Pilar Luna y sus viajes submarinos

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En una época en la que las opciones profesionales para las mujeres eran muy limitadas, Pilar Luna Erreguerena marcó un hito. Originaria de Tampico, Tamaulipas, fue la primera mujer de su familia en acudir a la universidad, en estudiar Antropología y convertirse en pionera de la arqueología submarina en México.

Lo anterior no es casualidad. En palabras de la misma Pilar, sus primeros pasos ocurrieron entre las olitas a la orilla del mar, mientras que su desempeño en el agua fue tal que, a los 8 años, ya en la Ciudad de México, se tituló como salvavidas certificada por la Cruz Roja. Años más tarde se desempeñó como maestra de natación, y entre sus alumnos destacan un pequeño de dos años que cruzó por sus propios medios una alberca de 25 metros y una mujer de 87 años que aprendió a nadar gracias a Pilar; además, enseñó a nadar a varios niños con síndrome de Down, en una época en la que se decía que por su falta de coordinación no podrían logarlo. Así, el agua siempre ha sido parte fundamental de su vida y por ello deseó involucrarla en su quehacer como arqueóloga.

En México no existía la especialidad de arqueología submarina, sin embargo, Pilar indagó prácticamente a ciegas hasta dar con un pequeño libro llamado Archaeology Under Water, de George Bass. Al terminar de leerlo supo que a eso quería dedicarse y contactó al autor quien la visitó durante un mes para apoyar su iniciativa. Bajo la tutela de Bass, Pilar y un grupo de pioneros realizaron la primera inmersión de su tipo en el manantial de La Media Luna, en San Luis Potosí, donde hallaron cráneos completos de mamut. Al concluir este curso con el arqueólogo Bass, Pilar fue invitada a Turquía para colaborar con él en su proyecto de rescate y, al regresar, se le encomendó la búsqueda de un grupo de cañones avistados por buceadores deportivos en aguas mexicanas; fabricados alrededor de 1552 y considerados los vestigios submarinos más antiguos de América Latina.

Desde finales de 2011, Pilar es líder del proyecto arqueológico subacuático «Hoyo Negro» en Tulum, Quintana Roo, creado después de que los espeleobuzos Alejandro Álvarez, Alberto Nava y Franco Attolini descubrieran una inmensa oquedad dentro de una cueva inundada. Los hallazgos del proyecto incluyen restos de animales prehistóricos pertenecientes a 13 especies, cinco de ellas extintas.

Su descubrimiento más importante tuvo lugar en 2014, año en que fue encontrado el esqueleto de una joven de entre 15 y 17 años de edad que vivió hace 12,000 o 13,000 años, durante el Pleistoceno Tardío. Gracias a los estudios y análisis de estos vestigios óseos se ha profundizado en el conocimiento sobre los primeros pobladores del continente americano, provenientes de Siberia y llegados a través del estrecho de Bering. Los restos de Naia, como fue bautizada la joven, están considerados entre los diez más importantes del mundo, pues es el esqueleto más completo y antiguo encontrado hasta ahora en América. Por su trascendencia, la investigación de Pilar y su equipo fue elegida por el Shanghai Archaeology Forum para recibir el Field Discovery Award en 2017.

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