravilloso de esta iniciativa. No se trata únicamente de lo que pasará durante las dos semanas olímpicas, sino la incidencia en los millones de personas que seremos testigos de lo importante que es cambiar nuestra mentalidad con una visión responsable sobre lo que consumimos y desperdiciamos.
Londres nos da una lección al hacernos ver que no es suficiente con intentar recuperar lo perdido, sino que esto se convierta en una óptica cotidiana. Es decir, tenemos que aprender a cambiar nuestros hábitos y optar por aquellos que también lo hacen. Así, pondremos atención al turismo sustentable a la hora de reservar un hotel; empezaremos a preguntarnos si vale la pena pedir una bolsa de plástico o desperdiciar papel; nos plantearemos cambiar nuestros escusados y regaderas para ahorrar agua; preferiremos los productos que toman en cuenta el ambiente, y la agenda ecológica de los gobiernos será una de nuestras prioridades. Esto parece un cuento viejo, pero seguimos sin incorporarlo de lleno a nuestras vidas para lograr la verdadera verde revolución.
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Más información en: london2012.com/about-us/sustainability
 

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