Educación «a la medida» El nuevo modelo escolar en México

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IS338_Coloquio_03_originalLa deserción escolar, los problemas laborales y la falta de compromiso social en México son problemas que parecen tener origen en las deficiencias de nuestro sistema educativo. Conscientes de ello hemos dado los primeros pasos para modificar y hacer más eficiente la legislación educativa, pero aún hace falta que, como sociedad, aprovechemos e instrumentalicemos las leyes para crear una nueva escuela inclusiva, justa y adecuada a las necesidades de cada mexicano.
 

En ejercitar los oficios consiste toda la honestidad de esta vida y en menospreciarlos, toda torpedad.

Cicerón

 
México está muy por debajo de la media de los países evaluados en temas de lectura, ciencias y matemáticas, en las escalas de evaluación educativa de la OCDE 2014. El Programa de Evaluación Internacional del Estudiante (PISA, por sus siglas en inglés) tiene como objetivo proporcionar información a los países para tomar decisiones y aplicar políticas públicas que mejoren los niveles educativos. En PISA, México figura en los últimos lugares. A los expertos les llama la atención la diferencia entre el lugar que ocupamos en educación y el desarrollo económico del país, pues somos la economía número 14 y el último lugar en educación. Desde 2010 se han hecho recomendaciones a México para mejorar las escuelas y ejecutar acciones inmediatas que logren mejoras extraordinarias en los resultados educativos, en un periodo de pocos años o de toda una generación.
Al retrasar los cambios en educación habrá consecuencias a largo plazo en el desempeño laboral, social y cultural de nuestra población. Las dificultades de aprendizaje, la deserción de las escuelas, los problemas laborales y la falta de compromiso social se deben en gran medida al fracaso del sistema educativo.1 La formación que se brinda en los diferentes niveles está muy lejos de cubrir las necesidades que requieren los ciudadanos para iniciar y persistir en una vida laboral que les ayude a cubrir económica y socialmente sus necesidades. La falta de puentes entre los centros educativos y los productivos alarga la curva de enseñanza de los nuevos empleados y aumenta el riesgo empresarial y la estabilidad laboral. La falta de claridad en la descripción de habilidades prácticas y teóricas deja a la imaginación los criterios para emplear o no. La contratación de empleados sin valoraciones cuantitativas de habilidades complica el buen desempeño de la empresa, ya que aumenta la rotación de personal, extiende la curva de aprendizaje y disminuye la productividad.
La primera recomendación de la OCDE a México es definir la enseñanza eficaz. Para saber cuáles conocimientos, habilidades y valores son fundamentales en la enseñanza eficaz tenemos que conocer algunos pormenores de la población mexicana.2
 
CAUSAS DEL FRACASO ESCOLAR
Sabemos que por lo menos 20% de la población, al pasar por la escuela presentará algún problema de aprendizaje, lenguaje o conducta que afecte su desempeño escolar y después laboral.3 Sin embargo, desconocemos las cifras exactas de estos trastornos en México; por ejemplo, no hay un registro de cuántas personas padecen autismo. Calculamos de forma intuitiva que más de 1% de la población menor de ocho años tiene esa forma de «trastorno social», que consiste en dificultades del desarrollo en las habilidades comunicativas y adaptativas de la conducta.4 Si hacemos números, hay más de 500 mil mexicanos con autismo.
El futuro próximo de estos compatriotas es más incierto que oscuro; muchos de ellos mejorarán sus habilidades a pesar de maestros y psicólogos, ya que su desarrollo cerebral logrará superar los retos educativos por el simple hecho de estar en la escuela y estimularse con el entorno; pero un gran porcentaje de esta población requiere de apoyos educativos especializados sin los cuales están expuestos a la disfunción social permanente. El éxito educativo en dicha población no está ligado, de forma significativa, al modo parental ni a la alimentación, como se había pensado. Parece que los niños con autismo se desarrollan de forma óptima cuando reciben un apoyo escolar temprano en habilidades sociales, de comunicación y de conducta. También sabemos que tendrán desarrollos dispares entre sí, pero al momento del diagnóstico (entre los dos y los tres años) no puede determinarse quiénes tendrán mejor desempeño.
Hay una situación similar en otras causas de fracaso escolar: los trastornos de adquisición del habla y del lenguaje duplican por lo menos los números del autismo. En un tercio de tales niños, el problema de lenguaje devendrá en un trastorno de aprendizaje que se manifestará en dificultades escolares durante los primeros tres años de la escuela elemental.
Respecto a la discapacidad intelectual, ésta se presenta en 1% de la población, casi igual que el autismo; tiene múltiples causas y convive con los trastornos del desarrollo del lenguaje, aprendizaje y conducta.5 Hay algunas otras entidades que afectan el desempeño escolar, como los problemas instrumentales de los sentidos, la sordera y la ceguera. En fin, haciendo cálculos conservadores podemos decir que 20% de los niños enfrentarán retos escolares diferentes de los niños que llamamos normales o neurotípicos; además, hay por lo menos 10% de la población que tiene un mal desempeño escolar por causas temporales sociales o familiares. Eso significa que sin considerar las incidencias que se puedan presentar en la vida de los niños en edad escolar, tenemos que atender de forma diversa a 30%. Y estos millones de infantes necesitan un maestro bien preparado.
Con este panorama de diversidad, una enseñanza eficaz en México se define con una palabra: inclusión.
 
LA EDUCACIÓN ES UN DERECHO
Hasta ahora la única herramienta de buen pronóstico para un niño en etapa preescolar con un trastorno de neurodesarrollo es la buena respuesta a la intervención, pero tiene que haber mecanismos para articular los apoyos que cada menor requiere; así los niños con necesidades escolares extraordinarias se estimularán y podrán tener mejor pronóstico. Excluir en aulas especiales a los niños con dificultades escolares los condena a la deserción educativa, a la sombra social y a formar grupos de pertenencia que limitarán su desarrollo. No obstante, habrá excepciones; algunos menores no podrán asistir a una escuela inclusiva y se requerirán esfuerzos extraordinarios para proporcionarle educación a este reducido porcentaje de la población.
El artículo tercero constitucional estipula el derecho de todo individuo a recibir educación y la oferta educativa que ofrece el Estado se articula por medio de la Ley General de Educación. La oferta se concentra en tres niveles: educación básica, media superior y superior. Estos se administran por los cuatro niveles de gobierno: federal, estatal, municipal y el Distrito Federal. Hay algunas combinaciones y excepciones, como la escuela especial, la educación inicial y la de adultos. Y hay modalidades en todos los niveles: escolarizadas, no escolarizadas y mixtas. Las escuelas privadas se rigen bajo esta misma ley. En tal estructura tenemos muchos aciertos, pero también muchas dificultades para cumplir con ese mandato constitucional. Parece no ser suficiente la capacidad del Estado para cumplir con la responsabilidad de proporcionar educación a todos.
Separar la educación por niveles rígidos funciona en sociedades estructuradas. Necesitamos más flexibilidad en los esquemas educativos; más que cambiar el marco legal hay que flexibilizarlo. Si se estableciera un sistema educativo dirigido a la persona y no a los grupos, sería más fácil organizar la educación.
 
UN SISTEMA QUE NO QUIERE REFORMARSE
La reforma educativa se ha dedicado sólo a evaluar, examinar y poner las reglas para los docentes. El 25 de febrero de 2013 fue promulgada esta reforma y el 10 de septiembre del mismo año se publicaron las reformas a la Ley General de Educación, a la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y a la Ley General del Servicio Profesional Docente. Estas reformas fueron una respuesta a las recomendaciones de organismos internacionales y a las necesidades que el sistema educativo nos exigía desde hace muchos años.6
La reforma pretende mejorar la plantilla docente, establecer evaluaciones para los profesores, abrir plazas por medio de concurso, mejorar el desarrollo profesional de los maestros, promover una carrera docente que genere competencia para ascender en los niveles académicos, acercar a la comunidad científica con la educativa; hacer censos educativos de la realidad de las escuelas, los profesores y los alumnos; asegurar la operación financiera y operativa de las escuelas buscando autonomía de gestión, y cubrir las necesidades de horarios para facilitar la vida laboral de los padres por medio de escuelas de tiempo completo.
Sin duda la reforma es necesaria, ambiciosa y amplia; pero se deben aclarar algunos puntos. La reforma se aplicará en un sistema que no quiere reformarse. En estos meses, se ha intentado ordenar la asignación de plazas de maestros y hay serios problemas al respecto. La diferencia entre el currículo que requiere un maestro para ser apto y enfrentarse a un grupo de menores, y los exámenes que se están aplicando, dejan fuera a un porcentaje muy alto de docentes que se forman en las escuelas normales públicas y privadas. Los programas de formación de maestros no están acorde con los lineamientos de contratación ni con los exámenes que se aplican. El colmo es que empecemos a instalar academias que ofrezcan cursos para pasar los exámenes. Hay una gran brecha entre la realidad de las escuelas normales y sus alumnos, los programas de estudios, la situación social de las comunidades donde viven los maestros, las comunidades donde viven los alumnos, las necesidades educativas, etcétera. Esta confusión de metas y la insatisfacción de las necesidades básicas –en pocas palabras, una pobreza absurda– es el caldo de cultivo para exacerbar las contradicciones por un activismo estudiantil interesado en asumir la responsabilidad social, responsabilidades sociales que se radicalizan en movimientos sociales.7
La reforma educativa se ve entorpecida por el traslado de los movimientos sociales de las fábricas a las escuelas, principalmente las rurales, lo cual es un hecho que lejos de ser criticable es paradójico porque la sociedad mexicana necesita foros para exponer sus necesidades y deficiencias. Los problemas sociales se solucionarían en gran medida con educación de calidad, pero estos conflictos sociales tienen secuestrada a la escuela y no permiten que se mejore la calidad educativa.
Con más razón las soluciones fáciles y rápidas suelen ser parciales y quedarse cortas. La sociedad se pregunta si es necesario gastar cientos de millones de pesos en contratar más normalistas. ¿El problema es de magnitudes? ¿Necesitamos más maestros? Parece que aumentar el número de profesores es tirar el dinero al sindicato, a un movimiento social inquietante. Y en la práctica es cierto.
 
¿MÁS MAESTROS, EN ESTE SISTEMA?
No es descabellado pensar que necesitamos más maestros, pero no los necesitamos en este sistema. Pensemos en una escuela donde los profesores no llegan a tiempo, faltan y hacen manifestaciones; donde el currículo no se adapta a las necesidades de los alumnos, no aprenden lo básico, quedan en los últimos lugares de las evaluaciones y desertan. Se considera que esta escuela debe cambiar, pero ante los cambios para mejorar los maestros y empleados se rebelan, destruyen la escuela y los niños dejan de recibir clases. Tenemos una  escuela donde lo último son los niños, su futuro y sus necesidades educativas. ¿No es mejor cerrar esa escuela, y empezar de nuevo?
Si hacemos un ejercicio imaginario de proyectar la nueva escuela mexicana, tenemos que empezar por saber qué esfuerzos se han hecho y por qué no han funcionado, pues la mayor dificultad no es ponernos de acuerdo en cómo queremos la escuela, lo cual tiene sus dificultades históricas, sino cómo construir esa escuela con el enredo que hay con los actores involucrados. Características de la nueva escuela mexicana:
 

  1. Incluyente y diversa. Significa que es gratuita, no discrimina, es de tiempo completo, llega a todas las comunidades, brinda apoyos a los niños con diversidad en las habilidades cognitivas, sociales o culturales; es decir, fortalece la competencia para dar oportunidades a los alumnos con desempeños extraordinarios. La inclusión también toca un tema pendiente en la reforma: incluir a las escuelas privadas. Como en otros países, se debe promover la participación de estas escuelas en la administración de la educación. Hay que asignar recursos para que en circunstancias reguladas las escuelas privadas ayuden a la oferta educativa pública. Las escuelas concertadas entre iniciativa privada y pública.
  2. Los contenidos de los programas tienen que ser supervisados contantemente por expertos en educación y cada estado puede tener ese organismo de consulta. Los vínculos entre la academia y la escuela, en niveles locales y regionales, enriquecen los contenidos y aseguran la actualización de los programas.
  3. Plantear estrategias, locales o regionales, para erradicar problemas de organización y administración. En la reforma se ha procurado fortalecer la autonomía de gestión para los problemas básicos, los cuales se tienen que organizar con la supervisión de la sociedad civil. Es necesario involucrar a la comunidad; pues la escuela puede ser un lazo de unión importante para las comunidades rurales y urbanas.
  4. Establecer una escuela donde se cumplan con los retos por persona –no por grupo– facilita la instrucción y la asignación de recursos y de oportunidades. Este sistema requiere de más personal y de mayor inversión pero aumenta la efectividad y la calidad educativa.
  5. Apolítica. La escuela no puede ser el recinto para impulsar la carrera de algún político. Se tiene que erradicar el adoctrinamiento en las aulas.
  6. Sede de oportunidades para los maestros. Crear una carrera docente con una estructura coherente de niveles y plazas, y beneficios económicos y de capacitación para quienes muestren mejores rendimientos, ayudará a multiplicar los esfuerzos de los buenos maestros.
  7. Pragmática. Diseñar un programa educativo basado en contenidos prácticos pa-ra hacer de las escuelas un sitio donde se facilite adquirir habilidades y se instruya en los conocimientos necesarios para tener una vida independiente y productiva. Urge adaptar la educación de la vida contemporánea a la sociedad que nos envuelve.
  8. Actualmente gran parte de los recursos que se destinan a educación no llegan al aula.

 
¿CÓMO CONSTRUIR LA ESCUELA QUE NECESITAMOS?
Los primeros pasos hacia una nueva escuela son:
 

  1. Incluir a todos los mexicanos en la educación impartida por el Estado, involucrando a la iniciativa privada en proyectos que inviertan en la escuela pública.
  2. Emprender proyectos de escuelas nuevas con las características que indica la reforma.
  3. Diseñar un modelo educativo nacional flexible, que no dependa de la buena intención o de los esfuerzos improvisados, espontáneos y esporádicos de los maestros.
  4. Estructurar las aulas para personas que no pueden acceder a la escuela regular: niños con discapacidades físicas o intelectuales que no pueden atenderse desde el aula incluyente. Tiene que modificarse la ley para crear centros de atención especializada que se dediquen a niños con problemas severos, para quienes la casa y la escuela sea un centro de apoyo.

 
El 30 de abril de 2015 el Presidente Enrique Peña Nieto promulgó la Ley General para la Atención y Protección a Personas con la Condición del Espectro Autista. Este marco legal (lejos de ser el ideal y el más incluyente) ayudará a que se articulen los diferentes niveles de gobierno para brindar un apoyo continuo a estas personas; así se podrán establecer mecanismos novedosos, incluso vanguardistas, en la administración de recursos para personas de grupos vulnerables.
En 1933, Jorge Cuesta –químico, poeta, ensayista y editor mexicano– criticó que nuestro país intentara convertir la escuela en una fábrica de moldes para ciudadanos a la medida ideológica que los requiriera, a pesar de que la Constitución afirmara que la educación impartida por el Estado «combatirá el fanatismo y los prejuicios, para lo cual la escuela organizará sus enseñanzas y actividades en forma que permita en la juventud un concepto racional y exacto del universo y de la vida social». El diplomático Jaime Torres Bodet redactó y modificó en 1946 ese párrafo y la educación pasó a ser «humanista, integral, laica, nacional y democrática». Ahora pretendemos que sea de inclusión e igualdad.
El Gobierno de nuestro país ha dado pasos importantes en la legislación educativa. Es tiempo que la sociedad civil aproveche, presione, instrumente las leyes, para crear una nueva escuela mexicana, inclusiva, justa, adecuada a las necesidades de cada uno de los mexicanos. Una educación hecha a la medida.
 
 
Notas finales
 
1                     Instituto Nacional de Evaluación Educativa, 2014.
2                     Acuerdo de Cooperación México-OCDE para Mejorar la Calidad de la Educación de las Escuelas Mexicanas, 2010.
3                     Asociación Americana de Psiquiatría. Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM 5. Arlington, VA. Asociación Americana de Psiquiatría, 2013.
4                     CDC, 2014.
5                     DSM 5
6                     OCDE, 2010.
7                     Guillermo Sheridan, «Encendiendo mechas», en Letras Libres. Núm. 25. México, marzo, 2015

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