Sabia virtud… de descansar a tiempo
Hay suspiros de dos clases: de agobio o de placer. En el trabajo conviene usar más los segundos.
Hay suspiros de dos clases: de agobio o de placer. En el trabajo conviene usar más los segundos.
Jugarse toda la vida a una sola carta –el rendimiento y/o los logros obtenidos en el trabajo– excede con mucho al propio trabajo.
En un momento de sueño nace el primer regalo y la primer sorpresa. Adán y Eva se encuentran –en ese paraíso donde todo puede suceder– y nace la primera fiesta, el primer instante valioso para ser celebrado.
La generosidad tradicional del mexicano nunca alcanza su mayor nivel que en las fiestas, símbolo de gratitud y de poder, de carácter y suficiencia, de gran corazón y muchas lágrimas. ¿Qué buena fiesta no termina en llanto?
La capacidad festiva no se reduce al olvido o evasión de la realidad; por el contrario, enfrenta al hombre con la más suprema realidad, que nos recuerda nuestro origen y felicidad futura.
El juego es un entrenamiento que hace al hombre un ser capaz de resolver problemas, y esto lo hace feliz; el problema a resolver es el de su propia vida: qué hacer con ella. Juego y proyecto biográfico coinciden.
En la urdimbre familiar, de amistad y convivencia, hermandad y filiación, lo que se relaciona es la persona en su condición de puro ser, en donde cada uno tiene esa cualidad absoluta que corresponde a la persona como tal. Hemos de dar rienda suelta a nuestra nostalgia de «sentirnos en casa», porque es ahí donde adquirimos o recuperamos nuestra condición de personas, salvarguardados de los reglamentos constriñentes y de las mercaderías invasoras.
La capacidad de ser feliz tiene mucho de viajera; empieza un día al iniciar el recorrido al centro de uno mismo. Los padres y educadores deberían divertirse cuando educan, porque la esencia de la educación es la felicidad.
Cuando se rema a contracorriente, los brazos se cansan y el ánimo decae. Vale la pena tener al mando ideas claras y firmes que nos recuerden la alegría de vivir en balsa.
¿Imagina una central telefónica con cien billones de líneas en un volumen tan pequeño como su cerebro?
© IPADE BUSINESS SCHOOL. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. 2019
Aviso de Privacidad Términos y condiciones Media Kit Guía de colaboradores Contacto