El New Age o
Una sensación de paz y de apertura universal, una pizca de solidez científica, dosis filosóficas, ecológicas y, si el consumidor lo desea, hasta indigenistas. Todo en cantidades al gusto, pero eso sí, fuertemente sazonado con la convicción de que el individuo construye su propia verdad y puede transformarse a sí mismo. Cristina Gutiérrez Zúñiga* analiza estos temas en su libro Nuevos Movimientos religiosos1